El viaje fue un poco largo, pero al fin estamos en México, nos instalamos en una pequeña cabaña. Después de bañarnos decidimos ir a buscar un restaurante para ir a comer, estamos viendo lo maravillosos que es este lugar, tiene tantos colores que se ve todo tan vivo, me encanta. -Ven, aquí hay un restaurante. - Nos acercamos a un restaurante, es pequeño, pero hay mucha gente y todos parecen felices. Lo más increíble en que es al aire libre, solo tiene un pequeño tejado hecho de palma seca que nos cubre de los rayos del sol. Una señora de unos cuarenta años se nos acerca, con su cálida sonrisa son brinda una mesa para nosotros. Tenemos una vista espectacular. Después de comer la especialidad de la casa, decidimos ir a visitar la plaza principal, luego nos vamos a dar un recorrido por la zo

