Preparo un rico desayuno para Gabriel. Termino de acomodar la fruta picada en el tazón, subo con cuidado las escaleras para evitar que la charola caiga, camino por el estrecho pasillo y al llegar entro a la habitación. Me encuentro a un Gabriel abiertos aun medio dormido, cuando me ve entrar me regala una de sus sonrisas. —Te preparé el desayuno —digo con una sonrisa dibujada en mi rostro. —Gracias. Me acerco y pongo la charola sobre la cama. —Come. Él asiente a mis palabras y empieza a disfrutar de la fruta picada con cereales y miel. Mientras desayuno me tomo un momento para observarlo. Tiene unas hermosas y masculinas facciones que me gustan; unas pestañas largas, ojos color avellana y unos esponjados labios rozados. Me gusta mucho Gabriel. Entro en razonamiento, me doy cuenta

