Han pasado siete días desde que comencé a trabajar de niñera. Max es un buen niño, siempre le ayudo con sus tareas, salimos al parque o vamos al cine. Es como un mini amigo para mí; todo el día me la paso con él, solos en una casa enorme y rodeados de unos cuantos empleados. El señor Benett sale de casa temprano para ir a trabajar y regresa bien entrada la noche; aunque a veces, simplemente no regresa, pero eso no es de mi incumbencia. —¡Max, levántate! Tienes que ir a la escuela —llamo. —¿Me llevaras tú? —pregunta. —Sí, tú tío salió temprano, así que yo te llevaré. Alegre, se levanta y va directo al baño, le ayudo a arreglar su cabello castaño y después desayunamos juntos. Salimos de casa y el chofer nos lleva a la escuela de Max. —Nana —llama. —¿Qué pasa? —Lo miro. —¿Te puedo con

