El ambiente se tornó incomodo desde que Gabriel entro a la casa, no lo he volteado a ver, solo me fijo en la taza de porcelana que tengo en las manos. -Tienen mucho de que hablar, así que por favor Gabriel no seas imprudente. -lo regaña su hermana mayor. Andrew y Jane nos dejan solos, quiero hablar, pero no puedo tengo un nudo en mi garganta, solo escucho sus pasos acercándose a mí, hasta que visualizo sus zapatos de charol a un costado de mí, diciéndome que está muy cerca. -Ada. - Me sorprende su tono de su voz, se escucha quebrada, entre cortada. ¿Quiere llorar? -Linda mírame. - Error, verlo me afecta mucho. Se inca frente a mi y toma de mis manos quitándome la vacía taza. -Sé que no soy el hombre perfecto para ti, pero no es lo que piensas. – -Entonces ¿Cuál es la verdad? -lo m

