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Robando tu Amor

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arrogante
chica buena
heredero/heredera
drama
comedia
bxg
ciudad
de enemigos a amantes
de pobre a rico
bodyguard
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Descripción

Emma Mitchell cuenta con una vida rodeada de lujos y comodidades siendo la única heredera de los millonarios Mitchell, a diferencia de Luke Howard, un ladrón sinvergüenza que vive en el vecindario más pobre de New York.

A pesar de sus diferencias sociales, un acontecimiento o mejor dicho, un robo, hará que sus caminos se crucen colisionando la pacifica vida de Emma. La joven millonaria descubrirá el peligro de los chicos malos y le gustará.

Él le robó la cartera, pero también un beso pasional bajo la lluvia, el beso que se ven solo en películas, y en especial, el beso que siempre anheló Emma.

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Prólogo
Emma. Ayudo a planificar y dar los últimos detalles de la gran fiesta celebrada esta noche. Mi novio se gradúa de la universidad para ser un excelente abogado. Me pone feliz poder presumir que él se graduó hace un par de horas, más aún que es abogado, pues no cualquier persona tiene la dicha de salir conmigo. La fiesta que llevamos planeando hacia meses con sus familiares y amigos se celebra en el hotel cinco estrella de los Hamptons, lugar donde suelen hospedarse personas de un elevado estatus. —Emm, Stefan debe estar orgulloso de tener una novia increíble como tú— Selena entrelaza nuestros brazos, es su amiga más cercana, ella se graduó junto a él y claro que no podía faltar. También es mi amiga y me cae de maravilla. —Lo sé, lo sé— le doy la razón y ella corresponde con su radiante sonrisa. El pasar de los minutos en el gran salón del hotel pasan rápido y en un abrir de cerrar de ojos todo queda terminado. Ya se encuentran los familiares, amigos y compañeros, especialmente yo, su novia. Solo falta el graduado. —¡Ya viene!— anuncia Selena corriendo lejos de la entrada. Apagamos las luces de inmediato, oímos la voz lejana de Stefan y cada vez se acerca más. Una vez pregunta el porqué está allí, encendemos las luces y exclamamos al unísono. —¡Sorpresa! Esperábamos una reacción alegre de su parte, pero lo único que hizo fue forzar una sonrisa mientras recibía los besos y abrazos de familiares. Luego de que terminan, intento acercarme para ser quien lo bese y se lleve el crédito de tal esfuerzo, pero Selena se me adelanta, rodeando su cuello de forma intima para luego besar la mejilla de éste, rozando la comisura de sus labios. No lo tomo personal puesto que son mejores amigos pero no niego que me irrite un poco. Como quedo a una distancia corta, observando como ella susurra en el oído de mi novio, se separan al encontrarse Stefan con mi mirada. —Mi lindo abogado— lo beso tiernamente sintiendo el perfume que le regalé de Antonio Banderas. Es frío el beso que recibo por su parte, no me quejo, debe seguir asombrado por la sorpresa. —Emma— me aparta— Selena me dijo que organizaste la fiesta… ¿es cierto? —Si, si y si. Vamos, dime lo grandiosa que es tu novia— presumo delante de todos. —Emm, no tenías porque hacerlo. —Basta de ser humilde y disfruta de tu fiesta. Ven, quiero mostrarte la decoración. Lo arrastro, le enseño cada detalle orgullosa de mi misma y en algún punto se aleja con sus amigos. Como me llevo bien con sus padres, comenzamos a hablar del futuro de Stefan y en lo lindos que serían nuestros hijos. —Es hora del discurso, ya vuelvo— mis suegros asienten orgullosos, camino entre la gente con el mentón en alto hasta que subo al mini escenario donde la gran pantalla proyecta fotos de Stefan solo, con su familia y conmigo, principalmente. —Buenas noches, ¿se escucha bien— golpeo el micrófono, por lo que los invitados aplauden —. Quiero darle las gracias por venir a la fiesta en honor a Stefan. Todos aquí lo conocemos, sabemos lo especial que es, lo amoroso y capaz, tanto que logró graduarse en tan solo tres años. En aquellos años, fui feliz y lo sigo siendo, puedo asegurar el novio maravilloso que es— lo busco entre el gentío, sin éxito— Es honorable, respetuoso y leal, la lista que lo caracteriza es muy extensa, no quiero abrumarlos— se ríen, pero luego borran las sonrisas y empiezan a murmurar en voz baja, con los ojos bien abiertos en mi dirección, lo cual ignoro y continúo—. Por ello, me gustaría invitar a Stefan que suba al escenario y… Al ver que suben el tono de sus voces, busco el error en mi atuendo o lo que sea que miren, entonces volteo a la pantalla y me encuentro con lo peor. Pensar lo humillada que fui y que me siento es horrible, humillada por personas en quienes confiaba y quería. En la pantalla, luego de pasar fotos de Stefan conmigo, se dedicó a demostrarle a todo el mundo lo engañada que fui. Imágenes de Stefan con Selena, en la cama, desnudos y haciendo el amor. Otras donde se besan apasionadamente y sonríen viéndose el uno al otro. Todo se centra en ellos, como amantes. Y para empeorar, se reproduce un vídeo en donde se encuentran acostados en la habitación de Stefan. —¿Cuándo planeas romper con ella? Odio ver la forma en que te besa y toca, como si realmente le pertenecieras— Selena besa el cuello de Stefan, recibiendo mimos cariñosos. —Primero debo comprometerme con ella y hacer que nuestros padres se conviertan en socios. Una vez suceda, dejaré a la niña mimada que no te llega a los talones— comenta él, besando afanado, deseándola. El vídeo se corta ahí y se reproduce otro, uno donde se los muestra con la ropa que traen puesta esta misma noche. Ambos escondidos en el baño, besándose y haciendo ruidos en el proceso. Los movimientos sueltos, arrebatados solo significan una cosa. Ella jadea, sonrojada, aferrándose a él, mientras Stefan gruñe. Hay que ser demasiado ciego para no darse cuenta de lo que hacen. Solo un tonto se dejaría ver la cara de idiota, y yo lo fui todo este tiempo, pero no más. Los padres de mi novio apagan la pantalla avergonzados y me dirigen una mirada apenada. Todos en el salón lo hacen. Sin saber como reaccionar, quedo estática, sin poder moverme. Soy el hazmerreír, la cornuda que organizó una fiesta al novio y se la paso destacando virtudes que ni siquiera eran ciertas. Levanto el micrófono armándome de valor. —Creo que a todos nos ha dejado en claro lo hipócrita y desvergonzado que es. ¿Saben? Fui una novia paciente, que confiaba ciegamente, incluso cuando esos dos se la pasaban juntos. Me la pasé meses planeando esta fiesta, ¿para qué? Para que ellos se me burlen en mis propias narices. Los dos infelices reaparecen por separado, disimulando lo que hacían y todos los miran con desaprobación. —Hablando de él, Stefan, ven al escenario— él se acomoda el cabello y camina sin esperar lo que está a punto de suceder. Mientras lo dejo en el escenario, le pido al sujeto a cargo de la pantalla que reproduzca las fotos y las haga viral por todo internet. Vuelvo al lado de Stefan y levanto el micrófono, mirando a lo lejos a Selena, quien se cruza de brazos enseñando su verdadera cara de arpía. —Stefan, querido Stefan. Mientras daba un discurso amoroso, un acontecimiento me hizo pensar diferente— antes de voltearlo para que vea la pantalla, me deleito con la cara de vergüenza que pone Selena cuando todos le susurran algo. Mi novio, su amante, se horroriza al tener que reconocer sus errores. Hace una mueca intentando hablar, pero no lo permito. —Como tu objetivo era hundirme te lo devuelvo, llámalo karma. A partir de hoy mi familia se encargara de llevar a la ruina la empresa de tu familia, esto que me hicieron se hará viral, espero que aún con la mala reputación te contraten. Dejo caer el micrófono, ignorando las suplicas de mis ex suegros y Stefan, abandonando el lujoso hotel para subirme a mi Lamborghini purpura y arrancar sin dar vuelta atrás. Pongo la música de Adele a todo volumen, sopesando la humillación, manejando con el sonido de la fuerte lluvia de fondo. El día de hoy se dedica a arruinarme la existencia, cuando, en medio de la nada mi Lamborghini frena, indicando que ya no me queda combustible. —¡Joder! Reviso mi celular y marca una sola barra de señal, encima la batería es de un diez por ciento. Como no hay gente merodeando en la calle, bajo sigilosamente buscando señal, empapada, arruinada de pies a cabeza. Cuando por fin lo tengo, mi celular se apaga y a la par, una motocicleta con dos hombres me roza en medio de la calle. Grito enloquecida por tener tanta mala suerte y arrojo el celular, pisándolo con mi tacón. El motor de la motocicleta zumba mis oídos, avisando su regreso. —Oye bonita, ¿qué te hizo el pobre teléfono?— el hombre que iba manejando es quien habla, baja de la motocicleta y se quita el casco, revelando el cabello oscuro, con cejas bien pobladas, una sonrisa encantadora y unos ojos acaramelados. La chaqueta de cuero lo embellece más. —Eh, nada, lo siento— me disculpo torpemente, temiendo por mi vida. Estoy en medio de la nada, frente a dos desconocidos con aspecto dudoso. —¿Necesitas ayuda?— avanza cada vez más mientras retrocedo. —No, gracias. —Que lastima, bonita— abre su chaqueta enseñando un arma de fuego, tornando su mirada amable en una siniestra. —¡Por favor no me maten! Les daré todo el dinero que traigo, mis joyas, el Lamborghini, incluso mi perfume Channel si gustan!— empiezo a sollozar como loca y el moreno intenta calmarme, pidiendo que baje la voz—. Mi novio me engañó con una cualquiera, ¿por qué me toca a mi las desgracias? Fui humillada delante de todos, por favor, tengo una vida por delante. Hay muchos vestidos que me faltan usar y comprar, soy joven para morir. El acompañante ladrón carcajea mientras me graba, divertido. ¡A todos les divierte mi dolor! —¿Puedes calmarte un poco? Dios, eres exasperante— pone sus manos en mis hombros—, respira y guárdate los mocos que rebosan de tu nariz. Me limpio con la manga de mi vestido contando como me pidió, jamás fui de llorar hasta este punto, moquear. —Muy bien, ahora si te ves bonita. Y como me diste pena voy a escoltarte a tu casa mientras mi amigo se lleva tu Lamborghini, ¿de acuerdo? —No te creo, vas a matarme y dejarme tirada en el desierto— sollozo nuevamente y este suspira con fastidio. —Pues mal por ti si no me crees— le silba al amigo quien entiende sin pedir instrucciones, hace una llamada y sube a mi auto, maravillado del interior—Ven, te llevo a tu casa— aunque me niegue e intente escapar no da alternativa, por lo que aprieto mi bolso y de malas subo a la motocicleta. Tiemblo instantáneamente, subir a esta cosa temible y con un ladrón es poco confiable, de hecho no es para nada confiable. —Vivo en el vecindario privado de Rennet Avenie. —Agárrate fuerte, bonita, si te caes no te recojo— carcajea apenas aprieto su torso, cierro los ojos fuerte y dejo que acelere su motor. Incluso maniobra de forma peligrosa levantando la motocicleta tal cual lo hacen en carreras y grito llena de temor. Veinte minutos torturándome con giros y volteretas acompañados de gritos pidiendo auxilio, llega a su fin al llegar a las rejas de mi vecindario. El portero asegura que nadie sospechoso entre y justo cuando vengo de llegada él no esta. —Te agradecería por traerme pero me robaste, no fue muy caballeroso de tu parte— devuelvo su casco, acomodando las hebras de mi cabello. —Que malagradecida eres. ¿Sabes cuántos ladrones llevan a su víctima a su casa, a salvo? Exacto, nadie. —¡Perdone, ladrón decente! El muy descarado me retiene del brazo estando arriba de la motocicleta, perfora mis ojos con los suyos y me acerca. Los nervios ponen mis pelos de punta, extremadamente la zona del pecho retumba como tambores, desenfrenado, y todo gracias a este inmoral. —Tu bolso, por favor. —Ja, lo que faltaba. Pues ten el bolso, imbécil. Se lo tiro a un lado y giro, otra vez me retiene empujándome hacia él, esperaba una burla pero lo que hace es inesperado, me deja perpleja. Me besó. Sus labios suaves no tienen nada que ver con el beso brusco, demandante, apasionante. Domina los movimientos, gruñe sensualmente. El cosquilleo que experimente cuando di mi primer beso con Stefan surgió de las profundidades y todo por… un ladrón. Al cabo de los segundos, logro escapar de su dominio, respiro hondo todavía con el corazón en la boca. Recupero mi compostura, dispongo de darle un bofetón y me deja a medio camino, retorciendo mi muñeca. —Bonita pero traicionera, me gusta. —Auxilio, alguien ayúdeme, por favor— exclamo, las luces de las esplendorosas mansiones alumbran la calle, el ladrón me suelta, levanta el bolso y me guiña. —Me las vas a cobrar caro— tira un beso al aire y arranca, escapando de los vecinos quienes me socorren, abandonando sus mansiones acompañados de guardias. Nada de eso importa ahora, en lo único que puedo pensar es en el beso que me gustó. A mi, Emma Mitchell, una chica de clase, inteligente y elegante. Permití que me robe mi bolso, mi auto y un beso bajo la lluvia.

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