*Narra Alejandra* –¿Alejandra? –la cara extrañada de Henry cuando abre su puerta y me encuentra no se compara con la expresión que hace cuando me abalanzo a sus brazos buscando que me estreche en su gran humanidad, gesto que hace casi en automático dándome un beso en mi sien con ternura, cerrando la puerta de su apartamento y quedándose en silencio brindándome contención. Cuando Fabián me soltó y abandonó mi oficina mis piernas temblaban sin control… no pude quedarme de pie por el miedo que sentí y por el dolor de su agarre, sólo pensaba en que necesitaba a alguien que me abrazara. Por eso en medio de mis lágrimas y mi cabeza revuelta llegué aquí, yo misma que le pedí hace un par de días que si nos vieran en este lugar sería peligroso, pero mis pensamientos solo se concentraron en Henry

