–¡Aleja! –Mi amiga Lucía grita con emoción apenas me divisa sentada en esa banca, iluminada por la luz del auto de Henry al que noto enormemente sorprendido y congelado en el lugar–. Venga amiga, vamos dentro que tengo muuucho que contarte. –ella muerde su labio inferior con sus ojos iluminados y yo trato de recomponer mi rostro a punto de romperse en llanto por lo que vi. Sólo logro asentir con una leve sonrisa en mi rostro y le sigo en silencio mientras ella me comenta un montón de cosas sobre la entrevista que no logro comprender en lo más mínimo. Voy moviéndome como un objeto inanimado que solo sonríe y asiente con ganas de salir corriendo y levantar a piedras el auto del tipo que dijo que seríamos exclusivos pero que bien lo vi disfrutando de un beso de otra. –¿Ajá, me estás escuch

