Fue trasladada a un sala de partos, ahí podría tener a su bebé, era lo que todos le decían al ver su aparente calma, algo escalofriante para algunas, siendo que los partos naturales eran dolorosos más cuando no había preguntado ni pedido por la epidural. Incluso los residentes se turnaron para ver como la mujer de hermosa apariencia no se inmutaba ni un poco por las fuertes contracciones las cuales tenían una tardanza de un minuto. Claro que, para la Diosa, esto no estaba enterada de esto, por lo que mantenía la calma y hacia caso a las palabras de los profesionales a cargo. Claro que no pudo seguir tomando ejemplo de la misma mujer que estaba dando a luz esa noche. —El bebé esta coronando, a la cuenta de tres debe pujar, si quiere puede sostener la mano de uno de los pasantes para mitiga

