Alyn
Cada palabra que me decía en los siguientes mensajes (eran simples mentiras, tarde me di cuenta), mi corazón decía que debía creer que le diera una oportunidad pues al fin y al cabo era mi esposo, pero mi razón me sacudía de esas ideas, me hacía ver el sufrimiento que estuve pasando con lo de mis padres y que el cómo "mi esposo", no me ayudó, pues evidentemente no deseaba hacerlo.
La mamá era otra de las cosas que me detenían, era una señora con la que no había tenido la mejor relación del mundo, además que me disgustaba el hecho de que ella si supiera siempre el paradero de él, pero era incapaz de decirme algo, le alcahueteaba todo.
Al fin me deje lleve por mi corazón, tenía una leve esperanza de que las cosas fueran diferentes, de que esta vez podríamos retomar el matrimonio o más bien comenzar desde cero, tarde me di cuenta que solo fue una ilusión.
Narrador
Llegó el día de verse, Alyn abrazo a su esposo de una manera en la que le demostraba lo mucho que lo había extrañado, decidió al fin creer en sus palabras y luchar por su matrimonio, conversaron mucho, ella le comentaba las cosas sucedidas, lo que les había pasado a sus padres y también de su ascenso en el trabajo, claro que no le dijo lo del arreglo con su jefe.
Terminaron por hacer la cena, y después de comer vieron películas. En medio de todo, el ánimo fue subiendo, tanto que fueron a parar a la cama sin ninguna prenda de vestir.
Alyn era besada con ternura por su esposo, quien no reparo en disfrutar de cada centímetro de su tersa piel, acaricio sus pechos, ella más sin embargo gemía de manera controlada, sin decir nombre alguno, ya que temía que de manera inconsciente termine diciendo algo que no debía. Él la embestía sincronizadamente con lo que ella expresaba en su rostro.
A la mañana siguiente, al despertar se percató que no había sido un sueño, sino algo real, su esposo se encontraba dormido a su lado, prácticamente algo increíble para ella a estas alturas de la vida.
El fin de semana paso super rápido, los días a lado de su esposo habían sido buenos, aunque algo dentro de sí, no se sentía del todo cómodo, pero decidió ignorarlo, y continuar con su vida con lo que se estaba dando.
[…]
El lunes a primera hora debían reunirse para tomar en cuenta unos informes que habían llegado desde una de las sucursales de la empresa, además les correspondía designar a la persona que iría a supervisarlas, claro que siempre recaía en la persona encargada del departamento de Marketing, en este caso sería Alyn.
Asiel pidió a Alyn que fueran a la oficina para poder coordinar lo de su viaje y que era exactamente lo que debía realizar en dicho lugar.
Cuando estuvieron solos, las palabras no hicieron falta, un ambiente de lujuria era lo que se podía percibir únicamente, sin más Asiel la tomo de la cintura y pegó sus labios con los de ella, fundiéndose en un profundo beso, dando lugar para que su excitación se pudiera notar rápidamente, la tomo de la cadera y la llevo a uno de los sillones más amplios, se sentó y luego halo a Alyn a sus piernas, poniéndola a horcajadas en él, sin dejar de besarla, con sus manos recorrió sus piernas, concentrándose en su ya mojada entrepierna, y cuando la toco emitió un gemido ronco, propio de la excitación que tenía en ese momento.
Terminaron teniendo sexo en la oficina, mientras se arreglaban la ropa, Asiel le explicaba cuando se tenía que ir a la sucursal, además de cuánto tiempo sería, y algo no menos importante como serian las personas de ese lugar.
Alyn abandono la oficina con total confusión por lo que apenas había ocurrido, además del sentimiento que le embargaba, pues había decidido darle una nueva oportunidad a su marido, y estaba como perra en celo revolcándose con su jefe. Debía poner un alto a lo que estaba sintiendo, además de que sus ideas las tenía que tener claras, hablar con su marido para que le ayudara a conseguir por medio de él un préstamo para pagar lo adeudado a su jefe, claro que eso lo veía super lejos, ya que si no le ayudo al principio no veía muy factible que lo hiciera ahora, a pesar de eso iba con la mente trabajando la idea.
[…]
Al llegar a casa se encontró a su esposo, saliendo de la casa, le pregunto la razón por la que se iba, y justamente sin avisarle previamente, el le supo decir que su madre se encontraba mal de salud y que necesitaba de él, pues sabía perfectamente que a la casa de ambos no la podía hacer venir, ya que ella no tenia tiempo para cuidarla, algo que de verdad enojo a Alyn, pues como se suponía que él cuidaría de su madre si se la pasaba trabajando, simplemente a su mente se le vino la idea de que algo raro estaba pasando y sin duda alguna ella seria la ultima en enterarse, pero aunque le cueste un poco lo averiguaría.
Alyn se alteró, le dijo que sentía que la había tratado como la amante de turno, pues una vez que la utilizo se marchaba sin más, pero el con sus palabras melosas le dijo que no era de esa manera, más sin embargo debía acudir al llamado de su madre. Alyn no quizo seguir discutiendo y le dijo que si se iba significaba que el matrimonio se terminaba, algo que él tomo como un chantaje y amenaza, más ella le dijo que no era eso, sino que simplemente era saber priorizar las cosas, y que fue lo que él había prometido frente al juez que los caso.
La discusión no se termino allí, continuo y sin poder llegar a un acuerdo, y viendo que había sido una completa tonta en haber creído de nuevo en sus palabras Alyn dio su brazo a torcer y le dijo que era libre de hacer lo que mejor quisiese, pensó enseguida que su viaje a la nueva sucursal le sentaría muy bien y le ayudaría a olvidar lo que estaba pasando, sin más el hombre salió de casa, diciendo que volvería en un par de días, lo que en definitiva ella no creía ni un poco, ya que en otras ocasiones suele pasar y no se cumple.
Completamente decepcionada, no ceno, sino que solo tomo una ducha y se puso la pijama y se metió en la cama, donde dejaría salir las lágrimas contenidas por lo sucedido.
Alyn
Quería hacer muy bien mi trabajo, analice los informes que la asistente del jefe me dio, pues el no se encontraba en la oficina, sin duda alguna había salido la noche anterior y la resaca no lo había dejado asistir al trabajo temprano.
Mis compañeras de trabajo, con quienes conversaban conocían un poco mi situación, además también se molestaron cuando les conté lo que me había dicho el susodicho marido mío, y sin yo esperarlo me dijeron que debíamos salir para despejar la mente y que más que unos buenos tragos y una sesión de baile, para relajar el alma y el cuerpo.
Esta vez como algunas anteriores no me negué, deseaba sentirme otra vez yo misma, la que un día fui y que mi marido opaco con lo que hace, pero que con mi jefe si lo siento y que sin duda alguna me asusta, pues también sé que el es un hombre frio en ese sentido y que nunca en su vida arriesga su corazón.