Decisión poco sencilla

1172 Palabras
[…] Narrador No fue una decisión tan sencilla, entre la vergüenza y como continuaría con las cosas, si de verdad no resultaría muy afectada de todo esto, pero más sin embargo las cosas se dieron. Asiel de pronto tomo de las caderas a Alyn, con la mano desocupada aparto su cabello, dejando libre su apetecible cuello, y fue cuando comenzó a darle pequeños besos, esos que iban cargados de deseo, sin darse cuenta, unos minutos después ella estaba frente a él, solo vestida con la lencería que en su momento él había escogido que sin lugar a dudas lo pondría mucho más excitado. Después de repasarla con la mirada, recorrió con besos húmedos toda su espalda, con mucha rapidez se quitó la ropa que cargaba puesta para quedar de igual a igual con la bella mujer que lo acompaña. Entre gemidos y caricias, besos cargados de pasión sus cuerpos cada vez hacían más fricción, llevándolos a una nube de placer, nunca antes experimentada para ninguno de los dos. Asiel como todo un experto, no dudo en anteponer el placer de ella a el de él, dándole así el que sería su primer orgasmo, el que sin duda alguno fue monumental, Alyn no había experimentado semejante sensación con su marido, en las escasas ocasiones en las que habían intimado, al cabo de algunas horas más, se rindieron ante el cansancio que imperaba de tal maratón y sucumbieron a los brazos de Morfeo, siendo Alyn la primera en despertarse unas horas después, procediendo a darse una leve ducha, vestirse y salir con rumbo a su casa. […] Recibir noticias de su esposo no era algo que de verdad pusiera feliz del todo a Alyn, pues su corazón estaba endureciéndose debido a la ausencia del mismo. Pero el caso era de que el tipo la había llamado para decirle que estaría de vacaciones una pequeña temporada y la pasaría con ella, que quizá era la manera de recuperar el tiempo que tenían perdido, eso le dio algo de esperanza a Alyn, pues ella muy dentro de su corazón deseaba una bonita relación para ella. En la oficina, las cosas fueron con total normalidad, Asiel no había llegado ese día, pues tuvo que salir de viaje de improviso, algunas cosas por resolver que no podían aplazarse, era algo que daba tranquilidad a Alyn pues no sabía cómo debía actuar después de la maravillosa noche con su jefe. Alyn le comento a su amiga que ese día no se irían juntas, pues su esposo había llegado a la ciudad y pasaría a recogerla, con un poco de pena se despidieron, quedando en conversar al día siguiente. Gracias a que el jefe no se encontraba en la oficina, el día se había tornado un poco más tranquilo y con menos presión. […] Alyn Espere y espere, pero como era de verse nunca llegó, me fui decepcionada a mi departamento, quizá espere mucho de la persona equivocada, en casa no se encontraba, evidentemente me había mentido, pues lo llave insistentemente y nunca contesto, asumo que pronto me enviara un mensaje con alguna excusa barata que espera que yo crea. Dejé mis cosas en su lugar y me dispuse a prepararme una deliciosa comida, tenía un poco de ánimos para hacerlo por mi cuenta y no pedir comida de fuera. Disfrute de mi cena sola, como siempre, luego de eso limpie lo utilizada y me dirigí a mi dormitorio para poder tomar una refrescante ducha. Volví a llorar porque me sentía mucho más decepcionada que antes, utilizada de cierta forma, el muy cretino sabía que yo lo quería, (aunque a estas alturas del partido no creo quererlo), las lágrimas se confundieron con el agua que caía en mí. Una vez fuera, revise mi celular y justamente me llegó un mensaje de la persona que menos espere: Asiel. Me decía que era su número de contacto para mí, en ese momento algo en mí se activó, y le dije que, si era posible verlo en ese mismo momento, él envió una respuesta afirmativa, algo que después me puso a pensar, ya que no deseaba que Asiel pensara cosas erróneas de mí, pero lo hecho, hecho estaba. Pasada una hora llegué al departamento, sin medir las cosas que hacía me dirigí a el mini bar, me serví un vaso de vino, y prácticamente me lo tomé de un solo trago. - Alguien está muy ansiosa hoy – replico con un poco de picardía Asiel. - Oh, una disculpa – conteste un poco apenada de lo que vio. - No tienes que disculparte, tranquila – dijo sin más Narrador Después de una breve conversación, Asiel se acercó y puso su mano en la cadera de Alyn, haciendo que ella quedara prácticamente pegada a él, y luego la tomo de la cintura y la sentó en la encimera que se encontraba en el mini bar, él se metió en medio de las piernas de ella, y tomo su barbilla para luego besarla, poco a poco intensifico su beso, abriéndose paso en su boca. Los besos iban y venían, tanto así que termino de sacar su vestido de un solo, dejando a Alyn en ropa interior, lo que le dio acceso a él para poder acariciarla a su manera, tomo sus senos y se los llevo uno a uno a la boca haciendo estremecer a la bella mujer, en esa habitación solo se escuchaba el sonido de sus cuerpos que cada vez estaban más sudorosos y los gemidos que ellos emitían. La noche se tornó corta para todo lo que hicieron, fue todo muy intenso, lo hicieron en cada rincón del departamento, no hubo lugar que no estuvieran. Al despertar, se dio cuenta que estaba completamente sola, evidentemente sabía que Asiel no era de las personas que dormían con sus amantes, solo hacía todo lo que con ellas placiera y sin más se marchaba. Un mensaje aparecía en su celular, el que ella miro un poco intrigada. “Nena, hermosa noche, pero no creas que no te cobrare el hecho que me hayas tomado como desahogo”. […] Otro mensaje que llego al teléfono de Alyn, fue el de su flamante esposo, quien se excusaba diciendo que había tenido que viajar a la ciudad donde vivía su mamá pues se encontraba enferma, algo que sin lugar a dudas no sorprendía para nada a Alyn, sabía que él tenía prioridades y que en aquellas no se encontraba ella. Decidió contestar al mensaje: “Tranquilo, yo sé cuáles son tus prioridades, por mí no te preocupes, solo quiero saber algo: ¿Qué mierda somos tú y yo? Porque déjame decirte que marido y mujer no, llevas meses sin venir, ya creo que no recuerdo tu rostro, y ni que decir de lo demás. Me canse de esto, ya no esperare por ti” Mensaje entrante: “No mi amor, no digas esas cosas, tú sabes cómo es mi trabajo, pero mañana estaré allí, arreglaremos las cosas y veras que si puedo responderte como marido” ­
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