Narrador
Un suspiro frágil salió de la boca de Alyn, estaba un poco exhausta por la rutina un poco intensa que estaba llevando, entre el cuidado a su padre y el trabajo casi no había tenido buenas horas de descanso, mucho menos había estado comiendo de manera adecuada.
Al llegar a la empresa, la asistente de su jefe le comunico que el deseaba verla en la oficina apenas llegara, sin más se acerco a su oficina, dejo su bolso y unas carpetas que traía consigo y prosiguió a la oficina de su jefe.
Sin mucha espera toco la puerta y una voz un poco grave le dio el paso, del otro lado de la puerta se encontraba un hombre un tanto malhumorado porque no entendía que era lo que le estaba pasando que no había podido completar su relajación, pues no pudo responder de la manera que esperaba a su cita s****l.
Le pregunto como iban las cosas con su padre, a lo que sin más preámbulos Alyn le decía con detalle cómo iba la evolución del mismo, en su rostro se reflejaba la alegría de ver a su padre recuperándose.
Asiel saco unos documentos del cajón de su escritorio, era un contrato de confidencialidad, el que le paso a Alyn para que ella tomara y leyera con detenimiento. En el mismo se delimitaba el tiempo de duración:
Un año de algo parecido a una relación meramente s****l, en la que tenía que estar con el sin excusas ni pretextos, sin pedir explicaciones de la vida privada de cada uno, había una doctora especifica a la que debía acudir para administrarse un anticonceptivo mensual, durante la duración del pedido, el trato seguiría siendo jefe-empleada, sin pretender tener trato especial. Había un pedido especial que podía realizar Alyn, pero lo único que no podía pretender tener era el corazón, cariño y amor de Asiel, después de eso podía pedir lo que deseare.
El pedido de Asiel la dejo un poco sorprendida a Alyn, pero más sin embargo no dijo nada, acepto sin más, ella se encontraba agradecida por lo que había hecho por ella, sabía que al llevar a cabo este trato podría llegar a sentirse muy mal, pues legalmente estaba casada, aunque su matrimonio fuera una basura, pero ya no podía dar vuelta atrás en todo el asunto, solo se preguntaba porque su jefe le había hecho ese pedido a ella, pero luego reacciono y se dijo para si misma, que quizá ella no era la única que hacia eso con él, al fin y al cabo era un hombre guapo, soltero, dueño de una empresa, y joven, quien no desearía una aventura con él, aunque en el caso de ella, algo diferente la había llevado hasta ese punto.
Asiel
Desde que la vi algo cambio en mí, el día que la vi llorando mi corazón al que creí que ya no latía, dio un vuelco y me sentí terrible, sabía que debía ayudarla a como diera lugar, ella no merece un sufrimiento como ese. Me alegro el hecho de que aceptara mi ayuda, tanto que eso me llevo a de manera impulsiva a sellarlo con un beso.
No la puedo sacar de mi mente desde que probe sus labios, deseo poder probar más que eso, se me ocurrió la brillante idea de hacer un contrato para de cierta forma hacer mi pedido de forma formal, claro que le dije que podía acceder a cualquier cosa que me pida, pero menos mi corazón, aunque ahora que lo pienso, ese fue prácticamente el primero que me robo sin previo aviso.
Veremos como van las cosas, si es que es algo que se me pasará rápido o me sobrepase el tiempo que tengo como limite con ella, más sin embargo el saber que ella estará conmigo pronto me llena de una alegría inexplicable.
Alyn
Una semana después de firmar el contrato con mi querido jefe, me llego un paquete a mi oficina, no sabía que podía ser, pero evidentemente no era de nadie más que de Asiel mi jefe, cuando lo abrí, casi me caigo de espaldas, era una exquisita lencería, y unas llaves, además de una tarjeta con una dirección, en la tarjeta decía que era una espacio solo para nosotros dos.
Una vez terminado el día de labores un poco estresante y cansado, salí de la oficina y me dirigí a la casa de mis padres para poder saber como todos los días como van las cosas con su recuperación, como todo se mostraba en orden, me retire con rumbo a mi departamento, llegue a mi solitario hogar, camine a mi dormitorio y me despoje de las prendas de vestir y tome una relajante ducha, y me recosté en la cama, aun faltaban algunas horas para mi cita con Asiel.
No podía dejar de sentir nervios, no era una mujer virgen, pero más sin embargo solo había estado un par de veces con mi “esposo” las que no fueron para nada placenteras puedo asegurar, pues no fue muy considerado que digamos, pero eso es algo que realmente no me gusta recordar. Una vez lista, tome las llaves de mi vehículo y coloque el GPS, para poder llegar a la dirección que decía la tarjeta. Ya en el edificio, fui a la puerta asignada, el lugar era un elegante edificio de departamentos, se notaba a plena vista que era lujoso, aun con nervios coloqué la llave y abrí, una vez que entre, lo primero que me recibió fue la deliciosa fragancia de Asiel.
-Pensé que te habías arrepentido – dijo con voz un poco ronca.