Un préstamo, una idea

1033 Palabras
No podía evitar sentirme al borde del colapso por la inmensa tristeza que sentía, no me daban buenas noticias de lo sucedido, pues de ser el caso que mi padre (quien fue el más afectado por el accidente), tuviera la oportunidad de volver a caminar, necesitaría de mucha terapia, además de una operación para la que definitivamente se necesitaba una fuerte suma de dinero, el que efectivamente no tenía. Mis compañeras de trabajo me llamaron para saber de mi ausencia y les comunique que era lo sucedido, pero que sin ningún inconveniente me reintegraría al día siguiente, ya que solo estaba esperando que me dieran el diagnostico final de lo que debía hacer y esperar de lo sucedido, por suerte mi mamá no había sufrido en exceso, solo uno que otro golpe y raspaduras de algunos de los fierros, adicional a uno que otro corte por los vidrios, pero gracias a Dios se encontraba estable, aunque preocupada por mi padre también. Le había marcado insistentemente a mi “esposo”, pero como era de esperarse, no me contestó, no sabía dónde localizarlo, solo esperaba que viera mi insistencia y se dignara en devolverme la llamada. Efectivamente, eso ocurrió unas horas después, pero solo para decirme que lo sentía mucho, que se encontraba muy lejos, además que no contaba con grandes cantidades de dinero para ayudarme a costear los gastos de la operación que necesitaría mi padre, me enfurecí, él no era la persona que me mantenía, ni se ocupaba del pago de las cosas en la casa, pues mi trabajo me daba esa ventaja, me sentí pésima, mi seguro no alcanzaba a cubrir ni siquiera el 40% del costo, tendría que hacer algún préstamo para ver si alcanzaba con eso. […] La idea de hacer un préstamo en la empresa rondaba mi mente, mi compañera y asistente de presidencia me comentó que si había posibilidad de acceder. Aunque sentía un poco de vergüenza, pues estaba con lagrimas en los ojos cuando mi jefe llego, tanto así que no note su presencia. - ¿Pasa algo aquí señoritas? – preguntó nuestro jefe. - ¿Se encuentra bien señorita Alyn? - volvió a preguntar -Problemas familiares señor, algo inesperado que me causa mucha pena, mil disculpas por haber dado un espectáculo – respondí. - ¿Puedo saber de qué se tratan? – pregunto una vez más. -Pase a mi oficina para que me diga con detalles mejor – hablo de manera elocuente y sin más se dirigió a la puerta de la oficina. Una vez dentro, y encontrándome cerca de él, procedió a volver a preguntar de que se trataba mi llanto, sin más le dije lo ocurrido, con lujo de detalles, claro está que sin medir o esperar las lagrimas volvieron a salir como cascadas de mis ojos, y pude ver su mirada enternecida con la que sus ojos me observaban. Para mi sorpresa, luego de todo lo que le dije, se dirigió a su escritorio y tomo el teléfono de extensión, llamó a departamento de finanzas para que emitieran el préstamo en mi nombre, dejándome un poco anonadada por ese acto tan repentino. Cuando pude reaccionar, pregunte como sería el sistema de pago que la empresa me impondría, pues sabía que era una cantidad un poco generosa y si se daba el caso que no me alcanzara el dinero para poder pagar y medio solventar los gastos diarios no sabría como hacer, pues tenía más que claro que con el ser con el que contraje matrimonio no era de las personas con las que se pudiera contar. Me explico que tenía dos opciones, hacer un convenio de pago para que las cuotas fueran descontadas de mi honorarios, o que podía pagárselo a él como a mi se me diera la posibilidad, claro está que esto ultimo se me hizo un poco extraño, pues no sabía a donde deseaba llegar con sus palabras. Un hombre como él diciéndome aquello me dejaba más que en estado de shock, pero como una mujer de esas que toman las decisiones y después se ve asumiendo las consecuencias, opte por tomar la segundo opción, quedando completamente en las manos de él para saber como me cobraría el préstamo. En el momento que pensé que nada más podía pasar, la última sorpresa del día llego de manera repentina, mi querido jefe se levanto de la silla en la que se sentó después de llamar a el departamento de finanzas, se acercó a mí, me tomo del cuello y me dio un beso a modo de sello de nuestro trato. -Arregla lo de tu padre, mañana hablaremos de un pedido especial que te haré – salió dándome un giño y emitiendo una sonrisa. Estar en un trato con mi jefe no sería del todo malo, si con eso podría lograr que mi padre tuviera de nuevo la vida que tuvo antes de sufrir ese accidente. […] Los días iban pasando y gracias al préstamo que me hizo la empresa mi padre pudo ser operado y ahora se encuentra en las terapias, él no paraba de agradecerme lo que estaba haciendo por él, pero yo le decía que no debía hacerlo, pues es el hombre que más amo en la vida y si fuese el caso hasta mi vida la diera por él. En la empresa… -No entiendo porque me dejaste esperando en el departamento, sabes que estaba muy ansiosa por sentirte – hablaba una rubia totalmente plástica. -Yo nunca te asegure que iría, además he estado ocupado más de la cuenta – contestaba Asiel. -Hombre precioso sabes que la pasamos bien juntos, dime cuando puedo contar con tu presencia y todo lo que eso incluye – replicaba la mujer. -No te puedo decir que día estaré disponible, debes recordar además que no somos nada y no estas en calidad de reclamar o pedir algo como eso – decía de manera tranquila Asiel. -Está bien, vendré en unas semanas nuevamente al país, pues tengo una pasarela en otra ciudad, pero apenas eso termine estaré disponible para ti – volvió a replicar la rubia. -Espero poder, no te aseguro nada – dijo sin más Asiel. ­
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