*** Hemos llegado a América. Abro mis ojos, estoy en mi habitación en el Palacio ¡En mi cama rodeada de cientos de cojines! Y mi pequeño cachorro al lado moviéndome la cola. Me estiro y tomo mi bata de seda, regalo de Alexander. Camino hacia la ventana y suspiro viendo el soleado día. Pronto será la celebración de la reina ¡No faltaba nada! Está a la vuelta de la esquina. Ahí seré presentada en sociedad ante todos los nobles de América ¡Seré presentada como la prometida del príncipe heredero! Como la futura Reina… - Señorita Elizabeth… - escucho que golpean mi puerta – El desayuno está servido - Sí Arthur, ya voy… - Le recomiendo que use ropa formal, más invitados de la reina madre han llegado - Oh… - me quedo viendo la puerta cerrada – De acuerdo… - Si de algo ayuda, son la conde

