- Auch… - me quejo - ¿Esto es necesario? - Debes de usar algo más que un simple vestido de diseñador, debe de ser hecho exclusivamente para ti – sigue diciendo Rose, vigilando como las modistas van midiendo mi cuerpo – Eres la prometida del príncipe heredero, debes de usar algo que nadie más tenga - ¿En serio? Pregunto, intentando mantener el equilibrio. - Sí, así después de todas las mujeres querrán copiarte… - sonríe – Después de todo serás la envidia de todas - Eso no me ayuda en nada… Me quejo, siendo pinchada con un alfiler. - Señorita Elizabeth – Arthur entra en la habitación – Recuerde que en media hora comienza su clase de español, el tutor ya está esperándola - ¡Sí! ¡Arthur! – estiro mis brazos hacia el hombre - ¡Llévame lejos! - ¡Señorita! Se queja la modista y Arthur r

