Hombros hacia atrás, barbilla alzada… y ahora a caminar… - ¿Ves cómo sí pudiste? Pregunta Alex, sosteniéndome fuertemente y llevándome hacia el estrado. - Contigo es más fácil… - ¡No hablen! – nos regaña la reina – Cuando caminen hacia el estrado no deben de mover los labios, solo sonreír - Sí abuela… - Bien… - se cruza de brazos – Ya terminó tu discurso, ya me deseaste un muy feliz cumpleaños, mostraron mi nueva placa… - mira a su secretaria - ¿Qué sigue? - El baile… - ¡Claro! – la reina aplaude, sonriendo ampliamente – La orquesta comienza a tocar el vals, el primer ministro me lleva al centro y abrimos el baile, luego viene mi hija y su esposo, y por último tú con Elizabeth… - me mira - ¿Sabes bailar el vals? - Sí… supongo que sí – miro a Alex, él aprieta mi mano – No es solo

