- Entonces firmaremos el acuerdo de paz… - escuche su voz detrás de las puertas – Si me disculpan, hoy es una fecha importante… Las puertas se abrieron y él apareció. Habían pasado quince años y seguía siendo igual de guapo, solo que con barba cubriéndole el mentón. Me miró por encima de sus gafas nuevas, las que tuvo que ocupar debido a tantos documentos que debía de leer. Las guardó y me sonrió. No pude evitar hacer lo mismo. Podían pasar otros quince años más y para mí seguiría siendo el hombre más guapo del mundo. Mi esposo, mi amado esposo, padre de mis tres hijos: El Rey Alexander IV. - ¿Listo? Pregunté. - Debemos de alistarnos para nuestra fiesta de aniversario - No puedo creer que me hayan convencido de hacer una fiesta… - me quejé – Pero tampoco sabía que no estaba permitido
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