Abrí mis ojos ¿Dónde estaba? Tenía un respirador en el rostro y una venda en el brazo ¿Qué había pasado? Me removí en mi cama, estaba en el hospital, eso era obvio ¿Pero qué había pasado? - Bienvenida… Miré hacia la puerta, ahí estaba Alexander. Él me sonreía con los ojos llorosos, mi corazón comenzó a latirme con fuerza, este debía de ser el Cielo. Él corrió hacia mí y me abrazó. - Si este es el Cielo, o un sueño, no quiero volver Dije, sintiendo áspera la garganta. - No… - Alexander me abrazó aún más fuerte – No es un sueño ni estás muerta, estás viva Me miró y derramó las lágrimas. Me dio un beso en la frente y me volvió a sonreír. Mi corazón latía de nuevo con fuerza, era el Paraíso. Seguía viva por milagro, como la anterior vez, y Alexander estaba aquí. - ¿Qué pasó? Pregunté,

