*** Ya han pasado tres días en donde estuve en una habitación blanca con televisión con cable, aire acondicionado, un suave colchón y sábanas con olor a limpio. Alexander ha pedido que acondicionen la habitación para que sea digna de una princesa. La puerta está vigilada todo el tiempo y solo dejan entrar a personal autorizado. También está Arthur y algunas sirvientas de palacio que me ayudan con el aseo y la comida, le dan el primer bocado solo por si acaso. Por fin puedo irme y regresar a casa, donde Rose, donde debí de ir desde un inicio. Los guardaespaldas me rodean, una sirvienta empuja mi silla de ruedas y Arthur me va dictando “Mi agenda”. La puerta está repleta de fotógrafos, los flashes me ciegan y los guardias los hacen a un lado. La policía también espera afuera, rodeando el á

