- ¿Estás segura de esto? - Mucho… - No quiero que nada malo te pase - No pasará nada malo, de veras, confía en mí - Confío en ti, en quien no confío es en ella… - Calma… Por fin llegamos, el edificio tiene un aura tétrica. Los guardias salen del auto y nos abren la puerta, nos rodean y los policías hacen lo mismo. Entramos en el majestuoso recibidor. Aquel que en algún momento me impresionó, hoy está desolado, ni siquiera el amable portero se encuentra en su puesto. Las pocas personas que hay por ahí nos miran asustados, quizá alguno es el que vive justo debajo de nosotras y no hizo nada por ayudarme. La ira de Alexander había caído incluso sobre ellos por no haber prestado auxilio ya que en más de una ocasión debieron de haber escuchado mis suplicas. Yo no soy mala así que lo apaci

