Capítulo 44

1322 Palabras
Un día de los inocentes no tan inocentes p3. Llegué temprano al orfanato para ayudar con los preparativos del concierto y lo primero que mi queridísima amiga Alma me pregunto fue. —¿Y Ben? Pero si parecen pegados con la gotita ¿Qué esperabas? —Hoy lo pasaría con sus padres y su sobrinito, además no es que seamos siameses, Alma. —Pues lo parecen, pero mejor ayúdame con estas guirnaldas de palomitas que sino las gemelas se las comerán todas. Y heme aquí, haciendo guirnaldas de palomitas de maíz con los más pequeños hasta que llegan mis amigos como siempre discutiendo. —¿Qué pasó ahora con Adrián? —Nada que no tenga una solución como lanzarlo de un avión y sin paracaídas. —¿Cómo reaccionó Cam con lo del beso? —Te lo encargo, casi lo volvió a dejar en coma de la golpiza que le dio ayer. —¡¿Qué?! —Sip, nos topamos ayer con el idiota y Cam no se aguantó. —¿Y por qué está aquí ahora? No lo entiendo. —Porque lo enojados les duró menos que un paquete de palomitas, ya se reconciliaron. —Ellos jamás van a cambiar. —Ah… a veces es aterrador, si parecen más mellizos que nosotros dos. —Son mejores amigos, Mel, igual que nosotras. —No estoy tan segura, eh… —Ya no seas así, te conté todo como pasó y … —Lo sé, lo sé, pero aún me molesta que no me lo contaras desde el principio. —Mi falta, pero tengo a mi favor que no pensé nunca llegaría a estos extremos. —Te gusta mucho ¿no? —Muchísimo, amiga. Ya no lo puedo negar. —Miren quienes están aquí. —¡Tío Miles! —¿Cómo están las chicas más hermosas del lugar? —No tan bien como tú, tío. Te ha hecho bien el retiro. —Casi retiro, Mel. Aún no termino algunas cosillas por ahí. —De eso mismo quería hablar contigo, ¿tienes unos minutos que me des? —Claro, acompáñame. —Acompáñenme dirás, no me quiero perder el chisme. —Vamos chismosilla. Dejamos las cosas con los chicos, mientras con el tío Miles buscamos un lugar más tranquilo para conversar. Nos sentamos en unas mesitas en otro salón y me preparé para el interrogatorio. Lápiz y papel listos… —Bueno, me imagino qué es lo que quieres preguntar. —Estuvimos revisando los documentos con Cam y Ben, pero hay demasiada información incompleta y muchas dudas de parte de Ben. —Él no tenía idea de nada ¿no? —Absolutamente nada. Hasta ayer pensaba que el hombre que murió en el atentado hace cinco años era su hermano. —Y yo aún no descarto que no lo sea, sobre todo por los resultados que me entregó tu padre, fue por eso que accedí a que Cam les diera una copia del archivo. —¿Tú crees que ese Daniel si es hermano de Ben? —Es una gran posibilidad. Mira, Hanna. De todo lo que nos envió la interpol hay una sola clara, Benedict Henderson tiene muchos secretos que esconder y uno de esos es la llegada de ese chico para suplantar al hijo recién fallecido de ese matrimonio. —Pero ¿Cómo pudo ocultarlo? —En esa época las cosas se tapaban con dinero y muchas influencias y Henderson las tenía. Ya con el solo hecho de trabajar para el pentágono te dirá que no es cualquier persona. —¿Y su pasado antes de ser el héroe de Irak? —Eso sigue en investigación, cubrió bien sus pasos antes de salir a la luz como el héroe condecorado por salvar a su destacamento. —¿Y has buscado en protección a testigos? —¿Cómo? —Se me ocurrió. Mira tío, si alguien no tiene un pasado es o porque pertenece a alguna de esas organizaciones oscuras o pasó por algo que lo hizo un blanco para poder encubrirlo. —O ambas y a eso podría deberse que esa célula terrorista atacara hace cinco años y ahora volviera a aparecer. —Tienes un punto. Además ¿Quién no tiene un pasado? —Tienes razón, Mel. Y nosotros tenemos más que claro a lo que puede llegar el que alguien lo necesite esconder. —Todo es tan complicado. —Dile eso a Ben, me imagino lo que está pasando ahora. —Digamos que intenta superarlo de la mejor posible. —Por lo pronto les puedo comentar que hemos visto movimientos en la empresa de Henderson y que está complicado pues sus contratos con defensa están por vencer. Pronto habrá una nueva licitación sobre la compra de armas e implementación que tiene a medio Washington vuelto loco. —Si esa célula terrorista esta metida a través del papá de Ben las cosas se pueden poner gris oscuras —Así es y peor aún si de alguna forma lo están presionando. —¿Tú crees que por ese lado sea su tema? —Podría poner mis manos al fuego que a eso se debe. —¿Y si nunca ha desaparecido ese vínculo entre Henderson y esa célula? —¿Cómo? Explícate, Mel. —Miren, puede que suene extraño, pero si dicen que ellos aparecieron y mataron al hermano de Ben lo entiendo pues no cumplieron con sus requerimientos, pero y si se les salió de las manos y la muerte de él fue un daño colateral que no tenían presupuestado en sus planes. —¿Tú dices que ese Daniel sí sabía de esos planes? —Es una posibilidad ¿No la habías pensado mi Sherlock? —Fíjate que no, pero tienee sentido. Esto está de triller, Hanny… ¿Qué quieres que te diga? Que estás de acuerdo conmigo, dah… —Hanny, ¡Hey, Hanny! —Perdón, mi cabeza empezó a hacer conjeturas. En eso suena mi teléfono y es mi divino señor pesadilla. —¿Dónde estás? Aww, hasta se preguntan lo mismo… Déjame escuchar. Perdón… —En el auto, recién salí de casa. —Ven al orfanato, te tengo noticias. —Yo tengo lo que necesitamos. —Pues pon la baliza y pásate miles de rojos, te espero mi señor pesadilla. —Uy, lo tienes bien aleccionadito. —Mel, no molestes. —¿Viene? —Sí, tío. —Esperémoslo entonces para seguir con la conversación. Y eso hicimos. Mel fue por chocolate caliente y algo de comer, mientras el tío Miles miraba como bobo a la hermana Ángeles que estaba pintando unas flores con el tío James. —Sabes que es un caso perdido ¿no? —¿Tú crees? —Aunque sea monja, ella no te va a mirar nunca así, tío. La hermana Ángeles, aunque lo reniegue está total y absolutamente enamorada del tío James, eso te lo puedo dar firmando. —Hola, perdón por la tardanza, pero no me pude pasar todos los rojos como esta señorita me lo estaba pidiendo. —Capitán. —Director Miles. —Me encanta cuando se tratan por los cargos, ya quiero que me toque a mí. —Pronto mi niña mimada—wow, me besa de la nada y luego me sonríe, ¡dios este hombre!—, pero cuénteme ¿Qué es lo que tienen? —Por lo pronto ir a buscar otro chocolate caliente porque traje solo tres. —Hola Mel. —Un gusto de verte, Ben. Aunque me estés quitando la atención de mi amiga, solo te lo perdono porque la tienes feliz. —Gracias por el cumplido. —De nada, pero ni se les ocurra hablar sin que to esté devuelta. —Prometido. No sé que más cosas saldrían de esta conversación, pero lo que sí sé es que este día de los inocentes traería más problemas de lo que pensábamos... ------------------------------ Copyright © 2025 P. H. 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