Un día de los inocentes no tan inocentes p4.
Por Melanie Scott.
Ver a mi amiga así de enamorada me parecía tan extraño y hasta vomitivo. Siempre pensé que la vería así por mi hermano Cam y que seríamos cuñadas ever forever, pero nada. El destino de Hanna Cicarelli estaba con ese señor pesadilla como ella le decía tan amorosamemnte y ahora lo terminaba de entender, en ese beso me demostraron que eran el uno para el otro.
Cuando lo vi besarla con tanto entusiasmo frente al tío Miles confirmé que no solo era un sentimiento por parte de mi amiga, sino que también de él.
Adiós idea de ser la dama de honor de ella en su boda con mi hermano, bienvenida futura señora Henderson.
—Ya, estoy de vuelta, espero que hayan mantenido la promesa ustedes tres.
—No hemos dicho ni pio, Mel.
—Eso me parece porque se me ocurrió otra hipótesis.
—A ver, dispara antes de que le contemos todo a Ben.
—Miren—los tres me pusieron atención como si fuera a abrir la caja de pandora y me gustó la idea—, Ya sacamos en claro que el papá de este muñeco presente tiene varios secretos que ocultar y que ha estado bajo el alero de gente muy importante.
—¿Cómo?—Sí, el señalado está preguntando.
—Ya te lo explico, deja que Mel hable. Sino se le irá la idea.
—Deja de decir que tengo déficit atencional, Cicarelli que yo te tengo varias…
—Te estás perdiendo, Scott.
—¡Mierda! Tienes razón, como decía y ordenando todo lo que han dicho me surge la siguiente idea.
Supongamos que el señor Henderson fuera parte de ese grupo, célula o wereber y que por motivos que no sabemos él haya querido salir de eso y haya desaparecido con la ayuda de alguien, digamos por ejemplo el FBI, y haya creado una nueva identidad aquí.
—Mmm... Podría ser.
—No me desconcentres, tío Miles. Volviendo al punto, este hombre x que ahora es el señor Henderson se mantuvo a resguardo y sin levantar sospechas hasta que se hizo conocido en el mundo armamentista y ¡Bingo! Sus antiguos conocidos lo descubrieron, encontraron y chantajearon, primero con lo que provocaron hace cinco años y ahora con el tema de los contratos.
—Es demasiado descabellado, Mel.
—Pero tiene sentido.
—Ves, Hanny. Hasta tu novio me da un voto de confianza.
—Perdón, ya sabes que me gusta tener pruebas más claras, hechos concretos.
—Y por eso a veces se te pasan algunas cosas, querida—mi amiga me veía molesta, pero era a veces nuestra gran pelea, yo era más un Hércules Poirot, hasta con el sarcasmo incluído y ella la Sherlock. Mismo siglo, distintas visiones de cómo ver un caso.
—Eso no me lo habría imaginado—ahora es mi cuñadito el que me mira con sospecha, así que deberé calmar las aguas.
—Ya tendré tiempo de contarte Ben…
Seguimos conversando el tema y mis teorías conspirativas sobre lo que puede estar pasando con la familia de mi futuro cuñado, hasta que apareció el idiota de Cam junto al idiota dos de Adrian y aunque cambiamos un poco el tema, el día se hizo más llevadero.
Por hoy, el señor pesadilla, como le decía mi amiga había hecho algo importantísimo y era traer el cepillo de dientes de su sobrinito para hacer un examen de ADN, el tío Miles se lo llevó para hacer los estudios y nosotros cinco conversamos por un rato más, hasta que mi hermano nos pidió que ayudáramos a Clara, su amiga la violinista.
Me despedí de Hanny y su flamante nocivo, perdón novio y nos fuimos cada uno por su lado.
A la mañana siguiente, ya todo estaba preparado para el bendito concierto post navidad. Llegué temprano a la casa hogar y algo me pareció extraño.
Afuera había una camioneta como las que usábamos nosotros, pero esta era un tanto peculiar, le dije a Rangel, mi chófer y niñero personal que me ayudara averiguando la patente y hasta a él le pareció extraño, pues era blindada.
Entré rápido al hogar y me encontré a la hermana Ángeles con dos sujetos conversando, o por lo menos eso se veía desde lo lejos, así que me acerque.
—Hermanita.
—Ho… hola Mel. Llegaste temprano.
—Así es, quedé de hacer algunas cosas con los niños antes del concierto y preparar a los que estarán en el coro.
—Eso es bueno.
¿Por qué notaba a la hermanita tan nerviosa? Algo había ahí y obvio no me iba a quedar sin saberlo, ser amiga de Hanny y hermana melliza del idiota de Cam tenía sus ventajas y eso era que me hacía más intuitiva.
El tipo más alto me recordaba a alguien, pero en ese momento no pude hacer la comparación , estaba más pendiente de las actitudes de esos dos así que me enfoqué en el más bajito que tenía esa cara de pocos amigos que no me gustaba, pero algo llamó mi atención, un tatuaje de cruz en el cuello que a penas y se notaba, pero si no me equivoco es celta.
—Y ustedes caballeros ¿Qué los trae un día tan insólito como hoy?
—Nada en especial, señorita Scott. Solo viendo algunos orfanatos en esta ciudad.
—Ya veo.
Ya veo, mis polainas, jamás les dije mi apellido y la hermanita me llamó por mi nombre, eso quería decir que estos tipos sabían quiénes somos lo que les tenía en ventaja, pero eso no obsta a que los vaya a descubrir.
—Pero creo que ya es momento de irnos Daniel. Se hace tarde y aún tenemos varios lugares que recorrer.
—Tienes razón Emmett. Nuevamente gracias por la información hermana y si sabe o recuerda algo de lo que le que hablamos, no dude en ponerse en contacto con nosotros, se lo agradecería en el alma.
—Por supuesto, vayan con dios.
—Si, que les vaya bonito.
—Señorita Scott.... Hermana Ángeles.
Los hombres se dieron la media vuelta y enfilaron sus pasos hacia la salida. Juro que en ese momento la hermanita pudo por fin sacar el aire que tenía en sus pulmones y me miró aliviada.
—¿Quiénes eran realmente, hermanita?
—Unos tipos preguntando por la madre de Joshua.
—¿Qué? O sea qué bien que alguien pregunte por ella, pero ¿después de cinco años?
—Mel, debemos llamar a Miles, si ellos saben de que Joshua se quedó en este hogar lo más probable es que pronto den con el hospital.
—No lo creo, hermanita.
—Po…por qué lo dices.
—Porque ya saben de nosotros.
A mí no me vienen con cuentos y menos con bromitas de los santos de los inocentes, hermanita. Ellos ya nos investigaron solo que creo que no saben de la existencia de Joshua, por el momento.
—No te entiendo.
—Puede que sepan que la asistente del hermano de Ben estuviera embarazada, pero no saben si ella dio o no a luz o si de ser así su hijo está vivo y por eso la están buscando y deben creer que nosotros sabemos de su paradero y no que está muerta.
—Creo entenderte, pero ¿por qué aparecieron ahora?
—Aún los chicos lo están investigando, algo tiene que ver con la familia del novio de Hanny, pero deme la tarjeta que le entregó ese hombre.
La tomé en mis manos y juro que me dio un escalofrío al tomarla, es como si las malas vibras de ese tipo se hubiesen traspasado al papel.
—Daniel Reed, abogado.
Interesante nombre, señor Reed, ya veremos quién es usted realmente.
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