Un día de los inocentes no tan inocentes p5.
¿Conoces a algún abogado que se llame Daniel Reed? Es la pregunta que le llega a Hanny a su teléfono de parte de Melanie.
¿Por qué lo sé?
Porque te lo acaba de preguntar, dah…
—No, no me suena para nada—respondo de lo más obvio, la verdad es que el mundo de los abogados no es mi fuerte y puede que los Scott sepan mejor que yo de todo eso.
—Extraño. Déjame llamar a Mel, antes que se desate su paranoia.
—Okey.
Estamos en su habitación terminando de prepararnos para ir al concierto de Cameron y los niños del orfanato, mientras Hanny llama a Mel, me paro frente al tablero y vuelvo a mirar todo, ahora con las fotos de Daniel Jr. Y Joshua junto a la de mi hermano, pues pueda que no sea de mi sangre pero siempre lo consideraré así. A los pocos segundos tenemos a Mel en el altavoz gritando como paranoica, tal como dijo Hanny, que unos tipos en un auto blindado habían estado en el orfanato preguntando por la madre de Joshua.
—Y dijiste que tienen tatuados una cruz celta en el cuello.
—Uno de ellos, el tal Emmett, el otro no pude notarlo, porque usaba un suéter de cuello alto.
—¿Y si fuera que se está haciendo pasar por abogado?
—Ya le mandé una foto de la tarjeta a Jack y mi adorado Lamas estará apoyándonos con su super computadora, siempre y cuando no ande como bobito tras la bella durmiente.
—¿Te va a doler toda la vida que Agustín esté enamorado y no fuese de ti?
—Por supuesto que no, idiota. A propósito ¿A qué hora llegan? Aún hay mucho por hacer aquí.
—Estaremos allá en una media hora—miente como la descarada que es—, hoy vendrá uno de nuestros amigos a acompañarnos.
—¿Es guapo?
—Muy guapo, pero mayorcito como Ben.
—Paso, aún soy menor de edad. Los espero, adiosito.
Y Mel nos cortó la llamada como si todo lo que nos hubiera dicho fuera algo tan coloquial, pero algo me dejó dudoso.
—¿Cameron Scott es menor de edad?
—Claro, es dos años menor que yo.
—¡¿Qué?! No puedo creer que estuviera peleando con un chiquillo, o sea se ve joven, pero no menor de edad.
La risa de mi hermosa novia falsa me deja como un tonto al decirle sin filtro que discutí con él por ella y peor sabiendo que es un chiquillo.
Hoy no voy a aparecer, es día de los inocentes…
Ni que te hubiera llamado.
—No sé de qué te quejas, si sabes que recién cumplí los diecinueve, técnicamente soy una niña de pecho frente a ti —abrió sus ojos como platos y volvió a reír —¡Eres un profanador de cuna!
—¡Hanny! —le reclamo molesto y ella solo se ríe de mí en este momento.
Algo antes de irme, ¡Es día de los inocentes!...
—Perdón es que se me hace divertido que te preocupes recién ahora por la edad, solo eso. Será mejor que nos vayamos, ya Andy nos debe estar esperando y no quiero llegar tarde al orfanato.
Me estiró sus brazos para levantarme de la cama y como hace rato no la besaba me atreví a tirarla hacia mí, nuestras bocas chocaron en un beso suave y tierno, quería seguir avanzando, pero me falta el anillo.
Mentira, está en tu bolsillo desde ayer…
Pero también es muy niña.
Idiota…
En eso golpean a la puerta y nos separamos como resorte.
—Soy yo, pastelitos. ¿Se puede? ¿Están decentes? —Nos dice una voz conocida y mi preciosa novia abre la puerta y se encuentra con su otro amigo ¿qué hace esta mujer para hacerse de amigos tan fácilmente?
—Somerson ¿qué haces aquí?
—Me aburrí de mi casa, ¿No podía llegar antes? —no lo dejo entrar y lo detengo en la puerta, ahora no quiero ver que se esconda en el armario como la otra vez.
—Por supuesto, recluta. ¿Vamos Hanny?
—¿Dónde vamos?
Y hasta se invitó solito…
¿No fue que dijiste que hoy no aparecerías por aquí?
¿Y tú para qué me haces caso?...
—Vamos al orfanato.
—¿Me dejas guarda mis cosas aquí? Después vuelvo por ellas.
—Obvis, entre ustedes dos definitivamente tendré que pedir una habitación más grande porque pasan más aquí que en las suyas.
—Ya vamos, no dijiste que querías llegar pronto.
—Parece que no amanecimos con el pie derecho, señor pesadilla.
—¿Él también? ¿Quién más Hannah Cicarelli?
—Deja de reclamar, no tenemos tiempo para eso. Ya, vamos niños, no quiero llegar tarde.
Nos subimos al auto y mientras seguía mascullando entre dientes en contra esa bandida y su secuaz que se reían como si nada estuviera pasando a nuestro alrededor.
Al llegar al restaurante de Andy, él nos esperaba mirando la hora y con varias cajas sobre el banco que está .
—Estamos atrasados.
—Entonces súbete y cierra la boca.
Andy me hizo caso, dejó las cosas en la parte trasera de mi auto y se subió mascullando entre dientes, pero su cara cambió al ver a Somerson sentado al lado de él.
—Somerson, este es Andy, Andy, Somerson—dice mi hermosa novia para que ambos se saluden y comiencen una conversación entre los tres, dejándome como el chofer mudo que los mira de reojo y la paz reinó por unos minutos. Cuando llegamos al orfanato, ya todo estaba casi listo, Hanny me presentó con algunas de las personas que no había alcanzado a conocer de su familia el día de la barbacoa y Mel, junto a Cam se nos unieron un rato para hablar, junto a ese chico que anda como perrito faldero detrás de Mel.
No dista mucho de ti…
Sin comentarios.
—Iremos a ver a los pequeños que están un tanto nerviosos por su actuación.
—Las acompaño—grita Somerson y Andy lo secunda comenzando a caminar junto a ellas entre risitas.
—Yo las cuido—Nos dice Adrian y sale tras esos cuatro, como el sabueso que es.
—¿Qué novedades tienen? —pregunto un tato ansioso.
—Según nuestras fuentes el tal Reed es un abogado que llegó desde Irlanda hace unos meses y que su fuerte son los temas corporativos. Thomas me dijo que no se ha topado en tribunales con él, pero que también averiguará por su lado y le pediría ayuda a mamá.
—Siguen cuidando al pequeño.
—Sí, quédate tranquilo con eso. Joshua está recibiendo la mejor atención y a uno de nuestros mejores hombres custodiándolo. Ahora, te dejo, debo ir a prepararme.
—Ve tranquilo, yo me aguanto a esos dos que no dejan de molestar.
—Somerson es un buen tipo y Andy me cayó muy bien, se nota que son buenas personas. Dales la oportunidad.
Reviré los ojos y me puse a buscar a mi hermosa novia falsa, estaba con Mel y otras de las mujeres de su familia riendo, se ve tan bonita jugando con esos pequeños y riendo como si nada malo estuviera pasando a nuestro alrededor.
—Eres un buen muchacho, Benedict.
—Señor Scott— Sí, era él quién me estaba tomando por el hombro y hablando y debo de decir que me asusté.
—Tranquilo, solo quería hablar contigo y ahora que estás más desocupado lo puedo hacer.
—Espero que no me saque afuera, está nevando y hace frío.
—¿Lo dices por lo que hizo tu papá con Hanny? —me sorprendí— Que Bruno no sea tan acucioso con lo ansioso que es no quiere decir que yo no me preocupe por cada uno de los integrantes de mi familia, Benedict. Creo que te escondiste por demasiado tiempo en esa academia y te has perdido de tu esencia.
—La verdad es que yo nunca fui un investigador, siempre fui más operativo. Fue por eso que entré al escuadrón antibombas una vez que salí de la academia.
—Y usaste los contactos de tu padre—afirma y a mí no me queda más que asentir.
—Más bien fueron los de mi hermano, Daniel estaba bien posicionado en esos momentos y podía darme ese lujo, sin meter a mi padre en mitad de ese embrollo.
—Ya veo.
—¿Y qué piensas de lo que han descubierto los chicos?
—Aún me cuesta procesarlo, pero estoy expandiendo mi mente para lograrlo. Ustedes tienen un gran equipo de investigación.
—Uno que se ha creado con sangre, sudor y lágrimas, hemos tenido que aprender con más de alguna caída en el medio para lograr nuestros objetivos, pero todo esto que ves lo compensa.
—Lo que no entiendo es por qué los arriesga a todos.
—En eso te equivocas, no arriesgo a ninguno, más bien les damos las herramientas para que se puedan defender en la vida diaria y más allá.
—Ya veo.
—Creo que ya tengo todo lo que necesitaba, será mejor que nos vayamos a sentar, esto está a punto de comenzar.
Y como llegó se fue.
La conversación fue extraña, pero no me dejó un mal sabor de boca, más bien unas cuantas dudas de cómo era el funcionamiento de esta familia, pero que por ahora las dejaría pasar, pues veo a mi hermosa novia acercarse con los chicos para llevarme a los asientos.
El concierto es todo un éxito, de hecho debo de decir que lo disfruté y mucho, pero de un momento a otro las cosas cambiaron cuando la señor Blue o simplemente Blue le pidió a uno de sus guardaespaldas que siguiera a uno de los hermanos O’Connor, por lo que escuché había discutido con la violinista y la chica que cantó junto a ella y Cam.
Por lo visto le habían roto el corazón, algo que esperaba que no me pasara a mí. Al final, mi con…ciencia tenía razón este día de los inocentes había sido un tanto raro, lo que no esperaba es que un inocente estuviera a punto de pasar por algo peor este día.
------------------------------
Copyright © 2025 P. H. Muñoz y Valarch Publishing
Todos los derechos reservados.
Obra protegida por Safe Creative