Capítulo 47

1394 Palabras
¿JOSHUA? Íbamos de vuelta a la academia, cuando el teléfono de Hanny sonó. Ella mira quién es y con una sonrisa preciosa coloca el altavoz. —¿Qué se le olvidó señor Cicarelli? —Hija, necesito que traigas a Benedict al hospital, es urgente—la voz de mi suegro se escucha entre cortada, como si fuera manejando a toda velocidad. —¿Joshua?—pregunto asustado. —Sí, necesita de una transfusión de sangre y por lo menos tú eres el más cercano y en eso si eres compatible. —Estamos en quince minutos allá—doy vuelta en U y acelero, necesitaba llegar y el hospital estaba a más de quince minutos, pero si lo que decía mi suegro era así de urgente no me importaba, tenía que estar para él. —¿Quién es Joshua?—pregunta Somerson y creo que Andy está igual de curioso que él. —Ya se los contaremos, ahora es necesario que volemos al hospital ¿No les molesta acompañarnos? —Claro que no, pastelito, por mi no hay problema. —Por mi parte, tampoco. No tengo absolutamente nada que hacer en casa a estas horas y diablos lo he pasado muy bien hoy. Además, puede que nosotros también podamos donar sangre. —Gracias, chicos —digo en un hilo de voz. Cam tenía razón, esos dos son buenos muchachos. Aunque a Somerson lo conozca menos que a Andy, puedo ver por sus caras que realmente hay preocupación de su parte y no siquiera saben que es mi sobrino. Como dice mi novia falsa, me pasé cuanto rojo o pare que había en la ciudad, ya pagaría las multas sin ninguna vergüenza, todo era por mi sobrinito, ese pequeño inocente que no tenía la culpa de toda esta maraña de mentiras que lo rodeaba. Creo que llegamos antes de lo que había dicho y ni siquiera esperé que el motor se detuviera, salí corriendo, debía estar ahí para él- —¡Ben, detente! — me grita Hanny y me vuelvo a verla—. No sabes que debes ir hasta la UCI y no son horas de visita— respira rápido porque debe haber corrido para alcanzarme y yo me golpeo mentalmente porque ella tiene razón. —Perdóname, Hanny. —No te preocupes, te entiendo, ahora que estamos los cuatro, por favor síganme. Entramos al hospital y por suerte para nosotros estaba el enfermero ese que me cae de la patada. —Me imaginé que estarían por llegar, venga, acompáñenme. —Hola, Lucas ¿Cómo estás? Yo muy bien, fue una pena no verte en el concierto de navidad. —Ahora no es momento para eso, Hanny. Es de vida o muerte que lleguemos al banco de sangre. —¿No nos llevarás con Joshua? — pregunté, entrando en el ascensor. —Primero la sangre, luego la visita, Henderson. —Tiene razón, perdóname, Ben fue mi error. —Tranquila, amor. Los nervios también te están pasando factura. Seguimos a Lucas por los pasillos del tercer piso hasta llegar a una sala especial, ahí había varios sillones con soportes como el que le colocaron a Hanny la noche que tuvo fiebre. —Por favor, siéntate en ese sillón, iré por la bolsa y la vía. —Nosotros también queremos donar sangre para Joshua— dice Andy y Somerson. Lucas los mira como preguntando y quiénes son ellos, pero con Hanny solo le indicamos que les haga caso, puede que su sangre sirva para otra persona. —Alguna enfermedad que les prohíba donar sangre, tatuajes, operaciones, hepatitis—pregunta Lucas, entrando con lo que necesita para sacarnos sangre y ambos niegan, por mi parte no tenía nada de eso y él lo sabía—. Perfecto, descúbranse el brazo no dominante y por favor siéntense. Los tres le hacemos caso y mientras procede conmigo primero, veo la cara de Hanny, ella está como si nada le afectara, en cambio Andy está que se desmaya y parece que ella lo nota. —Andy, mírame. A veces es difícil encontrar la vena si estás mirando como si fuera a aparecer, tranquilízate, si quieres mírame a mí y todo saldrá bien. —Eres toda una experta, Hanny. —Pues claro, mi querido Somerson, una que vive y respira medicina desde que está en el vientre de su madre aprende rápido. —Perdón, se me había olvidado. —Somerson, así te llamas ¿no? —Sí, Daniel Somerson— Hanny me mira y ahora es que caigo en cuenta, que siempre lo he tratado por su apellido, sin recordar que se llama igual que mi hermano. Lucas sigue con lo suyo y termina de colocar la tercera vía en el brazo de Andy, los tres estamos sentados y por suerte no habíamos bebido alcohol, el procedimiento duró cerca de una hora y cuando terminaron con nosotros tres, Hanny nos dio una botella de vaso de leche y un chocolate a cada uno, nos pidieron que nos quedáramos un rato descansando y salió con Lucas. —Oye ¿y ese enfermero? —me pregunta Andy y yo reviro los ojos. —Es un verdadero incordio, pero es bueno en lo que hacer ¿creerías que me alzó en sus brazos como si fuera una pluma? —Pero si pesas más que un mastodonte. Las risitas de ambos no se hicieron esperar y hasta yo me reí de lo que acababa de decir, aunque fuera por ese momento quería estar tranquilo y darle un poquito de salud y de seguridad a mi sobrino. —Oye Ben y nos vas a decir ¿quién es Joshua? ¿y por qué tú eres compatible? —Joshua es mi sobrino, es hermano de Daniel. Andy. —¿De qué estás hablando? ¿Hijo de Daniel? El único hijo de tu hermano es Daniel Jr. No... no estoy entendiendo nada. Lo mismo quería decirle yo a Andy, él era uno de los mejores amigos de mi hermano y lo adoraba, como lo hace ahora con Daniel Jr, pero esa era la verdad. Ese pequeño Joshua era hijo de ese Daniel y no seguiría con esa discusión con mi amigo, no por el momento. —Andy, son muchas cosas que aún no sé y preferiría que te mantuvieras callado si tenemos la posibilidad de verle, ese pequeño no tiene idea de que soy su familiar y menos de lo que pasó con sus padres. —Ya podemos ir a verlo—nos dice mi preciosa Hanny entrando en la sala y los tres asentimos. Caminamos hasta llegar al ascensor y ella nos indicó que deberíamos cubrirnos como la otra vez, pero que su papá nos autorizaba a todos para entrar, pues era bueno para Joshua, Necesitaba “vibra positiva” y eso era lo que le daríamos. Una vez que terminamos de colocarnos las batas y los cubre bocas pasamos por el área de desinfección, para Somerson y Andy era todo nuevo y miraban un tanto impresionados cada cosa que hacíamos. —Está un poco cansado, pero quiere ver a su héroe— dice mi suegro, dándome unas palmaditas en el hombro antes de entrar—. No lo agiten demasiado y les daré unos minutos. —Gracias, suegro. Los cuatro entramos en la habitación de Joshua y vimos que Lucas ya le estaba suministrando la sangre por su pequeño bracito, cuando terminó de revisar todo, nos hizo un asentimiento y nos dejó acercarnos. —Viniste—dijo en un hilo de voz, tratando de quitarse la mascarilla, pero no lo dejé. —Vinimos, pero no te la saques, sabes que la necesitas. —Estoy tan cansado de luchar, Ben. Además ¿Quién querría adoptar a un niño enfermo como yo? Mis ojos se llenaron de lágrimas, ¿Cómo era posible que ese pequeño estuviera a esa edad preocupándose de eso? Él debería estar jugando y disfrutando de estas fiestas como los pequeños que vimos hoy en el orfanato. —Ho… Hola, Joshua—Andy se acercó a él y tomó su pequeña manito—¿sabes? Yo sería feliz de que fueras parte de mi vida si así lo quisieras. —Eres muy lindo ¿Cómo te llamas? —Soy Andy y me encantaría ser como tu papá. ------------------------------ Copyright © 2025 P. H. Muñoz y Valarch Publishing Todos los derechos reservados. Obra protegida por Safe Creative
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