El pequeño Joshua
—¿Por qué todos le dicen dulce de tiramisú?
—No llevo tanto tiempo en este hospital, pero cuenta la leyenda que la doctora Sinclair llegó a este hospital a trabajar al área de gíneco obstetricia, con el tiempo su pequeña, que ya no es tan pequeña, ingresó a la sala de urgencias de este hospital.
La pequeña tenía una enfermedad que requería de un transplante de médula, pero la amorosa doctora no era compatible, para esa época la niña era una paciente habitual y todo el mundo la amaba. Así que empezaron a decirle como le decía su mamá.
—¿Y cómo sabes tanto si dices llevar tan poco aquí?
—Las paredes hablan, oficial—era extraño, pero ese enfermero me causaba un poco de suspicacia, era demasiado rara su forma de ser y aún me parecía más extraño que me alzara como si no pesara nada, eso no era normal ¿no?—. Llegamos, te dejaré con Lewis para tu resonancia y luego volveré por ti para los demás exámenes, suerte.
Después de la historia que me contó sobre Hanny, se dio la media vuelta y habló con el tal Lewis, me ayudó a colocarme en la mentada máquina y me dejó ahí como había dicho. Quince minutos después ya estaba listo y esperando por el enfermero cuando escuché las voces de esas dos que me habían dejado solo en esa habitación del hospital.
—No puedo creer que casi le hayas dado tu florecita al sexi de tu jefe, Hanny.
—Calla la boca, Mel porque tú tampoco lo has hecho tan mal. ¡Te besaste con Adrian!
—No fue porque quisiera, ¡Él se aprovechó de mí!
—Y tú la muy esquiva no hiciste nada.
—¡No! Te dije que lo aparté, es que Powell, ash, es un idiota.
—Y siempre ha estado enamorado se ti.
—¿Sabes qué? Ya dejemos se hablar se Powell y cuéntame ¿Besa bien?
Agudicé mis oídos porque también quería saber la respuesta, pero justo en ese momento apareció ese fastidioso enfermero.
—Chicas, ya el doctor Cicarelli salió de la UCI y está yendo a la habitación del oficial Henderson, denme unos minutos y nos podemos ir con él a laboratorio para que se reúnan con tú papá.
—¿Dónde está Ben?
—En esa sala, ya saben que ahí está la máquina ¿no?
—Maldición.
Sí, maldición, Hanny. Este tipo había llegado en el peor momento a buscarme. Entró y volvió a hablar con ese otro que a penas y me dirigió la palabra, tomó un sobre y se acercó a mí.
—Su preciosa novia está afuera esperando, así que no vayas a decir nada de lo que hablamos hace un rato.
—Algo no me gusta de ti, enfermero.
—Tampoco tú me caes bien, Henderson y voy a descubrir lo que tramas con Hanny, no te voy a quitar la vista de encima.
—¿Quién te crees que eres para tratarme así?
—Desde ahora, tu peor pesadilla.
—Ja, ¿Qué podrías hacer tú enfermero?
—No me conoces, Henderson y será mejor que no le hagas nada a Hanny o de verdad me vas a encontrar.
Tomó la silla de ruedas, mientras el tal Lewis nos abría la puerta y ahí estaba ella, mordiéndose las uñas y escuchando a su amiga. Necesito enfocarme en ella, saber qué es lo que le está diciendo a su amiga y de paso por fin saber quién es el mentado Joshua.
—¿Todo bien? —les pregunto y ellas niegan y luego afirman sin hablar, diablos creo que si siguieron hablando de mí y me lo perdí.
—Vamos al laboratorio, no quiero que el doctor Cicarelli se vaya a enojar conmigo.
—Mi papá jamás se enojaría contigo, Lucas. Se caería el cielo antes que pasara eso.
—Cúbranse entonces, puede que te equivoques, Hanny—mascullo entre dientes y miro de soslayo al susodicho que me sonríe como si hubiera lanzado el mejor de los chistes, pero algo ha cambiado en el ambiente y lo noto de inmediato. Algo había pasado en esa conversación porque los ojos de Hanny ahora me miraban con cierta suspicacia y creo que hasta estaba molesta conmigo.
Me llevaron al laboratorio y todos nuevamente saludaron con mucho afecto a mi Hanny, es que quién no la querría si es tan linda con todo el mundo.
Ben, enfócate…
—Estamos listos, guapo. Ahora, ve al baño y danos un poco de tu orina para terminar y que te puedas ir con nuestra hermosa dulce de tiramisú.
—Ay, Brenda. Tan linda, pero nosotros no…
—Deme el frasco, por favor.
Corto la conversación, pues ya estaba a punto de irse de lenguas. Entré al baño y o estoy muy nervioso por lo que pueda salir de esa boquita o definitivamente necesito agua.
—¿Pero si me tomé como diez tazas de café? Vamos, amigo. Suelta un poco por favor.
Maldición, mientras más quería orinar, menos salía y ya me estaba enfureciendo, necesito salir pronto de aquí o sino van a descubrir.
—Ben ¿Te falta mucho?
Como si fuera una orden mi m*****o se removió y por fin salió el mentado líquido amarillo.
—Gracias, dios—miré hacia el cielo y llené el frasco— ¡Ya estoy listo!
Me lavé las manos y salí del bendito baño, Hanny me miró y esbozó una sonrisa.
Es tan dulce…
—¿Te sientes mal? Tu cara está roja, Ben.
—No, estoy bien. Vamos para que me digan que estoy bien y podernos ir de aquí.
—Los estaba buscando—dios, mi suegro me iba a provocar un infarto si se aparecía otra vez de esa forma—. Ya Nathan me dijo que no te has cuidado para nada, Robocop.
—¿Robocop?
—Sí, amiga, ese Ciborg de la película o algo así.
—No era por eso, conozco la película, Hanny—revira sus ojos y mueve sus manos como si eso fuera de lo más obvio y mi novia de mentira se que está frustrada—. Es que creo que le viene como anillo al dedo, Brunis te luciste.
—Pues, gracias por el apoyo, me imagino que ya sabías de estos dos ¿no? —mi estómago de aprieta y la cabeza me empieza a latir, no confiaba en el enfermero, tampoco en esta niña y Hanny estaba igual de expectante que yo.
—Mira, mi Brunis, algo sabía, pero esta inconsiderada me soltó la sopa solo hace unas semanas para que le ayudara.
¡Dios! Estamos fritos… mi suegro nos mira feo, Hanny está por acriminarse con su amiga y yo, bueno yo estoy en esta silla de ruedas cubriéndome la cara de la frustración.
—Así que de esta forma serán las cosas…
—No, Brunis, no son así. Tienes que entender que estos dos tenían que pasar la prueba de calidad con los suegritos de Hanny, contigo y Hannah es más sencillo.
¡Estamos fritos!
—¿Qué? ¿Ahí era donde estaban anoche?
—Papá…
—Suegro…
—Doctor Cicarelli…
—¡¿Qué?!
—Me acaba de avisar Lina que Joshua ha despertado ¿por qué no deja este tema para más tarde? Además, estamos haciendo un pequeño escándalo en medio del pasillo y le recuerdo su cargo señor.
¿Y a este que le dio? ¿No que se supone que sería mi peor pesadilla? Lo peor es que todos asienten y comenzamos a caminar hacia la uci, como si nada hubiera pasado.
—Ya me lo agradecerás, Ja Robocop.
Me dice al oído y sentí un escalofrío en la espalda.
Definitivamente, venir a este hospital había sido la peor idea que se me había ocurrido.
Al llegar a la entrada de la uci, me doy cuenta de que estamos nuevamente en el área infantil, mi suegro nos pidió que nos cambiáramos a unas batas, lo que agradecía, pues la que tenia puesta dejaba mi trasero al aire y ya me estaba doliendo con el asiento de la silla.
Una vez que estuvimos listos, entramos a la sala esterilizada y en una de las camas había un jovencito con respirador, ese debe ser el tal Joshua pues las chicas lo miran con cierta pena, pero pasamos de largo y seguimos unos pasos más hasta encontrarnos con un pequeño niño, como de la edad de Daniel que está intentando ordenar un cubo Rubic.
—Mira a quién te traje, Joshua— dice mi suegro y el pequeño nos mira a todos.
—¡Hanny! ¡Mel! — sus ojos se iluminan y les estira sus bracitos para que ellas se acerquen a él.
—No te agites, cariño ¿Cómo te sientes? —le pregunta mi novia de mentira y yo me estoy dando golpes mentales por estar preocupado de que el tal Joshua fuera otro más de sus noviecitos.
Idiota, es un niño…
—Hazle caso a la señorita policía, Joshua. Sino te arrestará.
—¡Mel!
El pequeño se ríe por la interacción de esas dos y yo me río internamente por estar celoso de un niño.
—¿Y tú? ¿También estas enfermo? — me pregunta directamente y me mira dudoso.
—Oh, no, no, Joshua. Él es mi a… novio Benedict y está haciéndose unos exámenes.
—Ah… ¡Hola, Benedict! —me estira su manita para que lo salude y yo miro a mi suegro para saber si puedo tomarla.
—Estás con guantes y esterilizado, no lo dejes con el saludo en la mano.
Le hago caso y tomo la pequeña mano del niño y de inmediato siento una conexión extraña con él, es como lo que me pasa con Hanny cada vez que la toco. Intento soltarme por la impresión, pero el pequeño se aferra a mi mano, por lo que no me resisto y me acomodo junto a él en la silla que está a su lado.
—Te ves muy viejo para ser el novio de mi linda Hanny.
Me dice, mientras me estudia y las chicas sueltan una risita y mi suegro asiente dándole la razón.
—No soy tan viejo, pequeño—le refuto un tanto apenado, ocho años de diferencia no son nada ¿no?
—Me caes bien ¿te puedo decir Ben?
—Claro, pequeño.
—Entonces dime Joshua, pequeño no me gusta.
Nuevas risitas y en mi caso siento que mis mejillas se han sonrojado.
—Los dejaré un rato con este pilluelo, aprovecharé de ver a otro de mis pacientes y revisar si ya están tus resultados Benedict, me imagino que tienes claro que tenemos una seria conversación los dos ¿no?
—Sí, señor— respondo resignado.
Mi suegro con el enfermero ese se va y las chicas se acomodan alrededor de Joshua. Así estuvimos cerca de una hora conversando con el niño y enterándome de su situación de salud y parte de su vida. Cada vez que lo miraba había algo que me recordaba a mi hermano Daniel, algunos gestos y palabras era como estar frente a él y eso me hacía sentir extraño, pero lo dejo pasar cuando Hanny se levanta y se coloca tras de mí para comenzar a hacer un pequeño masaje en mi espalda.
—No te hagas ilusiones, Ben. Es solo que papá está en la isla de enfermería y debemos seguir la farsa.
¿Por qué eso me había dolido tanto? Esto había sido una farsa desde el principio, pero yo le había expuesto que quería intentarlo.
¿Algo habrá pasado en ese lapso que estuve en la sala de rayos? No tenia idea, pero en algún momento la animosidad de Hanny había cambiado y necesitaba averiguar ¿Qué fue lo que pasó?
Ya había sacado varias cosas en limpio en lo que iba de este día.
1. Le importo a Hanny, más de lo que ella dice.
2. Joshua no es otro intento de novio.
3. El tal Adrian era el enamorado de Mel.
4. Me había ganado un enemigo y ese era el enfermero de pacotilla.
Raya para la suma, Hanny estaba soltera y sin compromiso, o mejor dicho, Hanny está comprometida conmigo e iba a lograr que eso fuera una realidad innegable.
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