Capítulo 36

1483 Palabras
Un pequeñito choque de intereses Esto era digno de fotografiarse y subirlo a los portales de internet de inmediato. Esos dos se estaban abrazando como si fueran dos grandes amigos y gracias a mí. Ah… y yo que creía que tendría que levantarlos con pala después de que se conocieran. Aww, me los como con esas ricas papitas con cheddar que están deliciosas… ¡Que feliz me hace que Cam haya recibido así a mi señor pesadilla!… Espera un momento, conciencia hay algo que no me cuadra. ¿Qué dices? Fíjate bien… ¿Abrazo de oso? ¿Amiguis? Esto no podía ser cierto, algo estaban hablando estos dos mientras se abrazaban con tanta camaradería, no era por bolitas de dulce que estaban así. Mierda, tienes razón. Será mejor que los detengas… —Ya, niños ¡Suficiente! — los separo antes que sigan con su teatrito de machotes abrazándose, porque si algo los conozco a ambos es que si tuvieran unos machetes en vez de brazos ya serían confeti en medio de la cafetería. Sus rostros los delatan. —¿Cariño? —No estamos haciendo nada malo, Hanny. —Y yo me llamo James Moriarty, ven idiota y siéntate junto a mí y deja a mi novio tranquilo. Además, que quiero saber todo lo que tengas que contarme de España. Así, fue que pude separar, solo por unos pocos minutos, a esos dos caballeros sin caballo, pero con muchas ganas de darse duro. Y no contra el muro… Esto te divierte ¿no? Muchisisisisisisimo!!! —Idiota… —¿A quién le dices idiota, cariño?—los tres personajes frente a mí me están mirando curiosa. Adivina, idiota… —Hablé en voz alta ¿no? —Eso jamás va a cambiar en tí, Hanny. Es tu esencia, no serías tú si no se te salieran unas cuantas pachotadas. —Gracias, pendejo. Pero creo que quiero seguir disfrutando de mis papitas con cheddar. —¿Y eso es un desayuno saludable, Hanny? —¡Hey! Nosotros preparamos todo con los mejores ingredientes—lo interrumpe Andy, pero mejor le digo algunas cositas a ese idiota que tengo por amigo. —Tranquilo, Andy. No le hagas caso y no, no es taaaaan saludable, pero antes que hables alguna estupidez, estoy autorizada por mi médico para darme estos gustitos de vez en cuando. —Ese Jacobs por ser amable con tu mamá es capaz de decirte sí en todo. Pero ¿qué le pasa a Cameron? No tengo la más mínima idea querida conciencia, pero de que viene con ánimos de pelear y no solo con nuestro señor pesadilla, eso sí que es más que claro que echarle agua. —¿Jacobs? —pregunta mi señor pesadilla/ novio de mentira/futuro saco de boxeo de mi mejor amigo y yo ya estoy pensando que no fue la mejor idea citar a Cam aquí. —Jacobs, fue mi médico tratante en la época de mi transplante y me mantengo con él en controles una vez al año. —Ah… algo así como lo que hicieron conmigo el otro día. —Exactamente. —Pero no estaba el tal Jacobs. —Noup. —Aunque sí el idiota del enfermero ese. —¿Lucas? —Notifico de inmediato, no fui yo la que habló, fue Cam y parece que le divierte saber que el idiota que tiene tomada mi mano como si fuera a escaparme de aquí no le caiga bien Lucas. Aunque no es una mala idea… ¿Escapar? No me fomentes la ansiedad, cariño. Recuerda, emoticón de boquita con cierre… Gracias. Traté… Dirás más bien tratamos… Eso… Tratamos de llevar la fiesta en paz, pero esos dos eran unos verdaderos polvoritas, si Cam decía blanco, Ben decía n***o y creo que en un momento Andy, que no sabía cuando se había ido, se sentó a mi lado a ver el partido de tenis entre esos tenistas de quinta. —¿Todavía se están midiendo para saber quién tiene el pene más grande? —Peor, ahora yo soy la fuente de su discusión. —¡Madre santa!, será mejor que vaya a preparar más café. —Gracias, como vamos nos iremos para la cena. Los aludidos ni se dieron cuenta de que los estábamos mencionando y siguieron con su tema favorito… o sea yo. —Si vieras como era Hanny hace unos años atrás, hacíamos todo juntos, éramos inseparables y le encantaba ¿O todavía te encanta jugar Clue Hanny? —Todavía me encanta, Cam. Es más… —Le encanta, aunque eso ya lo sabemos, pues los juegos de rol se le dan de maravilla. —Eso es cierto y sobre todo… —Siempre ha sido así, a ella le encanta todo lo que envuelva un misterio. —Es más que eso ella es la maestra de los juegos en la academia. —Y sigues haciendo eso al dormir ¿Cómo era? Ah, sí como cerdito Oink, oink. Era demasiado divertido, Ben y hay que apretarle la nariz para que respire normal, pero no muy fuerte porque sino te golpea de vuelta y tiene un derechazo que ni te lo explico. No lo puedo creer… —No tienes porqué explicármelo, lo he visto en vivo y en directo y sé a que te refieres. Hace algunas semanas derrotó a uno de los mejores en una competencia cuerpo a cuerpo. —¿De veras? Lástima que me lo perdí, si la vez ahí toda flacucha y que no mata una mosca. —No creas, esta chica se las trae, el otro día… —Ay, ya paren. Sé que soy maravillosa y la mejor en este tipo de juegos, y aunque me encanta que hablen de mi ¿no creen que ya se están pasando se la raya? —¿Por qué lo dices, Hanny? —¿A qué te refieres, cariño? Ahora, hasta hablan al mismo tiempo, Ush… —Miren, sé lo que intentan hacer y la verdad ya me está molestando un poquito, pero solo un poquito. —Yo no he sido… —No tengo idea a lo que te estás refiriendo amiga… —No Ben, no lo has sido y tú tampoco Cam, porque me imagino que también quieres reclamarme que los estoy interrumpiendo en su amena discusión por cuánto saben de mí o por como soy antes y después de ustedes. Pero de verdad chicos, lo que yo quería era pasar un buen desayuno, que ahora ya está a punto de ser un almuerzo, con mi novio y mi mejor amigo ¿Es mucho pedir eso? —Hanny… yo… —Hanny… yo… Por fin dijeron lo mismo al mismo tiempo, ¡Aleluya! tenemos un match señoritas… —De verdad lo siento, cariño— Ben se levanta de su silla y mueve la mía para que quedemos frente a frente —. Ya me conoces, aún es un tanto complicado todo lo que nos está pasando y tener aquí, frente a mí, a alguien tan importante para ti es un tantito incómodo. —Ay, Hanny. No te pongas así. Es solo que con tú nocivo, perdón novio estamos muy felices de estar contigo y, en mi caso, saber por quién me cambiaste es algo que debía afrontar. —¿Cambiarte yo Cam? ¿Yo? —esto si que era el colmo de mis males, ahora mí amigo estaba diciendo que yo lo cambié por Ben. ¿Y qué esperabas? ¡Qué madurara! —Perdón, se escuchó mal, no era eso a lo que me refería. —Sabes muy bien a lo que te refieres, Cameron Scott. —Hanny… —Me… me harté de todo esto, yo… yo quería un lindo desayuno y pasar con ustedes dos, las personas que más me importan en este momento en la vida una linda mañana y poder entregarles sus regalos de navidad, que no pude hacer el veinticuatro y que los abrieran y ver sus caras de sorpresa y que me dijeran “Wow Hanny está súper” o “Es hermoso Hanny, muchas gracias“ y al final qué, lo único que hemos hecho en estas casi dos horas es tener una pelea sobre lo estúpida que puedo ser al dormir o cómo me gusta la comida. —Cariño, creo que estás exagerando. —¿Yo? —Sí, Hanny, tú, pero así eres mi querida amiga, siempre todo lo elevas a la décima potencia. —Suficiente, necesito tomarme un respiro de ustedes dos, esto es abrumador. Hanny, no creo que sea buena idea, cuando lo dije fue de bromita... Pues nos la bancamos, necesito respirar. —¿Qué haces Hanny? —Saldré a tomar aire y espero que ni se les ocurra seguirme, solucionen sus diferencias y espero que cuando vuelva ya lo hayan hecho porque quiero ir a ver a Joshua, se lo prometimos. ------------------------------ Copyright © 2025 P. H. Muñoz y Valarch Publishing Todos los derechos reservados. Obra protegida por Safe Creative
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR