37. Un hogar

1764 Palabras

—Ya puede seguir a mi oficina, señora Hilda —dijo Herick con tono rígido, fingiendo ser distante con ella. Sus amigos salieron del despacho y se despidieron por un corto instante. Hilda notó el cambio en la actitud de Herick cuando él le indicó que podía seguirlo a su oficina. Su voz ronca resonó en sus oídos y su fuerte carácter se reflejó en sus oscuras pupilas, provocando una punzada de preocupación en su pecho. Mientras lo seguía hacia el interior de su despacho, se sentía cada vez más ansiosa por descubrir qué estaba pasando por la mente de ese hombre que tanto la había cautivado. Aunque sabía que estaba actuando él lo hacía tan natural, como si fuera de verdad. Siempre se mostraba así de apático y frío, por lo que su grupo de amigos estaban acostumbrados a atestiguar ese comportami

Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR