EL SECRETO

1046 Palabras
SAMARA Cuando íbamos llegando a casa, me moría por contarle a mis padres todo lo que habíamos hecho y las cosas divertidas que nos habían pasado pero mi tía me dijo antes de entrar a la casa: -Mara no vayas a contarle a tus padres nada de las veces que te perdiste -Pero tía esos fueron momentos memorables del viaje -Sí les dices no te van a volver a dejar viajar conmigo Le prometí a mi tía que jamás les revelaría a mis padres sobre mis desapariciones, que sería nuestro secreto no sé si podría guardarlo ya que quería contarles sobre ese niño guardián que me ayudó cada vez que me perdí, sin duda era mi angel guardián que se aparecía en mi camino cada vez que lo necesitaba era tan frustrante evitar ese tema cuando estaba tan entrada contándole a mis padres sobre todo lo que había en el parque mientras iban viendo las fotografías que nos tomamos. No pare de hablar toda esa tarde de lo increíble que era el viaje, de seguro ya tenía mareados a mis pobres padres ya que parecía disco rayado hablando del parque. Ellos eran tan comprensivos que nunca de quejaron de seguro les alegraba verme tan emocionada que les partía el corazón frenarme. Conforme pasaban los días iba borrando de mí mente el recuerdo de ese niño, ya que la forma en la que lo había conocido era un secreto tanto así que al volver a la escuela y hablar sobre lo que hicimos en nuestras vacaciones nunca lo mencioné solo hablé de lo más divertido que pasó en las atracciones. Incluso días después en los que una de mis amigas, Georgina, me hizo una pregunta extraña: -Y dinos Mara ¿conociste un niño guapo? -Geo, como puedes pensar eso, los niños son nefastos y sucios, nunca me fijare en uno -Eres muy aburrida, pronto seremos grandes y tendremos novios ya lo verás eso dices ahora porque solo piensas en cosas de nenitas, yo ya pienso como grande así como mi hermana Verónica -No me importa si soy aburrida, no cambiaré de opinión nunca Estaba muy molesta con ella no podía creer que me dijera esas cosas, yo no quería pensar en chicos y esas cosas yo solo quería dedicarme a jugar y divertirme con mis amigas hablando de nuestras caricaturas favoritas o haciendo pulseras y collares en las reuniones habituales que teníamos los domingos en alguna de nuestras casas, claro Geo cada vez asistía menos pues insistía en que quería ser como su hermana mayor. Nos fuimos alejando ella después de dos años se volvió muy arrogante ya que fue la primera en desarrollarse y solo quería estar llamando la atención de los chicos por su nueva complexión pero nadie le hacía caso ya que era la única que no estaba en sintonía con el resto. Todo el tiempo me molestaba porque yo era bajita, ya me estaba cansando que todos los días me molestaba con lo mismo, deseaba que el año pasará pronto para al fin dejar la escuela.y subir de nivel, un día al fin sus molestias se detuvieron, gracias a qué había llegado el rumor que un niño nuevo llegaría a la escuela, recuerdo ese día perfecto Georgina se había arreglado un montón y nos advirtió a todas que si entraba a nuestro salón nadie excepto ella podía tomar el asiento a lado del chico, era tan patética a nadie le importaba eso, lo único que nos angustiaba era que si entraba a nuestro salón estaría insoportable realmente todos imploramos que le tocará en el otro salón. Al parecer fuimos escuchados pues al sonar el timbre nadie nuevo entro al salón todos soltamos un respiro de alivio al menos no estaría tan tenso el ambiente con las locuras de Geo. Nos decidimos de ella por un buen tiempo durante la semana ya que se la pasaba investigando con los del otro salón acerca del nuevo o se la pasaba pegada a la entrada del pasillo para verlo pasar pero nunca salía, una compañera me comentó: -Esta chica pierde su tiempo ahí parada el nuevo nunca saldrá -¿por qué lo dices? -No puede salir a jugar como todos nosotros -¿es tan malo que lo castigan todos los días? -No, escuché decir al maestro que tiene una enfermedad que le impide andar jugando con nosotros -Pobre chico al menos así puede salvarse de la loca de Geo -Lo sé no se cómo la aguantan Y las dos nos reímos un rato de lo intensa que era Georgina, pero me quedé pensando en lo que dijo sobre el nuevo, pobre chico de seguro se aburría muchísimo en el salón que tristeza de seguro sentía al no poder hacer lo que más le gustaba o ni siquiera jugar para tener más amigos. Al siguiente día justo en la hora del descanso no profesor me llamó: -Samara, ven un momento por favor -(entre al salón)dígame profesor Remigio -Necesito que le lleves estás copias al maestro Carlos (me entrego un juego de copias) -Sí claro profesor -Esta en su salón dile que muchas gracias Asentí y salí rumbo al otro grupo solo pedía no encontrarme con Georgina ya que si sabía que iba al salón del chico nuevo me las quitaría para poder entrar a verlo para mí buena suerte no se encontraba cerca, toque la puerta y me pidieron pasar, no vi a mi alrededor me acerque de lleno al escritorio: -Buenos días profesor aquí le manda el profesor Remigio -Buenos días muchas gracias Samara ya puedes irte a disfrutas de tu descanso Le agradecí y cuando di la vuelta me encontré con una mirada que me observaba desde el rincón del salón, sentía tan familiar esos ojos azules que me estudiaba meticulosamente, hasta que un vago recuerdo llegó a mi mente no lo podía creer realmente era él, se trataba del niño guardián no podía creer que volvíamos a encontrarnos, creo que el también se dio cuenta de quién era ya que me sonrió y saludo, me sentí muy apenada cuando leí de sus labios coletitas torcidas, no podía creer que me recordara por mi mala forma de peinarme así que seguí mi camino a toda prisa para salir de ahí sentía demasiada vergüenza.
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