Despedida

1942 Palabras

Estaba aplaudiendo y gritando como loca mientras Dante corría por el campo de fútbol. Sus movimientos eran ágiles y seguros, y su sonrisa iluminaba la cancha. Cada vez que hacía una jugada destacada, yo me unía al entusiasmo de los demás padres, vitoreando y animando con todas mis fuerzas. —¡Vamos, Dante! ¡Eres el mejor! —grité, levantando los brazos en el aire. Cuando el partido llegó a su fin y los niños se agruparon para celebrarlo, me acerqué a Dante, que corría hacia mí con los brazos extendidos. Lo levanté en un abrazo cálido y le di un beso en la mejilla. —¡Hice un gol para ti y otro para Leo! —dijo Dante, su voz llena de orgullo. —¡Claro que sí! —respondí con una sonrisa—. Leo te envía un beso gigante y me dio dinero para que te compre un helado grande. —Nunca tiene tiempo par

Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR