NARRA BRIAR La fiesta continuó y la conversación con las mujeres se alargó. En ese momento ya me sentía un poco abrumada porque se me estaban acabando las ideas. Como caído del cielo Levi por fin se acercó con sus amigos de trabajo a nosotras. —¿Se están divirtiendo? —nos pregunto el, sonriente, al parecer todo le había salido bien. —Claro que si —respondió una de ellas—Su esposa es una buena compañía. Le hemos enseñado todo. ¿Como han ido ustedes? —Más que bien. —dijo el. —Vamos a cenar —murmuró Gema—los chicos son una pareja de recién casado que yo supongo quieren pasar todo el tiempo que puedan a solas. No los atrasemos mas. Medio sonreí por eso. Nos acercamos a la enorme mesa larga para sentarnos. Empezaron a platicar entre sí y comer. Me sentía nerviosa, no quería verme inútil a

