Dante
Acaricio la espalda de Andrea, mientras sujeto su cabello, luego de unos minutos logra parar, está muy pálida para mí gusto, y la siento demasiado débil.
Ella recuesta su cabeza en mi pecho en señal de agotamiento, la levanto en mis brazos y la llevo hasta el lavado,en dónde la siento para que esté más cómoda, ella me sonrie apenada mientras agarra su cepillo de dientes y se lava la boca.
Observo cada uno de sus movimientos, y ya no hay dudas, estoy perdidamente enamorado de mi chica de ojos azules como el cielo,conocerla fue lo mejor que me ha pasado, ella es perfección pura sin siquiera saberlo. Me gusta todo de ella, sus mejillas sonrojadas cuando me pongo un poco cursi, sus deseosos labios que muero por besar, su sonrisa que se a convertido en mi razón para seguir... La pureza de su alma, sus ojos que me transportan a otro universo...
-¿Estás bien, Dante?-pregunta con preocupación trayendome de regreso a la realidad, y me quiero golpear por preocuparla, ella tan inocente creyendo que me pasó algo cuando solo estaba pensando en lo perfecta que es, quisiera decirle, pero temo que huya.
-Si, solo es que no me gusta verte así.-le contesto y no es mentira, me destroza verla tan rota, pero la ayudaré a salir de esta, ella será la persona más feliz y plena de este mundo.
-Lamento eso, no sabes la vergüenza que tengo en estos momentos, siempre me derrumbo y tú estás ahí para sostenerme, pero odio que me veas tan destruida.-dice tapándose la cara con ambas manos.
-No debes avergonzarte, eres muy valiente, has aceptado la ayuda que te ofrecimos, y... No quiero que te escondas, no quiero que bajes tu mirada ante nadie, eres una mujer fuerte y guerrera, los demás deben respetarte y temerte, no al revés.-le digo al tiempo que con cuidado separo sus manos de su rostro para que me mire a los ojos.-¿Dónde estuviste todo este tiempo?-pregunto perdido en sus ojos.
-No lo sé, ¿Y tú?-pregunta sin cortar nuestra conexión.
-Esperandote, estaba esperando por mi ángel.-le digo en un susurro.
-¿Qué ves en mi?-pregunta curiosa.
-Veo a la mujer más bella, veo a un ángel que llegó a mi vida para que pueda conocer mi verdadera felicidad.-le digo con sinceridad.
-Yo,... Quisiera vestirme para ir al instituto.-dice cambiando de tema.
-No irás hoy, quiero que descanses, y luego iremos juntos a la psicóloga.-le digo al tiempo que la vuelvo a alzar en mis brazos, ella se sujeta de mi cuello con sus manos.
-Dante, se que tienes una vida, no hace falta que pierdas el tiempo conmigo.-me dice apenada.
-Nada de eso, iré y eso no me lo impedirá nadie ni siquiera tú.-le digo con firmeza al tiempo que la dejo con delicadeza en la cama.
-Ya que.-dice derrotada.
-Ahora te daré tiempo para que te vistas mientras preparo unas cosas.-le informo al tiempo que me agacho para dejar un beso en su cabeza.-Cualquier cosa que necesites me haces saber.-,le pido a lo que ella asiente agradecida.
Una vez, salgo de allí me dirijo a mi despacho, y lugar en que pase las últimas tres noches, no quería incomodar a Andrea por lo que le dejé mi habitación para ella y yo vine a mi despacho.
Observo mis libros de Administración de empresas, y de Ingeniería naval,... Mi verdadera pasión, es la ingeniería, y se que mis padres me darían un sermón por estudiar Administración de empresas, sin que sea mi vocación, pero decidí estudiar ambas carreras, porque de alguna manera una de ellas me hace sentir a mis padres cerca, dos grandes empresarios, y la otra me hace sentir pleno.
Cuando decidí estudiar ambas carreras, mis abuelos se opusieron porque es bastante pesado, y tenía que organizar muy bien mi tiempo para estudiar, trabajar y cuidar de mis hermanos, pero terminaron apoyándome, en especial mi abuelo.
Mis abuelos paternos fueron de gran apoyo, ellos siguen visitandonos de vez en cuando, o lo hacemos nosotros, y eso me recuerda de que debo llamarlos para saber cómo están. Lamentablemente, mis abuelos maternos fallecieron antes de que nazca...
Dejo mis pensamientos de lado, cuando mi celular suena, lo saco de mi bolsillo y contesto sin ver el remitente.
-Buenas tardes, señor Ferrara.-saludan del otro lado de la línea, y se trata del investigador.
-¿Tienes la información?-pregunto ansioso.
-Si, tengo toda la información de Elliot Messina, ¿Puedo enviarle por correo?-pregunta.
-Envialo de inmediato, y te haré una transferencia.-le digo.
-Bien, un placer hacer negocios con usted.-se despide para seguidamente terminar la llamada.
Guardo el celular y me siento frente a mi escritorio para entrar a mi correo a través de mi computadora, y apenas entró a mi bandeja de entrada, me encuentro con la información.
Elliot Messina, 32 años, ¡Es un maldito pervertido!... Es un hombre poderoso, hijo único, padres fallecidos... Tiene denuncias por acoso y lavado de dinero, pero todo se mantiene oculto porque tiene gente metida en el juzgado. Es amigo de Alessandro Lombardi, un empresario de renombre en Italia.
Eso es lo más importante, la dirección y una foto para saber quién es el miserable.
Hoy te haré suplicar por tu vida, y desearas no haberte metido con mi stellina.
Vuelvo a agarrar mi celular para tomar una foto del informe, y después cierro el correo para seguidamente levantarme de la silla y comenzar a caminar en busca de mi ángel. La llevaré a su sección, luego deberé acompañarla para comprar ropa y finalmente, la traerá a casa para después ir a buscar a ese miserable.
-¿Cómo te sientes?-le pregunto cuando llego al comedor, ella está sentada mientras está perdida en su mundo.
-Yo,... Me asustaste.-dice parpadeando.
-Lo siento, ángel.-me disculpo.
-No importa, y si me siento mucho mejor.-dice suspirando.
-Bien, entonces nos vamos.-digo pasándole mi mano para ayudarla a levantarse.
-¿Estás seguro que no tendrás problemas por mi culpa? ¿Qué tal si te denuncia? ¿Y si compra a los jueces para meterte preso?-pregunta asustada por la decisión que tome.
-Nada de eso pasara, y si sucede tú serás la menos perjudicada. Te hice una promesa, y la voy a cumplir, mi stellina.-le aseguro y ella asiente para nada de acuerdo, al tiempo que agarra mi mano y se levanta.
-Solo no quiero perderte.-dice, y es cuando me doy cuenta lo cerca que estamos, sus labios llaman mi atención, deseo besarla, pero mi voz interna me dice que todavía no es tiempo, así que con todo mi autocontrol me alejo unos pasos.
-Nunca me perderás, es una promesa.-le digo sonriendo para alivianar el ambiente.
Con nuestras manos entralazadas caminamos hacia la salida, y siento como se tensa cuando dos guardaespaldas se acercan a nosotros.
-Buenos días, Señor Ferrara, señorita.-saludan educadamente.
-Buenos días.-dice mi stellina en apenas un susurro.
-Mi stellina, ellos serán los encargados de tu seguridad, estarán protegiendote cuando no esté cerca.-le explico y ella me mira con incredulidad.
-¿Guardaespaldas?-pregunta atonica.
-Si, estaré mucho más tranquilo si lo aceptas.-le digo mirándola fijamente.
-Yo,... Está bien, creo.-dice frunciendo su ceño en señal de confusión, y me tengo que controlar para no besar sus cejas.
-Muy bien, saldré con ella, pueden seguirnos en una de mis camionetas.-les informo.
Retomamos nuestra caminata en completo silencio, minutos más tardes, llegamos hasta mi auto, le abro la puerta y la ayudo a subirse, para rápidamente subir y empezar a manejar hacia el consultorio.
-¿Fueron al instituto?-pregunta mientras se recuesta por la ventana.
-Si, aunque no me guste la idea, tendrán que seguir allí hasta que termine el año. Pero el año que viene Pia irá a otro colegio, y bueno, ustedes ya irán a la universidad.-digo pensativo.
-Si, a la universidad.-dice un poco temerosa.
-¿Puedo saber que estudiarás?-pregunto curioso.
-Quiero estudiar trabajo social.-susurra y se que está sonriendo.
-Es algo muy lindo y estresante, pero si es tu vocación, amarás cada cosa que hagas.-aseguro.
-Siempre me ha gustado, me gustaría ayudar a los niños y adolescentes que sufren maltrato o abusos.-explica.
-Estoy seguro que serás la mejor Trabajadora social.-digo orgulloso de mi stellina.
-Gracias.-dice.-¿Y tú... que estudias? No hace falta que respondas, solo... -le interrumpo.
-No tienes que temer hacerme preguntas, siempre estaré a tu disposición.-le digo.- Estudio Administración e Ingenieria.-le cuenta e inmediatamente se gira para observarme.
-¿Dos carreras?-pregunta sorprendida a lo que asiento al tiempo que estaciono el auto.-Eres un genio, siempre me sorprendes.-dice regalandome una sonrisa sincera.
-Creeme que la que me sorprende eres tú.-digo.-Bajemos, ángel.-pido bajando del auto para abrir su puerta y ayudarla a bajarse.
Caminamos hasta las instalaciones, nos reciben las secretarias, y nos guia hasta el consultorio de la Psicóloga.
-Buenas tardes, pasen por favor.-nos recibe la Psicóloga.
-Buenas tardes, yo la espero afuera.-le digo soltando la mano de Andrea.
-Perfecto. Una hora como siempre.-me avisa a lo que asiento al tiempo que dejo un beso en la cabeza de mi pequeña para seguidamente salir del lugar.
***
-Ellos llevarán las bolsas.-le digo a Andrea cuando está por agarrarlas.
-Son demasiadas, no debiste.-dice apenada viendo las compras.
-No es molestia, stellina.-le digo encogiendome de hombros.
Luego, de la sección con la psicóloga, fuimos de compras, y prácticamente le obligue a comprar, se rehusaba a que comprará, pero la termine convenciendo.
-Buenas noches, hemos llegado.-le digo a mis hermanos cuando entro al living, es su lugar preferido en la casa.
-Buenas,... Pensé que nos abandonaste.-dice Donato sarcásticamente.
-Hola, tortolos.-dice Pia mirando nuestras manos entralazadas, e inmediatamente Andrea suelta mi mano.
-Hola.-es lo único que dice al tiempo que intenta esconderse, pero se lo impido abrazándola por sus hombros.
-Estuvimos de compras. Andrea se quedará con ustedes, mientras me encargo de un asunto.-les informo captando la atención de los tres.
-¿Qué asunto?-pregunta Donato.
-Algo privado, ahora sigan con lo suyo, y cualquier cosa me llaman.-les digo.-No me esperen despiertos, ha llegado mi amigo por lo que estaremos en mi despacho cuando vuelva.-le explico.
-¡Si! Andriano ha venido a visitarnos, está vez le convenceré de que soy el amor de su vida.-dice mi hermana con burla provocando que tanto Donato como yo nos tensemos.
-Deja de decir tonterías, eres una niña.-le digo con seriedad.
-¿Y? ¿Acaso Andrea no es una niña?-contrataca.
-No, además nuestro hermano no es tan viejo como Andriano.-le dice enojado. Y es que mi hermano es él más celoso de los dos.
-Ya, solo bromeaba.-dice volviendo su atención a la televisión.
-Buenas noches, ángel.-le digo sonriente.
-Buenas noches, mi salvador.-susurra regalandome una pequeña sonrisa.
Camino con mis ideas claras, mi hombre de seguridad me acompaña, él es el hijo de la persona que fue guardaespaldas de mis padres, además de ser quien cuida mi espalda es un amigo. Los demás guardaespaldas han quedado en la casa para proteger a mi familia.
Después, de unos minutos llego a mi destino, el infeliz justo está saliendo de su casa en compañía de Lorenza, otra que ha lastimado a mi stellina. Salgo de mi auto y me acerco a ellos sin perder el tiempo, estos me observan sorprendidos para después sonreír.
-Pero si es el flamante, Dante Ferrara.,-dice burlista al que reconozco como Elliot, el muy infeliz tiene cara de pervertido.
Sin darle tiempo a reaccionar le lanzó el primer golpe que impacta en su mejilla provocando que caiga al suelo.
-Eso es por atreverte a mirarla.-le digo sintiendo como la furia crece en mi interior.-Esto por golpearla.-digo mientras pateó una y otra vez su estómago, el intenta defenderse, pero soy más rápido, y es cuando agradezco a mis padres que me enseñaran a defenderme desde que era un niño.-Esto es por amenazar a mi ángel.-le digo explotando al tiempo que me agachó y lo agarro del cuello de la camisa para levantarlo.
-Sueltalo, Andrea es una mentirosa. Ella se le ofreció y como él me prefirió a mi, invento todo eso.-me dice esa mujer al tiempo que me golpea con su bolso, pero no me hace daño.
-Usted mejor ni hablé, ¡Tenía 12 años cuando lo intento! ¡Maldita sea!-grito lanzando a ese sujeto contra el suelo.-¿Qué clase de basura son? La lastimaron de todas las maneras que existen, acabaron con su autoestima para poder hacer con ella lo que se les antoja, pero eso se termino. Pagarán cada lágrima que derramó, lo harán y lo disfrutaré.-les digo enfurecido mientras lanzó puñetazo, el desgraciado se ha levantado para pelear.
Mis puños dan una y otra vez en su cuerpo, lo quiero acabar, quiero que sufra como lo hizo mi pequeña Andrea. Ella no se merece nada por lo que ha pasado, es tan pura y se tuvo que cruzar con mierdas como estos.
Caemos en el suelo, pero sin dejar de pelear, el casi ni me toca, soy más rápido, me subo arriba de su cuerpo y comienzo a golpear su rostro, le rompo la nariz, la boca, todo su rostro de muñequita.
-Dante, detente, lo matarás.-dice mi guardaespaldas mientras intenta separarme, pero ejerzo más fuerza y sigo golpeando a esa basura, quiero matarlo, lo dejaré sin ganas de querer volver a acercarse a ella.-Piensa en ella, si te meten preso, ¿Quién cuidara de ella? ¿De tus hermanos?-sus palabras me hacen reaccionar.
Me levanto dejando a un Elliot que está cayendo en la inconsciensia, mis nudillos sangran por la fuerza de los golpes, estoy que Ardo de la irá que siento.
-Esto es solo una muestra de lo que soy capaz de hacer por ella. Andrea es parte de los Ferrara, y el que se ateva a lastimarla lo pagará.-les advierto.,-Ambos pagarán tarde o temprano, los tengo vigilados así que no traten de pasarse de listos, ni siquiera los jueces que sobornaste me detendrán.,-los amenazo.
-Puedo denunciarte y terminaras perdiendo.-amenaza.
-Intentelo y su relación saldrá a la luz.-les informo.-Cuiden sus espaldas.-les digo para darme la vuelta y encaminarme hacia mi auto.
Buenas noches, espero que estén bien y que hayan disfrutado del capítulo y si es así déjenlo en los comentarios.
¿Les gusta que acepte que está enamorado?
¿Qué opinan de qué Andrea viva con los Ferrara?
¿Quieren conocer a los abuelos de Dante?
¿Les gustó que Dante golpeara a Elliot?
Disculpen la demora, pero aquí tienen el capítulo de ayer.
Nos leemos el martes.
Estefanía... Saludos ❤️