Capítulo 18: Musculitos.

2936 Palabras
Donato Donato Romano Ferrara Monti... No sé en qué habrán estado pensando mis padres cuando se les ocurrió ponernos dos nombres y sus dos apellidos, pero igual no me quejo porque a mí me queda todo perfecto por naturaleza. Bueno hablando enserio, no me considero presumido, bueno... quizás un poco, pero tengo con que, solo bromeó. Estoy tan aburrido en la clase de historia que solo pienso estupideces, no veo la hora de terminar las clases para disfrutar de mis merecidas vacaciones, hasta que llegue mis nuevas responsabilidades, y de las cuales según mi hermano Dante, no me puedo escapar como tenía pensado. Pero antes de que llegue el momento de "sentar cabeza", voy a sacarle el jugo a las salidas nocturnas, y no volveré a casa hasta que no recuerde mi apellido, aunque... en ese caso tampoco recordaré la dirección. -Señor Ferrara, ¿De qué estamos hablando?-pregunta el gruñón del profesor provocando que salga de mis pensamientos, ¿Y ahora que mierda digo? -El Muro de Berlín.-me susurra mi cuñada, y se que me ha devuelto el favor de la vez pasada. -Él Muro de Berlín.-digo con una sonrisa engreída. -Esta vez se salvó, Ferrara.-advierte el maldito, como si eso me importará. El resto de la clase me entretengo con mi cuaderno de música. Si, me encanta componer, pero solo para mí, soy receloso en ese tema y aún no ha llegado la persona a quien le tenga la suficiente confianza como para compartirle mi gusto por la guitarra y la composición. No me malinterpreten, confío ciegamente en mis dos hermanos, pero esto es algo muy personal. Una vez, toca el timbre me levanto rápidamente de la silla, agarro mi mochila que por cierto ya estaba preparada hace media hora, no es mi culpa que hoy no sea mi día más activo. -Gracias, cuñada.-le digo manteniendo mi seriedad cuando paso por su lado. Andrea Lombardi, es la novia de mi hermano mayor, y realmente, me agrada solo que aún me cuesta demostrar algún tipo de cariño hacia ella, uno de mis defectos es que soy muy desconfiado, pero no es por completo mi culpa, es más bien una defensa, y todo viene desde el accidente de mis padres. Mis padres, Gianna Monti de Ferrara y Domenico Ferrara, dos personas intachables, que fueron víctimas de la maldad de personas que consideraron sus amigos. No tengo pruebas, pero tampoco dudas, he estado investigando sobre el supuesto accidente que vivimos años atrás, y todo lo he hecho a espaldas de mis hermanos, y se que esto me traerá problemas a futuro, pero Dante no me dejaría hacerlo. Él es un gran hermano, que solo vive por nuestro bienestar, y que muchas veces ha dejado de hacer cosas de su edad por nosotros, por eso cuando me habló tan enserio de su ahora novia, no dude en aceptarla, ya que al fin, el estaba viviendo un poco de su juventud. Cuando llego a los pasillos, me encuentro a mi mejor amigo, Santino Bianco, un rubio, más hijo de puta que yo con las mujeres, pero leal. -Pense que te perdiste, amor.-dice sarcásticamente, solo ruedo los ojos. Olvidé decir que es un idiota en todo el sentido de la palabra. -¡Vete al infierno, rubito!-le digo con brusquedad, las personas que pasan por nuestro lado nos miran raro y bueno, las mujeres nos mira con ganas de follarnos, no las culpo soy irresistible, pero justo ahora no puedo tener un polvo por "mi noviazgo" con la arpía de Lia Morelli. Lia Morelli, es una patada en el trasero, pero debo aguantarla, cada día me recuerdo de que es por una buena causa y eso me ayuda a no mandarla al infierno. Su padre es uno de los principales sospechosos de mi lista de culpables, es una lista que yo mismo arme, y el la encabeza. Cuando estuve investigando a todos los posibles culpables me encontré con que Morelli tenía una hija, asi que me concentre en estudiarla y en cuanto supe que estudiaba aquí, prácticamente, le suplique a mi hermano que nos cambiará aquí. Lia es mi novia, aunque ella ni me soporta, pero bueno, ella me necesita y yo a ella, armando así una perfecta ecuación. La condenada está buena, sus ojos turquesa y su cabello como el fuego me atraen, no lo negaré, pero no soy tan estúpido para enamorarme de ella, aunque eso le haya hecho creer a todos, incluso a mi adorada hermanita. Llevamos un mes de novios, y aún no he conseguido mi cometido, pero se que lo haré pronto. Ambos tenemos un trato, yo obtengo la información que necesito, pero que la muy ingenua no se imagina, le he mentido en que quiero esa información para sacarle unos clientes a su padre, y ella... pues solo quiere un novio para presumir ante sus amigas, y para sacarse de encima al imbécil de su ex, el cual golpee hace unos días. El muy infeliz se lo merecía, se intento propasar con ella, y aunque lo nuestro sea un simple trato, no iba permitir que le faltará el respeto. -¿En qué piensas?-me pregunta el bastardo de Santino, solo me encojo de hombros. -En mi chica.-digo agarrando el cigarrillo que me ofrece, si mi hermano estuviera aquí me patearia el trasero por fumar, pero solo lo hago en pocas ocasiones. -En la colorada, está buena la condenada, pero esa una engreída de lo peor.-dice pensativo, ¿Acaso se está imaginando a Mi novia? -Ni siquiera te la imagines, es mía.-le digo al tiempo que le doy un tortazo en su cuello.-Ademas, es pelirroja, imbécil.-le corrijo. -¡Eso dolió, animal!-grita con voz dramática. -Asi aprenderás a cuidar tus palabras.-le digo expulsando el humo por la boca. -¿Vas a ir a la joda que hará tu novia?-pregunta haciendo que lo mire confundido, ¿Fiesta? La muy condenada no mencionó nada está mañana cuando le comía la boca, bueno capaz sea porque solo me dedique a devorarla hasta que tocó el timbre. -Ahi estaré, sabes que no me pierdo ninguna fiesta.-aseguro. -Musculitos, ¿En dónde te habías metido?-pregunta su voz e inevitablemente ruedo los ojos con exasperación por su estúpido apodo. -Aqui, ¿Acaso no ves, zanahoria?-le respondo con otra pregunta dándome la vuelta para quedar frente a frente a mi novia y a las ruidosas de sus amigas, que... ni siquiera recuerdo sus nombres. -No me llames así.-me amenaza frunciendo sus cejas pelirrojas, y para que negarlo se ve adorable, ¡No vayas por ahí, Donato!-me recrimino. -No lo haré, si tú dejas de llamarme de esa forma tan ridícula.-contrataco. -Pues no lo haré.-recalca. -Bien.-digo con seriedad. -Bien.-responde de la misma manera. -¿Se te ofrece algo, Lia?-pregunto ya perdiendo la paciencia. -Oh, si, musculitos... verás hoy haré una fiesta en casa porque papá salió de la ciudad, así que te estaré esperando.-me dice al tiempo que se acerca más a mi cuerpo para estirarse y seguidamente enredar sus manos en mi cuello.-Podemos divertirnos mucho, cariño.-dice con picardía rozando sus labios carnosos con los míos. Le devuelvo el cigarrillo a mi amigo, y sin perder el tiempo con ambas manos aprieto su estrecha cintura y la atraigo lo más que puedo, para después, estampar mi boca con la suya, la beso con una mezcla de posesión y sensualidad, quiero que sepan que ella es mía, porque por más que esto solo sea temporal, ella me pertenece y no estoy dispuesto a compartir. Ambos somos fuego, y por eso nos complementamos en la intimidad, nos gusta la adrenalina, la seducción, nos gusta estar al límite, y actuamos sin temer a las consecuencias. -¡Donato Romano Ferrara Monti!-grita una vocecilla conocida provocando que nos separemos. Trato de recuperar el aliento, eso estuvo muy intenso, y si no fuera por la pesada de mi hermanita hubiese seguido hasta no poder más. -¿Qué quieres, Pia?-le pregunto cuando me recompongo. -Venia a hablar contigo, pero por lo que veo estás muy ocupado con la Barbie de plástico.-dice resentida, está celosa, lo sé. Lia solo la reta con la mirada, y es que sabe que con mi hermana no le conviene meterse o tendrá graves problemas conmigo. -Podemos hablar ahora mismo si quieres.-le digo alejándome de mi novia para caminar hasta mi hermana. -No, sigue en lo tuyo, yo debo irme.-dice dándole una mirada a mi amigo, y este desvía su mirada hacia otra parte, ¿Qué se traen estos? No sé soportan de seguro es eso nomás.-Adiós.-se despide para rápidamente darse la vuelva y caminar hacia la salida. -Los veré en la fiesta.-les digo para empezar a seguir a mi hermana. Es raro que no esté con Andrea,pero capaz que ya esté con mi hermano y ella solo vino a buscarme para ir a casa. -Pia, detente, ¿Qué te pasa?-pregunto preocupado por su actitud. -Solo quiero de regreso a mi hermano, ya casi no estás conmigo porque te la pasas con ella, y yo... te extraño.-dice deteniéndose para enfrentarme. -Principessa, lo lamento, pero te prometo que te recompenzaré y no volveré a alejarme.-le digo suavizando mi mirada, ella es mi debilidad.-Ahora vamos a casa.-le digo acercándome para pasar mi brazo sobre sus hombros y comenzar a caminar hacia la salida. Una vez, salimos puedo ver el auto de mi hermano, él a un lado junto a su novia, no se que mierda pasa con ella, pero debe ser algo muy crudo por el miedo que vimos en sus ojos las primeras veces que la llevo a casa, pero es su bronca. -Hasta que salen, estaba apunto de ir a buscarlos.-dice Dante apenas llegamos a su lado.-¿Todo bien?-pregunta interrogante. -Perfecto.-le digo soltando a mi hermana para que se acomode en el auto.-¿Y ustedes?-pregunto solo para que el escuché. -Estaremos bien.-asegura mirando a su novia como lo más preciado. -Me alegro, hermano.-aseguro palmeando su espalda. -¡Vamos a casa que muero de hambre! ¡Donato dijo que cocinaría!-grita llamando nuestra atención, la miro arqueando un ceja y ella solo se encoge de hombros, esto es una excusa para pasar tiempo juntos. -Si, prepárense para comer mis delicias.-digo engreídamente, todos me miran divertidos. Me acomodo a lado de mi hermana y lanzó mi mochila por alguna parte del auto. Mi hermano y su novia ocupan los asientos de adelante, él comienza a manejar rumbo a casa. -¿Sabes que tú novia estuvo presumiendo que sale contigo?-pregunta en voz baja mi renacuajo. -¿Y?-pregunto sin tomarle importancia, ella me fulmina con la mirada. Lia tiene 17 años, y comparte clases con mi hermana, pues cumple tarde, así que encima que no se soportan se tienen que ver diario, creo que ambas se llevarían bien si se conocieran mejor, pero ambas son unas caprichosas que no ven más allá de sus narices, en fin, es su problema. -No me cae bien, pero es tu mierda.-dice tratando de hacerse la desinteresada. -Irene, sabes que no se permiten las malas palabras.-la regaña Dante, él señor perfección. -Eres un aguafiestas, Danti.-le dice fingiendo inocencia. *** Me apresuro a llegar, se me hizo tardísimo y todo por el sermón de Dante, que use protección, que es muy joven para ser tío, y mil barbaridades más, si será imbécil. Tengo mil llamadas de Lia, y ahora no responde mi maldita llamada, es raro en ella, aunque tal vez solo este enojada y se está vengando. La música a todo volumen me recibe apenas entró a la mansión, si su padre supiera lo que hace su adorada hija, pondría el grito en el cielo, desde que estamos juntos ha hecho cinco fiestas. Camino entre los jóvenes, la mayoría ya está borracho, y es que son las una de la mañana, empujó a gente mientras la busco, pero nada,... veo a una de sus amigas y decido preguntarle. -¡Hey, tú, amiga de Lia!-le grito sobre la música, ella me mira ceñuda hasta que parece reconocerme. -¿Qué quieres?-pregunta tambaleándose. -¿Dónde está, Lia?-le pregunto. -La ví hace un rato en la cocina, dijo que no se sentía muy bien.-dice riéndose como si estuviera contando un chiste. -Bien, puedes volver a lo tuyo.-le digo dándome la vuelta para ir a buscarla. Sigo mi camino hasta la cocina, pero no la encuentro, tal vez esté en su habitación, su amiga dijo que no se sentía bien así que. Salgo de la cocina para dirigirme a las escaleras, una vez arriba busco su habitación, lo conozco bastante bien, he entrado por la ventana varias veces. -¡No! ¡Ayuda!-escucho un susurro que me alerta, primero pienso que es mi imaginación, pero vuleve a repetirse.-Dejame, por favor.-dice de nuevo. -Callate, perra. No quisiste abrirme las piernas, pero al imbécil de Ferrara lo hiciste.-le dice esa repugnante voz, y enseguida mis alertas se disparan. La puerta está trabada, así que la golpeó hasta que cede, el panorama no es para nada agradable, él muerto está arriba de mi novia, ella intenta quitárselo, pero este la sotiene con fuerza. -¡Maldito bastardo! ¡Acabaré contigo y lo disfrutaré!-le grito cuando llego hasta donde está y le lanzó el primer golpe que la aleja de mi condenada, no me detengo, ese miserable pagará lo que ha hecho. -Donato al rescate.-se burla mientras se levanta para enfrentarme. -Te mataré, te atreviste a tocarla cuando te deje en claro que no te acercaras a ella.-le digo furioso al tiempo que le lanzó un puñetazo rompiendole la nariz.-Nadie toca lo que es de un Ferrara y vive para contarlo.-le digo golpeándolo una y otra vez, el intenta defenderse, pero si algo tenemos los Ferrara es la habilidad de pelear. -Tarde o temprano volverá a ser mía.-asegura. -Nunca fue nada tuyo y jamás lo será.-le digo mientras pateó su inservible cuerpo. -Donato, detente,... yo me siento muy... mal.-lo insetable de su voz me hace detener para observarla, su ropa desgarrada, sus ojos llorosos, y su palidez, él muy hijo de puta la drogo. -¿Te atreviste a drogarla?-le pregunto a la rata. -No quería ceder.-dice con malicia, ni estar casi inconsciente lo detiene. La agarro en mis brazos cuando casi cae, está temblando, lo mataré cuando me asegure de que ella estará bien. -Me siento rara.-susurra apoyando su cabeza en mi pecho. -Todo estará bien, cariño, solo... Solo mantén los ojos abiertos.-le pido sintiendo miedo después de mucho tiempo. -No te preocupes, musculitos.-me dice en voz baja. -Te llevaré a una clínica, necesito confirmar que no es nada grave.-le explico al tiempo que la dejo un segundo en la cama para sacarme mi campera y seguidamente taparla con esa, para después volver a alzarla.-Ni así te escondas escaparías de mi, miserable.-le digo al infeliz para después salir del lugar. Salgo de alli con mi novia en brazos, estoy asustado hasta la médula, solo ruego que no sea nada grave. Agradezco a Dios, y a Dante que me prestó uno de los autos, abro el vehículo y la recuesto con cuidado en los asientos traseros, se durmió, y eso solo me pone los nervios de punta. Entro rápidamente y comienzo a manejar hacia la clínica más cerca, todo irá bien, estoy seguro. Cuando llego, estacionó como primero viene y me bajo para cargarla, entro al lugar pidiendo ayuda, unas enfermeras se acercan rápidamente y me piden que la deje en una camilla para revisarla. -¿Qué le sucedió?-pregunta una mientras la llevan por el pasillo. -La... Drogaron, es mi novia e intentaron abusar de ella.-digo sin dejar de mirarla. -Bien muchachito, lo mejor es que llame a sus padres.-dice impidiendome que entre al área de urgencias. -Yo... solo quiero que esté bien.-le digo y ella solo asiente antes de dejarme en el medio del pasillo para ir a ayudar a mi novia. ¿Padres? Su padre ni siquiera sabe que ella tiene novio, y tampoco de la fiesta, y... Dante me matará, pero luego me felicitará cuando comprenda que solo defendí a mi novia. -Dante, necesito que vengas a la clínica, te prometo que te lo explicaré, pero ven rápido.-le digo y corto sin darle opción a replicar, le envío la dirección y espero a que llegue. Al padre de Lia, no puedo contactarlo, o mejor dicho no he querido hacerlo, porque se que ella querrá decirle en persona. -¿Cómo está?-pregunto cuando veo a la doctora que la está atendiendo. -¿Sus padres?-pregunta. -Yo... su padre está de viaje, y me dijo que lelgara en unas horas.-miento o de lo contrario, no me dirá nada de su estado. -Bien, cuando llegue dile que quiero hablar con él.-me dice.-Te lo diré poqej se nota lo preocupado que estás, ella estará bien, la persona que intento propasarse le puso algo a su bebida, droga precisamente, pero esta claro que no es la primera vez que lo hace porque le puso la cantidad exacta para que no tuviera una sobredosis.-me explica, y aunque puedo respirar un poco más aliviado sigo preocupado. ¿Y si no hubiese llegado? ¿Y si ese infeliz abusaba de mi condenada? Buenas noches, espero que estén muy bien y que hayan disfrutado del capítulo y si es así déjenlo en los comentarios. ¿Qué opinan de Lia? ¿Qué les trasmite Donato? ¿O qué les gusta de su personalidad? ¿Qué se traerán Santino y Pia? Hoy pudieron conocer más a fondo al personaje de Donato, espero que haya llenado sus expectativas. También, hablé un poco de sus padres, y espero que hayan quedado con intriga jaja ? Nos leemos el jueves. Estefanía... Saludos ❤️
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR