Capítulo 17: Vulnerable.

2067 Palabras
Andrea    Espero a que Dante, salga de la habitación para rápidamente levantarme de la cama y correr al baño, en donde me encierro, tratando de huir de mis problemas, estoy cansada de que cada vez que pienso que al fin seré feliz, aparece Lorenza recordándome que estoy condenada a vivir bajo sus sombras. Me miro al espejo, mis ojos están hinchados por el llanto, mi nariz y mis mejillas están rojizas, mis labios tiemblan y mi pulso está disparado por todas las emociones que embargan mi ser.       Ya ha pasado una semana, desde aquel día, y las cosas han cambiado mucho, ya no hablo, me he mostrado muy distante con todos, en especial con Dante, pero eso no quita que siga viendo por mí, y que incluso duerma a mi lado para ahuyentar mis pesadillas.     La odio, odio a Lorenza Lombardi, sé que no es bueno sentir esto por nadie, pero ella se lo ha ganado a pulso, cada lágrima que he redamado, cada golpe, cada humillación, cada cosa que me ha hecho lo tengo gravado en lo más profundo de mi alma, y sé que por más que algún día logre salir de esta situación, y pueda hacer una vida “normal”, eso quedará guardado como un recordatorio del infierno que viví en -sus manos.    Dejo de observar mi detestable aspecto para dirigirme a la ducha, y abrir la llave para que comience a caer agua, y así el sonido del agua contra el suelo evite que alguien escuche lo que realmente sucede en aquel lugar.   Los recuerdos, mis miedos y lo poco que he conseguido en estos meses se van a la basura en el momento que siento la necesidad de devolver todo lo que he ingerido en el día, mis pies se mueven solos con dirección al inodoro, una parte de mi lucha para que me detenga, pero estoy lo suficiente dolida y cansada para luchar.   Fui tan ingenua de creer que a partir de ahora todo sería color de rosa, pero no estaba más alejada de la realidad, por más que queramos escapar de nuestro pasado, este siempre nos perseguiré hasta el fin de nuestros días.   Los atracones que me han acompañado por más de tres años, se hacen presentes, recordándome que no puedo escapar de mi cruel realidad, sigo siendo la maldita bulímica, solo que estaba sumida en un sueño maravilloso que tarde o temprano se iba a derrumbar frente a mis ojos, y pues no ha tardado tanto en derrumbarse.   Expulso todas las calorías de mi cuerpo, fuerzo a mi garganta para que siga con su trabajo, tiene que quedar libre de eso tan dañino para mi cuerpo, soy un fracaso de persona, ella tiene razón le haría un favor al mundo si muero, debo alejarme de ellos o de lo contrario, saldrán lastimados por mi culpa.   Mis fuerzas se han ido, mi garganta duele, estoy sudando frío, los temblores en mi cuerpo son visibles, pero eso no es suficiente para mí, necesito más, necesito algo que me haga olvidar este dolor tan fuerte que siento.     La psicóloga dijo que tenía que controlarme, que tenía que hablar, que tenía que poner de mi parte, que iba a salir de esta porque tenía a personas que me quieren, pero nada de eso ayuda si la causante de todos mis males sigue libre y opacando los pocos momentos de felicidad que he tenido.     Me levanto del suelo, que ni siquiera soy consciente de como termine allí, y tiro la cadena para borrar la evidencia de lo que acabo de hacer. Cuando logro coordinar mis movimientos me doy la vuelta para dirigirme hacia el lavado, en donde me dedico a enjuagar mi boca y después lavar mi rostro, ya no lloro, ya no hay lágrimas o tal vez solo estoy haciéndome la fuerte y en cualquier momento me derrumbaré a llorar como una niña.   Mis ojos ven el filo de la navaja que utiliza Dante para afeitarse, niego tratando de borrar esa idea de mi cabeza, solo una vez lo intente, pero al final no me anime a autolesionarme, según mis investigaciones si te autolesionas sientes paz y te olvidas de tus problemas, pero… ¿Y si eso solo empeora todo?   Tal vez, si lo intento no sea tan malo, solo será una vez, y si duele o algo parecido no lo vuelvo a hacer,… mis manos agarran el objeto cortante, y juego con la navaja, según lo que leí, la mayoría se corta en lugares poco visibles para evitar ser descubiertos. -¿Dolerá?-me pregunto a mí misma, la ducha sigue prendida.   Dejo esa cosa en el lavado, para comenzar a desvestirme, mi cuerpo es algo de lo que me avergüenzo y es que no veo nada bueno en el, mis ojos lucen tristes, sin una pizca de brillo, solo son unos ojos azules sin sentidos sin ganas de vivir.    Si me corto en mis muslos nadie lo notará, ¿O sí?... dejo de pensar y decido hacerlo de una vez por todas, agarro la navaja y voy bajando hasta mis muslos, lo paso lentamente sin apretarlo, probando el filo, y justo en el momento en que voy a apretarlo contra mi piel, este cae de mis manos por el susto que me provocaron los gritos y el golpeteo de la puerta. Respiro entrecortadamente, él ha vuelto, y está gritando como loco para saber que está pasando conmigo, no puedo hablar por el nudo que se ha formado en mi garganta, él ha evitado que me lastimará más de lo que ya he hecho. -¿Estás bien, cariño?-pregunta del otro lado, pero no respondo, no puedo hacerlo, solo niego como si el me estuviera viendo.-Si, no abres la puerta entrare a la fuerza.-me advierte golpeando la puerta.-Andrea. ¡Por Dios, responde!-grita perdiendo el control, y odio ser la culpable de sus ataques de ira.   No digo nada, solo me acurruco a lado del lavado, me aferro a mis piernas como si estas fueran mi salvación, soy consciente de que estoy solo en ropa interior, pero es lo que menos me importa en estos momentos.   Sus gritos y sus golpes, se detienen y creo que se dio por vencido y me dejará, pero sé muy bien que Dante no lo hará, no hasta que confirme que estoy bien, y el me da la razón minutos más tarde, cuando tira la puerta del baño de un solo golpe. No me muevo, no lo miro, no nada, él está delante de la peor versión de mí. -¿Qué ha pasado aquí?-pregunta muy cerca de mí. -Déjame sola.-pido en un intento en vano de que se vaya. -¿Qué tienes, mi ángel?-vuelve a preguntar ignorando mi petición al tiempo que me cubre con una de las tantas batas que están en el mueble de al lado del lavado, no me quejo ni nada solo le permito que haga lo que quiera. Él me alza en sus brazos una vez estoy tapada,  y en seguida, me aferro de su cuello con ambas manos mientras que entierro mi cabeza en su pecho. Nos dirige hasta en la cama en donde pretende dejarme, pero lo aprieto más fuerte, siento que si lo suelto ya nada me salvará.-Solo iré a cerrar la ducha, cariño.-me explica con voz suave, así que sin más opciones lo termino soltando y el me deposita con delicadeza en la cama para seguidamente volver a dirigirse al baño, y en menos de un minuto vuelve a mi lado.   Nos miramos fijamente, Dante me mira preocupado y ¿Dolido? ¿Por qué lo estaría?... pero mis dudas se aclaran cuando veo que en sus manos está la navaja que pensaba usar para autolesionarme. -Dime por favor que no es lo que estoy imaginando.-pide en un susurro al tiempo que se sienta a mi lado.-Mi stellina jamás haría algo así, ¿Tú ni siquiera lo pensaste, verdad?-pregunta rogándome con la mirada que le responda, desvío mi mirada, y es ahora que viene la vergüenza y la culpa por lo que hice. -Yo… solo quería olvidar mis problemas.- le susurro mi pobre argumento. -¿Y por eso pensabas lastimarte? ¿Acaso has olvidado todos tus progresos?-pregunta con seriedad, pero sin ser brusco.-Porque créeme que yo recuerdo cada uno de tus progresos hasta el más mínimo, y no puedo creer que hayas tirado todo eso a la basura.-dice enojado. -No sabes mis razones.-contrataco acomodándome en el respaldo de la cama. -Si no me dices que pasas es obvio que no entenderé tus razones.-dice acariciando mis mejillas y provocando que lo vuelva a mirar.-Sabes que estoy para escucharte, no es nada lindo ver a la persona que quieres en este estado, y no saber cómo actuar porque ella prefiere cerrarse que hablar para poder encontrar una solución.-se explica. -Todo iba, muy bien, demasiado para ser real.-le digo mirándole a sus hermosos ojos grises que me observan atento a mis palabras.-Pero todo se arruino cuando la vi, su sonrisa me hizo saber que ella volvió para seguir jodiendo mi vida, en su mirada vi un juramento, ella ha vuelto para terminar con lo que ha empezado.-le termino confesando lo que me estaba agobiando.   Durante varios minutos solo se queda observándome sin emitir ni una palabra, hasta que explota, se levanta y empieza a caminar de un lado a otro, me preocupa que se altere tanto así que me levanto y le hago detenerse, lo rodeo con mis brazos, y al hacerlo puedo sentir lo tenso que está su cuerpo. -¿Por qué no me lo dijiste apenas llegaste?-pregunta un poco más tranquilo. -Porque sabía que te ibas alterar como lo has hecho, y por miedo, temo que lastime a alguien de ustedes.-le digo levantando mi rostro, él es mucho más alto de lo que soy por lo que agacha un poco su cabeza y se adueña de mis labios con urgencia.   Sus manos me sujetan de mi cintura para evitar que me caiga, mientras que nuestros labios se mueven ansiosos por sentirse, nos un beso dulce, sino más bien es una mezcla de tristeza e incertidumbre. Llevo mis manos a sus cabellos y en donde hago masajes sin romper nuestro beso, solo se escucha nuestras respiraciones y el sonido de nuestros labios.   Lamentablemente, nos tenemos que separar por falta de aire, el descansa su frente en la mía, mientras recuperamos el aliento. -No vuelvas a ocultarme algo así.-pide más relajado a lo que asiento pérdida en sus ojos.-Promételo.-me pide alejándome de sus brazos. -Lo prometo, Dan.-le aseguro suspirando cansada de esta situación. -Bien, ahora me contarás todo lo que recuerdes.-me dice agarrando mi mano para volver a acomodarnos en la cama. -Estábamos en el centro comercial, tomando un helado y de pronto, la vi, no supe cómo reaccionar y empecé a sentirme muy mal así que le pedí a Pia, que regresáramos.-le cuento jugando con mis manos.-Yo… hay algo que hice y… me siento muy avergonzada.-admito. -¿Quieres contarme?-pregunta atento. -Sí, solo no me interrumpas por favor.-pido a lo que el asiente en respuesta así que comienzo a relatar lo que hice. Desde que entre al baño, lo de la ducha para no levantar sospechas, de los atracones, de mis pensamientos, mis miedos, mis recuerdos, hasta el querer experimentar el hacerme daño físicamente para ver si así puedo sentirme mejor y olvidar mis problemas. Termino en un mar de lágrimas, él solo me dice que ahí está para mí, y que juntos saldremos adelante, que solo ha sido una recaída, pero esto no es el fin. -Eres más fuerte de lo que tú misma crees, cariño, solo falta que tú lo veas, pero confío en que el tiempo te lo demostrará.-susurra acariciando mi espalda mientras aprovecho para acurrucarme más en su pecho.-Y mientras descubres tú fortaleza, estaré para recordártelo cada día.-asegura. -Te quiero, Dan.-es todo lo que digo. -Te quiero, An.-dice dejando un beso en mis cabellos.-Duerme, que yo cuidaré tus sueños, cariño mío.-me dice cuando me voy perdiendo en el mundo de los sueños. Buenas tardes, espero que estén muy bien y que hayan disfrutado del capítulo y si es así déjenlo en los comentarios. #Teorías de lo que se viene… ¿Quieren un capítulo narrado por Donato? ¿Qué haremos con nuestra pobre Andrea? ¿Qué hará Dante ahora que sabe que le sucede a su ángel? Nos leemos el martes. Estefanía… Saludos.     
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR