Capítulo 14: Recordando mi pasado.

1999 Palabras
Dante Jamás he sonreido tanto en mi vida, pero como no hacerlo cuando la chica que tanto quieres ha aceptado ser tu novia. Tenía planeado esto desde hace tiempo, porque con ella tengo que planear hasta el mínimo detalle, sabía que había una probabilidad de que me rechazará, pero no podía quedarme con el hubiera. Mi stellina al fin era mayor de edad, y eso traía consigo muchas cosas positivas, como por ejemplo que esos miserables no se acerquen más a ella, o que a partir de ahora sea mi novia. Cada cosa que le dije es lo que estuve guardando todo este tiempo, y no me cansaría la vida para explicarle lo que significa para mí y la forma en que transforma mi vida. Ahora mismo nos encontramos sentados junto a mis hermanos que fueron mis cómplices. Al fin puedo decir, que Andrea es mi novia, mi chica y mi compañera de aventuras. -¿Ustedes sabían?-le pregunta a mis hermanos y estos sonríen cómplices. -Tal vez, cuñada.-le dice Donato encogiendose de hombros. -Cariño, acompáñame que quiero presentarte a alguien.-le pido levantándome de la silla para después pasarle mi mano y así ayudarla a levantarse, ella lo acepta y comenzamos a caminar con nuestras manos entrelazadas hacia mi mejor amigo, Andriano. Ya lo había visto cuando llego hace unas semanas, pero todavía no había tenido la oportunidad de presentarle a la mujer que me trae loco. -Buenas noches, amigo.-le saludo cuando llegamos a su lado. -Buenas noches.-saluda mientras observa a mi novia con curiosidad, siempre hablo de ella por lo que sabe quién es, pero no la conocia en persona. -Andrea, mi novia. Cariño, el es mi amigo, Andriano.-los presento. -Mucho gusto.-saluda mi ángel mientras se acerca más a mi, y es que no le gusta tener mucho contacto con personas desconocidas. -El gustó es mío, al fin conozco a la mujer que atrapó a este semejante hombre.-dice con sinceridad. -Andriano.-digo entre dientes. -No digo nada que no sea cierto, eres un excelente hombre, y se que ambos se merecen mutuamente.-asegura. -Gracias.-le dice mi stellina un poco más confiada. Después, de hablar un rato nos volvimos a sentar para cenar, habían algunas personas, amigos más que nada. Me enoja que Alessandro, no se haya reportado, le envié mensajes para que viniera, e incluso le envié la invitación de la fiesta sorpresa que le tenía preparado, pero él nunca se comunicó, y se que eso afecta mucho a mi hermosa novia. -Puedes hacerlo.-le aliento al verla como observa el plato que está delante suyo, se que es difícil comer sabiendo que puede tener una crisis, pero aquí estoy, y ella lo sabe muy bien. -Lo sé, llevo tres semanas sin hacerlo.-dice feliz de sus progreso y ni se imagina como estoy yo al verla con ganas de superarse. -Y seguirás así, eres muy fuerte y se que lo que te propongas lo lograrás.-le digo.-Ahora come, ángel.-le pido. -No puedo creer que al fin eres mi cuñada.-le dice una emocionada Pia, y tanto Donato como yo rodamos los ojos con exasperación, es una romántica de primera. -Yo tampoco.-dice Andrea mirándome con esos preciosos ojos.-¿No es un sueño?-pregunta en un susurro. -No lo es, y te lo demostrare todos los días hasta que lo creas.-le digo admirandola como tanto me gusta. -Pero es que se tardaron mucho, si hasta el más tonto veía la tensión a kilómetros de distancia.-dice mi hermano burlista. -Donato.-advierto para que no siga. -Esta bien, no hablo más.-dice sin dejar de sonreír divertido por haberme puesto en aprietos. -Esto está rico, ¿Quién lo ha preparado?-pregunta Andriano. -Pues mi hermano, cariño.-le dice Pia con picardía provocando que mi amigo se ría presumido y mi hermano los fulmine con la mirada a ambos. -Pia Irene Ferrara.-le amenaza enojado. -¡Donato Romano Ferrara!-contrataca. -Basta los dos, parecen unos críos.-le digo con voz dura, no permitiré que nadie arruine la noche de mi stellina. -Ella empezó.-asegura mi hermano señalando la como cuando un niño pequeño culpa a otro para salvarse del regaño. -Mentira tú fuiste, yo solo hablaba con mi príncipe azul.-le dice con malicia y es que sabe lo celoso que es nuestro hermano, y yo también lo soy, pero se que Pia solo juega, además de que mi amigo jamás intentaría algo con ella. -Mejor cállate, Pia o romperé la cara de tu principito.-le dice furioso. -¡Hey! Yo no hice ni dije nada.-dice mi amigo con indignación. -Comamos tranquilos.-pido. Por lo menos, acatan mi pedido y comenzamos a comer lo que he preparado. Desde temprano estuve decorando todo con ayuda de más personas que contraté. Ahora que ha aceptado ser mi novia, muchas cosas cambiarán, nadie se volverá a acercar a ella, ni si quiera quiero cerca a su hermano, si es que lo puedo llamar así, ni a su padre, a nadie, ella me tiene a mi asi que no los necesita. No permitiré que nadie se acerque a mi ángel, ella es mía, y seré quien la proteja de todo y todos. -Provecho.-dice Andrea sacándome de mis pensamientos, observo su plato y la miro con desaprobación porque no ha comido casi nada. -Come más, ¿O acaso no te gusta como cocina tú novio?-pregunto tratando de sobornarla. -No, digo si,... Estoy llena.-dice rápidamente viéndose extremadamente adorable. -Solo bromeaba, cariño.-le digo regalandole un sonrisa ya que se asustó, y eso me hace hervir la sangre al imaginarmelo asustada por las palizas de su madre, de ese miserable o de algunos de los del instituto. -Yo... creí que te enfadaste.-susurra más tranquila. -Nunca podría enojarme con mi hermosa novia.-le digo provocando que sus mejillas se tiñan de carmín. -Dante, nos están mirando.-susurra apenada mientras que trata de esconderse atrás de mi brazo, ella está justo a lado mío y me gusta porque la tengo tan cerca como puedo. -¿Y qué? Eres mi novia y me gusta presumir que tengo a la mujer más bonita e inteligente a mi lado.-digo al tiempo que paso mi brazo sobre su hombro para atraerla a mi, y ella aprovecha para esconder su rostro en mi pecho.-Ustedes dejen de mirarnos que intimidan a mi novia.-les digo a los tres que se rien por nuestra charla. -Te han hecho la amarración, amigo.-se burla Dante.-Mis respetos a usted señorita.-le dice a mí chica. *** -Dante, quería... ¿Podemos hablar?-pregunta mi ángel cuando estamos caminamos hacia la que se había convertido en su habitación. -Solo si no es que quieres terminar conmigo.-digo divertido. -No, es... otra cosa.-dicr al tiempo que le abro la puerta para que entre, y después repetir la acción. Ambos caminamos hacia la a cama en dónde nos sentamos, y espero atento a que hable. -Me gusta esto que hay entre los dos.-empieza y no creo que me guste lo que tenga que decir. -¿Pero?-pregunto atento a sus movimientos ansiosos. -Pero no creo que sea bueno que siga viviendo con ustedes, tengo una caja de ahorro que me ha dado mi padre, y aunque no quiera puedo utilizarla para alquilar un departamento, no quiero molestarlos y menos apresurar las cosas.-explica con nerviosismo. -Sabes que siempre trato de hacer lo que quieras, pero esto no es necesario, aquí estás bien y segura, y por supuesto que no nos molestas, al contrario, trajiste tantas cosas buenas desde que llegaste.-le aseguro desesperado por convencerla de que lo mejor es que este a mi lado.-Y con respecto, a lo de apresurar las cosas, eso lo decides tú, iré a tu paso.-le digo. -¿Estás seguro? ¿Qué pasará cuando te abiertas de mi?-pregunta tomándome por sorpresa. -No digas tonterías, eso es imposible.-aseguro un poco enfadado por su pregunta, pero comprendo que para ella es todo nuevo y debe acostumbrarse y conocer lo que es tener a una persona dispuesta a todo por ti. -Soy muy insegura, y temo que te canses de mis problemas.-susurra agachando su cabeza e inmediatamente con mis manos la levanto. -No me gusta que te agaches ante nadie, así que espero sea la última vez que lo haces.-le digo.,-Ahora dormirás, y mañana hablaremos más tranquilos.-le informo mientras intento levantarme para dejarla sola, pero su mano se interpone en mi camino. -¿Por qué nunca hablas de ti? Tú sabes todo de mi, e incluso las cosas que jamás le he confiado a nadie.-dice provocando que todo mi cuerpo se tense. Hablar de mi pasado es doloroso, y es por eso que prefiero no hacerlo.-¿Qué sucedió con tus padres? ¿Alguna vez confiarse en mi para contarme lo?-pregunta con cautela tratando de que no reaccione mal, y diablos que no haré, cuando la tengo a mi lado logro controlar todos mis demonios. -Ese tema me trae recuerdos amargos, y que no te lo cuente no quiere decir que no te tenga confianza, porque déjame decirte que solo en ti y en mis hermanos confío.-aseguro al tiempo que me vuelvo a sentar.-¿Te acuerdas que te dije que mis padres eran amorosos?-pregunto a lo que ella asiente confundida.-Pues fueron así hasta su último aliento... Aún recuerdo ese día, para mí se repite una y otra vez como si lo estuviera viviendo en este preciso momento. Siempre salíamos de viaje, ya que mis padres decían que lo primordial era pasar tiempo con la familia, nunca faltaban las escapadas a alguna cidudad, y ese año no fue la excepción..., pero no contábamos con que no volveríamos a casa, ya no seríamos los mismos. El 24 de agosto de 2011 mi familia se vino a bajo, mis hermanos y yo éramos apenas unos críos que vieron como sus padres morían. Todo iba perfectamente bien, pero cuando papá quiso frenar se encontró con que este estaba cortado, recuerdo que mamá nos dijo que nos abrazarnos los tres para protegernos y ella se puso adelante para cubrirnos, en menos de un minuto el auto había caído a un barranco,... mamá salió volando porque no traia cinturón de seguridad, y papá... a él se le clavo un vidrio en sus pulmones. Mis hermanos y yo llorabamos y gritábamos que nos ayudarán, pero era inútil, estábamos alejados de la ruta principal. Les pedí que bajarán del auto, al igual que lo hice, ellos trataban de ayudar a nuestro padre mientras yo iba por mamá.-le cuento y para este momento ya estoy muy afectado, mis ojos tienen lágrimas sin derramar. -No sigas.-pide y me doy cuenta que ella ya está llorando, pero no me mira con lastima ni nada parecido, cosa que me gusta. -Si no lo hago no podré hacerlo jamás.-confieso.-Mamá, ella tenía mucha sangre por todo su cuerpo, no se podía mover, y solo me miró... ella me sonrió como siempre lo hacía y me dijo ”Dante debes cuidar de tus hermanos y deben ser felices, los amo",esas fueron sus últimas palabras, y papá, él solo grito que nos amaba y murió.-cuento y las lágrimas bajan sin poder evitarlo.-Yo debí haber hecho más, pude ir a buscar ayuda, pero no reaccione, me asuste y no los ayude.-digo con dolor. -Sh, tú no podías hacer nada, eras un niño, los tres lo eran.-dice mi stellina al tiempo que me abraza dándome su apoyo.-Eres muy valiente, te hiciste cargo de ellos, de todo lo que le corresponde a un adulto, no puedes decir que es tu culpa.-me consuela. -Siento culpa por no haber podido hacer más.-susurro mientras mis lágrimas ensucian su remera.-Cada vez, que veo a mis hermanos me recuerda a ellos, y es que los tres somos una copia de ellos, no sabes cómo me han hecho falta todos estos años.-concluyo dejándome sin máscaras ante ella.-Quiero que nos contemos todo, sabes que esto va muy enserio.-le digo separandoem un poco de ella para seguidamente besar sus suaves labios que me traen loco. Buenas tardes, espero que estén bien y que hayan disfrutado del capítulo y si es así déjenlo en los comentarios. Lamento la demora, pero aquí tienen el capítulo. Nos leemos mañana. Estefanía... Saludos ❤️
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR