Capítulo 4: ¿Amigos?

1920 Palabras
Andrea   Muevo mis pies inquietos, no sé en qué estaba pensando cuando escape de la casa y peor aun cuando le pedí a Dante que me sacara de allí. Ahora nos encontramos en su auto en completo silencio, no sé a dónde me lleva, pero he decidido confiar en él. -¿Quieres contarme lo que pasó?-pregunta de repente captando mi atención, e instantemente llevo mi vista hacia él, y puedo decir que se ve más guapo de cerca, me quedo congelada observando su rostro, y antes de que pueda decir algo él dirige su mirada hacia mí, logrando que mis mejillas se tiñan de carmín e inmediatamente bajo mi mirada apenada. -Yo... Solo quería salir porque no me gustan ese tipo de evento.-miento mientras me clavo las uñas en mis piernas.   Después, de que mi madre me haya amenazado con hacerle daño a Dante o a cualquiera que interfiera en sus planes, me enoje porque siempre se mete en mi vida y la dejé con la palabra en la boca para dirigir a mi habitación en dónde me cambié, y luego salí corriendo de la casa y es cuando encontré a Dante a punto de irse, y no dude en pedirle que me saque de ahí. -Ya somos dos, stellina.-dice provocándome mil mariposas en el estómago ante su apodo. -¿Puedo preguntar algo?-digo nerviosa. -Ya lo has hecho, pero si.-dice divertido ¿Acaso está todo el tiempo de buen humor? -Yo... ¿Por qué me llamas así?-pregunto con una mezcla de intriga y temor a lo que puedo llegar a responder. -Ah, eso, pues simple eres una luz que apareció en mi vida así que decidí llamarte estrella, porque eres una luz que jamás se apagará y que dirigirá mi camino.-dice como si nada, sin saber lo que eso significa para mí. -Pero no nos conocemos, la primera vez fue hace dos semanas.-susurro al tiempo que estaciona el auto en lo que parece un parque. -Cuando dos personas están destinas a estar juntas no importa cuánto tiempo se llevan conociendo, y te digo algo Andrea, nosotros lo estamos.-dice al tiempo que mira de una forma que me desconcertar, ¿A qué se refiere? -No comprendo.-le digo frunciendo mi ceño en confusión. -Pronto lo harás, ahora salgamos a disfrutar de este hermoso lugar... Espera aquí, te abriré la puerta.-dice para seguidamente bajar del auto y dirigirse a mi lado, abre la puerta y me ayuda a bajar, y mi cuerpo se tensa cuando apoya una de sus manos en mi espalda para comenzar a caminar hacia un puente que te lleva al río, estoy teniendo contacto con alguien, y no con cualquier persona.  ¿Qué me está pasando? ¿Por qué siento que el cambiará mi vida? -Es hermoso.-susurro admirada por el lugar. -Lo es, me gustaba venir de niño cuando ya no podía más con los problemas.-me cuenta perdido en sus pensamientos. -¿Tu infancia fue buena?-se me escapa la pregunta sin reparar en lo que he dicho.-No, no hace falta que respondas, solo... no me hagas caso...-digo apenada ante mí imprudencia. -No es un problema, mi infancia fue más que buena, mis padres se encargaron de darnos todo lo necesario a mis hermanos y a mí, pero sobre todo nos dieron su amor, nos enseñaron a ser buenas personas, y a hacer felices.-dice con melancolía, supongo que recordando esos momentos, por mi parte, puedo decir que un principio era feliz porque mi padre pasaba tiempo conmigo y hasta Lorenza, pero cuando me iba criando las discusiones comenzaron y con eso me convertí en un fantasma para mis padres.-¿Y qué tal la tuya?-pregunta mientras se recompone. -Pues... fue pasable, hasta que mis padres decidieron separarse y olvidarse de mi existencia.-confieso con dolor. Sé que mi padre sufrió cuando se enteró de que mi madre lo engañaba con el mejor amigo de mi hermano, pero yo no tenía la culpa, para mí también fue difícil hacerme la idea de mi madre engañando a mi padre... Ellos se encargaron de cerrarme la boca cuando intenté decírselo a mi hermano. -Lamento escuchar eso, pero puedes lograr la felicidad si así lo deseas, no hay nada imposible de resarcir a parte de la muerte.-asegura a lo que asiento de acuerdo, es tan cómodo hablar con él, es como si me entendiese a la perfección.- ¿Puedo hacerte una pregunta ahora yo?-pregunta de repente y termino asintiendo sin opción.- ¿Por qué has desaparecido por dos semanas?-pregunta con curiosidad.   Es una gran pregunta, pero no puedo decir la verdad. -Pues, estuve con muchos exámenes en el instituto que no pude ir.-miento sintiéndome mal por hacerlo.   Lo que en realidad paso, fue que después de los golpes que recibí aquel día, no pude levantarme de la cama por varios días, tenía una costilla rota así que decidí hacer reposo, por mi propia cuenta me curaba, y es que no es algo por lo que no haya pasado antes, esto es tan común en mi día a día que si en algún momento deja de pasar será extraño. -Es entendible, ¿Volverás?-pregunta. -Sí, si lo haré ¿Por qué lo preguntas?-digo alejándome de su tacto que me confunde. -Podríamos desayunar juntos, e incluso podemos cenar un día de estos.-sugiere logrando que los latidos de mi corazón se aceleren. -¿Que buscas?-pregunto a la defensiva haciendo que él me mire sin entender.-Lo que quiero decir es ¿Qué es lo que quieres de mí?-pregunto tragando grueso mientras espero ansiosa su respuesta. -Podría decirte mil mentiras, pero no lo haré, me interesas Andrea, has captado mi atención desde el primer momento en que te vi y estaría encantado de poder conocerte mejor.-dice seguro de sus palabras mientras siento que me ahogo, esto es demasiado. -¿Acaso es una broma de mal gusto?-pregunto un poco enojada. -¿Que? No, por supuesto que no, nunca he hablado tan enserio, no soy de dar muchas vueltas, me gustas y quiero intentarlo... Tal vez, sea demasiado pronto, pero podemos darnos la oportunidad de pasar tiempo juntos y si ni así quieres intentarlo me alejaré.-me dice mientras agarra mis manos entre las suyas provocando una electricidad entre ambos ¿Qué es esto? ¿En qué momento hemos llegado a esto? -Yo... yo, esto es tan raro, y no logro comprender, lo lamento, pero no puedo pensar en una relación en estos momentos.-digo apresuradamente intentando escapar de la situación. -No te pido que tengamos algo ahora mismo, solo el tiempo lo dirá... solo te pido que no me alejes y que me permitas ser tu amigo.-dice con sinceridad. -Está bien, seremos amigos.-digo con mis mejillas encendidas, y mi corazón saltando de la alegría, después de tanto tiempo sabía lo era tener un amigo. -Un placer, amiga.-dice mirándome con una sonrisa. -Creo que deberíamos regresar.-sugiero a lo que el asiente de acuerdo. -Lo haremos, pero ¿Me darás tu número? No quiero que pienses mal, pero me preocuparía si no se de ti por mucho tiempo.-me explico y por poco me río ante su nerviosismo. -Claro, puedes anotarlo.-le digo para empezar a decirle, pero él me detiene y en cambio, me pasa su celular para que lo anote.   Me despido de mi nuevo amigo con un beso en la mejilla, y así comienzo a caminar hacia mi casa, me escabullo por la parte trasera para evitar ser descubierta, con suerte Lorenza se ha dormido y me salvaré del castigo.  Me trepó por la ventana y logro entrar a mi habitación, me sobresalto cuando ciento una manos agarrarme de la cintura y otra taparme la boca para evitar que grite, mi pulso se acelera cuando siento el asqueroso perfume de Elliot, el amigo de mi hermano y el amante de mi madre. -¿Qué haces a estas horas fuera de la casa, cielo?-pregunta mientras siento su asquerosa lengua en mi cuello, me remuevo tratando de librarme de sus garras, pero sé que no podré hacerlo.- ¿Cuánto estás dispuesta a pagar por mi silencio?-pregunta con deseo provocándome náuseas.   Mis dientes hacen contacto con la piel de su mano logrando que me suelte. -Maldita perra, así solo haces que me gustes más.-dice mirándome de arriba abajo mientras busco una salida, el muy infeliz ha llaveado la puerta.- ¿Te gusta provocarme verdad? No sabes cómo me has puesto cuando te vi en ese vestido, así que ahora serás buena niña y nos divertiremos.-dice al tiempo que se acerca, pero no le daré el gusto prefiero morir antes de que ese hombre me lastime, si no lo permito cuando era apenas una niña de 12 años menos lo haré ahora, así que comienzo a retroceder y me tiró por la ventana sin siquiera pensarlo, al momento en que mi cuerpo hace contacto con el césped pego un grito del dolor, pero me recompongo rápido cuando recuerdo de que debo huir. Me levanto sintiendo como me quema cada paso que doy, no importa todo irá mejor, camino por la fría noche sin saber a dónde ir hasta que escucho el sonido de mi celular y es un milagro que no se haya roto... Es él, Dante me ha enviado un mensaje. -"Que tengas buenas noches, pequeña Andrea"-dice el mensaje, me detengo un momento para recostarme por un árbol, y si, no, no puedo molestarlos, es casi un desconocido. Pero no tienes a nadie.-me recuerda mi inconsciente, y tiene razón, ni siquiera puedo llamar a Aless, el solo le dirá a nuestra madre y me irá peor. -Dante, ¿Podrías recogerme de un lugar?-escribo y envío el mensaje antes de arrepentirme y en menos de un segundo obtengo una respuesta de su parte. -Por supuesto, dime dónde estás y llegaré en me los de cinco minutos.-asegura así que así lo hago, y me quedo ene se lugar esperando a un chico que acabo de conocer, pero en el que confío más que en mi propio hermano. -Andrea, ¿Que ha pasado?-escucho su voz al tiempo que levanta mi rostro con sus grandes y fuertes manos. -Yo, lamento haberte molestado, pero no sabía a quién llamar y...-mi voz se hace añico por el llanto, y él no duda en abrazarme a el para consolarme. -Sh, todo estará bien. Lo prometo, stellina.-susurra al tiempo que me alza en sus brazos sorprendiéndome por su arrebato, pero estoy demasiado cansada para resistirme, solo me apoyo en el hueco de su cuello encontrando esa seguridad que jamás he sentido y que siempre he necesitado.-Me dirás quién te ha lastimado, lo harás cuando te sientas mejor.-dice mientras nos conduce hasta su auto, y en dónde me separa un poco para recostarme en los asientos traseros.-Te llevaré a un doctor, estás lastimada y temo que sea algo grave.-dice con preocupación a lo que niego de inmediato. -No, no por favor, estaré bien.-suplico aterrada, el me observa unos minutos para suspirar y terminar asintiendo para nada conforme.-Gracias.-digo. -Iremos a mi casa y yo mismo cuidare de ti.-dice y no me permite oponerme porque cierra la puerta para abrir la del lado del conductor y así comenzar a manejar. ¿En qué me he metido? ¿Por qué siento que puedo confiar en él? Buenas, espero que estén muy bien y que hayan disfrutado del capítulo y si es así déjenlo en los comentarios. ¿Qué les pareció la conversación que tuvieron? ¿Durarán como amigos? ¿Qué opinan de lo que hace Elliot? ¿Qué pasará ahora con Andrea? Nos leemos el jueves. Estefanía... Saludos ❤️
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR