—¿No dijiste que nada de alcohol aquí? —comentó ella con los brazos cruzados. —Si, nada de alcohol para ti —comentó y siguió tomando. —Oye, eso es injusto. Dame un poquito de un trago. —No, está cerveza es mía —dijo con simpleza sin desviar la vista del televisor. De pronto, pudo sentir que ella se había puesto delante del. El problema cómo es que se había sentado su regazo y el la miro sorprendido. —Me darás un poco —comentó y él en ese momento, trago saliva. <<Te daré un poco de todo...>> Porque justamente ella tenía su trasero en donde no debía. La tomó de la cintura, y la volvió a sentar en el sofá. —¿No te han dicho..? —tuvo que hacer una pausa —¿No te han dicho que no tienes que sentarte en el regazo de desconocidos..? —comentó tartamudeante y poniéndose de pie. —Pero tú no

