No lo sabía, de esa manera como dejaba mucho que pensar. Al llegar a su nueva casa, dejó la bicicleta en la parte de adentro y simplemente se fue a su habitación. Empezó a llorar amargamente en contra de su almohada, silencio va a sus gritos de dolor con la misma. No quería escucharsé, porque le dolía o más el corazón. Sentía un vacío muy grande en el pecho y un dolor que era tan profundo que no se desaparecía con nada. En ese momento cómo lo único que quería... Sentirse menos triste, menos adolorida. Pero el peso del corazón era demasiado fuerte para ella. Sigió llorando unos minutos más, hasta que escucho un golpeteo en la puerta. Sabía de quién se trataba, pero por primera vez en todos esos días no quiso abrirla. Suspiro, sintiéndose completamente desahuciada. Cuando siguió golpea

