No pensé, mi mente no quiso indagar más allá de lo que estaba pasando, lo cierto era que yo tan solo deseaba llevármela de alli. — Isabella, ven — se lo pedí en tono sereno, no había ninguna alteración en mi voz, tampoco pensé en que ella podía rechazarme, solo quería librarla de las manos de ese rufián que tenía como padre. —¡Qué! —murmuró el hombre mirándome con desdeño. — ¿Acaso pretendes entrometerte en los asuntos de otros? — me dice acercándose a mí. Claramente vi sus intenciones, quería enfrentarme, y yo jamás había tenido una razón para ser agresivo con alguien, pero empezaba a tener ganas de darle solo en la boca a este tipejo, pues este hombre que parecía ser el padre de esta chica, tan solo quería manipularla a su antojo para que Isabella hiciera lo que él quería. — Los asun

