—Si señor. La señorita Isabella Wilson no pasó por los estándares de selección, simplemente fue admitida. Se hizo una pausa silenciosa y era como si la mente de Levy, mi asistente empezara a maquinar para sacar sus conclusiones. — No pienses mucho — le dije —, la familia de Isabella es conocida con la nuestra, así que bien mi padre pudo haber sabido que ella es buena en esa área, y haberle ofrecido esa plaza. — Si señor, no estaba pensando demasiado al respecto — dijo mirándose un poco avergonzado. — Bien, señor Adrián, ya es la hora de empezar la reunión para que los socios y accionistas te den la bienvenida — dijo mi asistente, era un hombre joven, se veía ser disciplinado en su trabajo, esbocé una sonrisa y respondí. — Adelante — a lo que él me mostró una sonrisa sutil. — Podía de

