En cuanto vi esa sonrisa enmarcada en su rostro, me dije, “qué diablos” Por qué me mira así, siempre había escuchado de otros que las mujeres eran el sexo débil, las que sufrían acoso, pero en este caso, yo era su objetivo, y lo peor de esto es que yo no estaba disfrutando para nada de sus coqueteos. — Hola Adrián. — Que lindo estas — habló en una voz melosa. — Me hace tan feliz que hayamos coincidido, es el destino ¿verdad? — dijo mientras su mirada me recorría de arriba abajo. No me gustó su tono ni sus insinuaciones, pues todo lo que quería era desaparecer de ese lugar y aparecer delante de Isabella, esto de pensar en ese alguien mas ya me tenía demasiado inconforme. — Señor Thompson, grr grr — carraspeó el hombre, que estaba de pie delante de la mesa, era el director de la Empr

