Al otro día amaneció ventoso y con lluvias leves, estaban en plena primavera y aunque el clima de New York para esa época debía ser todo lo contrario, bien cálido y con la salida del sol desde las primera horas de la mañana, pero ese día, la hermosa ciudad estadounidense, no vestía su mejor gala. A Merlía la despertó el viento que azotaba las ramas de un árbol que rozaba la ventana de su habitación, se levantó espantada, al abrir la ventana, se dió cuenta del clima, —uy, lluvia hoy, se dijo, revisó su celular para saber la hora, eran las 9 de la mañana. —el día que me espera, y se fue a vestir Cuando estuvo lista bajó las escaleras hasta la planta baja, y mientras se acercaba, percibió un rico olor a café. Se fue directamente a la cocina, y alli la esperaban Emanuel y Víctor co

