bc

¿Mejores amigos? +18

book_age18+
1.6K
SEGUIR
10.5K
LEER
matrimonio bajo contrato
segunda oportunidad
arrogante
sensitivo
drama
bxg
campus
personalidad múltiple
virgen
friends with benefits
like
intro-logo
Descripción

Tras algunos años de amistad, la vida de Alice Thompson, da un giro brutalmente emocional cuando descubre que, la propuesta de matrimonio que su mejor amigo le hace es falsa, lo que parece ser una broma al principio, desencadenará sentimientos que ninguno de ellos pensó experimentar, esto se convertiría en el juego que, con el tiempo no se sabe quien apostaría más, ni hasta dónde los llevaría...

Dos historias... ¿sobrevivirán juntas?

Derechos reservados de la autora©

chap-preview
Vista previa gratis
Capítulo 1 - Su voz
Capítulo 1 - Su voz (Alice Thompson) Sus labios húmedos recorren lentamente mi cuello, siento su respiración, logro escuchar como susurra mi nombre de tal modo en que, creo me pierdo en sus instintos; —no te detengas—, exclamo en voz baja mientras sus manos se posan sobre mí, acaricia mi espalda de arriba hacia abajo, logra soltar el broche de mi vestido y deja al descubierto mi pecho para lamer mis senos en sincronía a mi perdición. ―Uhmmmm que bien se siente esto. ―susurro mientras muerdo despacio mi labio inferior de la excitación a la que me está llevando en este preciso momento. Busca mi cintura para aprisionarme a la suya, lo consigue, éstas encajan a la perfección, y me mueve a su ritmo, yo correspondo sin pensarlo; sus jadeos me vuelan... con mis brazos rodeo sus hombros, trato de verlo, pero su rostro me es difuso; cierro mis ojos y ladeo mi cabeza hacia la puerta a la que me tiene arrimada, dejándome llevar, sigue moviéndose, siento su erección, él sigue, yo también, él sigue, yo también, él sigue; suelta un gemido con fuerza, sin filtros, —Alice. —me estampa de un solo beso, y mi piel se eriza; mi deseo empieza a hacerse incendio, muerdo su labio inferior con fiereza, su mirada sigue perdida en mí, repite mi nombre de una forma tan apasionada que creeré que se viene..., lo dice de nuevo, sí, una vez más. —¡Alice! ¡Alice! —¡Alice, Alice, despierta tu amiga ya te vino a recoger, está esperándote en la sala! —¡Maldición! ¿Es en serio? ¡Justo ahora! —me llevo una mano a la cara, lamentando. Me levanto ruborizada, al escuchar a mi madre interrumpir mi sueño con su grito fuera de mi habitación. —Ya voy. —respondo con voz adormitada. —Me siento al borde de mi cama, me pierdo unos segundos en la nada; tanteo con mis pies las zapatillas que se pierden entre la alfombra de felpa y la cerámica del piso, tomo el móvil que esta debajo de mi almohada, le doy una ojeada. —No hay llamadas ni mensajes. —acomodo mi cabello, enrulándolo hacia un lado, mientras intento no pensar en el sueño; pero, por un momento cierro los ojos; sus labios, su piel, su voz se cuelan en mis pensamientos una vez más, agito mi cabeza para despabilarlo, reacciono y me levanto de la cama para seguirme alistando. Minutos después, bajo las escaleras con algo de prisa, veo a mi mamá platicando con Camila, quien es amiga mía y también casi que vecinas. —Hola hija. ¿Te quedarás a desayunar? —cuestiona cálidamente, su mirada se vuelve hacia mí a la espera de una respuesta desde su sillón de cuerina café que se encuentra en una esquina. —No creo mamá, voy de salida, me lo comeré en el camino. —digo mientras me acerco a Cami para saludarla. Camila aprovecha el momento y al disimulo me hace un gesto con la mirada, recordándome que debemos retirarnos pronto, mi madre no lo nota, se levanta de su sillón, aproximándose a la cocina para servir mi desayuno de camino. Observo que la mañana es algo soleada, los destellos del sol se cruzan por la ventana de la sala, hay un alumbrado excepcional que adorna el lugar. —¡Este sol es de lluvia!—, admito. —Ni lo menciones, al menos hoy no. —contesta Cami, se pone de pie, noto que le da alcance a mi mamá, hoy luce elegante, además de acompañarle una enorme sonrisa, —parece que hoy esta de buen ánimo. —Pienso. —Sra Patterson, en la próxima seguimos charlando un poquito más. Cuídese. —Camila se despide amablemente de mi mamá y se retira, mientras yo me robo al apuro un bocadillo que me está sirviendo en la vianda, me descubre y me da una palmada de regaño en la mano como quien dice "no toques esto, traviesa". Niego divertida, veo que termina de enroscar la tapa del termo, colocándolo cuidadosamente en un empaque. —¡Toma hija, vayan con cuidado! —me lo extiende y lo tomo enseguida, la beso en la frente, ella me abraza y se despide. —¡Gracias ma! —Tomo mi cartera, el desayuno y salgo de casa inmediatamente. Me dirijo al auto de Cami que esta parqueado en frente, pero me llevo una mano a la frente al recordar que no cargaba conmigo las llaves de mi casillero. —¡Rayos! —Me regreso, entro, y mamá parece estar en su habitación, subo a mi cuarto rápidamente, busco en mi velador desordenado de labiales, perfumes y monedas. —Definitivamente debo hacer limpieza. —me digo, mientras rasco mi cabeza con algo de confusión, y con una mirada repasando rápidamente al lugar. —¿Dónde pude haberlas dejado? Abro los cajones y nada, reviso las carteras pequeñas que cuelgan detrás de la puerta de mi cuarto, y bingo! —Las encontré. —escucho a Camila tocar el claxon para que me apure, bajo corriendo las escaleras, salgo enseguida, y me subo al auto. —¿En qué andas pensando que se te olvidan las cosas? —interroga sutilmente, mientras abrocha su cinturón de seguridad. —Mas bien yo debería preguntar ¿En qué te hallas con tanta elegancia hoy? —interrumpo. Ella luce un maquillaje tenue, sus ojos azules le combinan de una forma agradable con sus largos rizos color castaño oscuro, además viste una blusa de ceda color conchevino, un tono igual al de sus labios, una falda beige de tela sobre la rodilla, sus tacos quedan a un costado porque le es imposible conducir con ellos puestos. Siempre lo hace con sandalias planas. ¡El glamour viene cuando baja del auto! Ella arranca el vehículo con rumbo a la facultad, llevamos música en la radio, es de Berlin “Take my breath always” . —Hoy tengo el último evento de la carrera de Psicología en el auditorio de la Facultad, Sebas y yo somos los coordinadores, así que todo debe salir extraordinariamente bien, debo llegar antes de lo previsto para ultimar detalles de la logística con el personal, y esas cosas, ya sabes. —responde sin perder la vista del volante. —Eso significa que hoy trabajarás con tu crush. —sueno sarcástica y graciosa a la vez. Camila es amiga mía desde el colegio, incluso pienso que es con la que más frecuento de mi promoción, siempre la molesto con sus pretendientes, eso ya es innato en nosotras. —jajaja ¡Qué dices! Claro que no, tú sabes que por ese lado ambos tenemos diferentes enfoques en cuanto a lo sentimental. —¿Por qué lo dices? —Él está concentrado en su maestría, y yo en mi proyecto de consultoría...ya hemos conversado en algunas ocasiones con él respecto a eso, ya sabe que no tengo planes serios y los ratos pues no van con él, así que olvídate de mi famoso “crush” —afirma, esto último lo dice imitando mi voz con algo de presunción. —¿No pasa nada entre ustedes, luego de las salidas y miraditas que he visto? —replico sigilosamente. —Okay, okay admito que hubo una bonita química en los semestres, pero hay relaciones que sencillamente no deben darse, y ésta es una de ellas. —comenta, mirando el retrovisor para cambiarse de carril. —¡Qué mala onda, con lo bien que se ven juntos! —Mmm supongo, aunque él es tan..., —eso lo suelta sin filtros, trata de detener sus palabras pero parece que se ha delatado inconscientemente. —¿Tan qué? —lanzo una mirada interrogativa que ella no nota por su concentración en el volante, disfruto de su franqueza, abro mi bolsa y saco el termo para darle un sorbo a mi jugo cuidadosamente. —Tan elocuente, afectuoso, atractivo, inteligente, respetuoso, se viste bastante bien, es atento. ¡Es perfecto! —lo dice convencida, escapando un leve suspiro al final. —¡Así que perfecto, eh! —al escuchar esto, Camila reacciona inmediatamente como quien se aterriza de los pensamientos furtivos. —¡Eh! Es una simple admiración, nada más. —comenta frunciendo el ceño. —Yo no he dicho nada, sólo estoy escuchándote, —niego divertida; mientras ella se ve descubierta, ambas reímos. Dobla la calle, y espera a que la roja del semáforo cambie. —Mmm pero a veces su mirada transmite misterio, y no tengo ánimos de buscar lo que no se me ha perdido, me conozco Alice y no quiero verme envuelta en enredos sentimentales, debo centrarme en mis proyectos, el amor no es prioridad. —esto último lo dice decidida, mirando en mi dirección, arqueando una ceja. Los autos de atrás pitan, avisando que el semáforo ya se puso en verde, Camila arranca, su concentración está en el volante de nuevo. —En fin, no me cambies el tema, me dirás por qué se te andan olvidando las cosas, Srta.Thompson. —lo dice fingiendo voz de mi madre, veo que toma la palanca de cambio, su mirada esta al frente pero esta atenta a mi respuesta. —Pues, ¡sabes! volví a tener ese maldito sueño. —eso lo digo luego de mordisquear un pedazo de sándwich, le extiendo un poco a Cami pero niega enseguida. —Déjame decirte que si es el mismo que me contaste la última vez en donde no ves el rostro de tu chico, pero que ves el resto, no creo que sea maldito sueño ¡eh! —suelta una risa de complicidad. —ja, ja, ja. ¡Qué chistosa! —arrugo mi nariz y niego. —Te parecerá gracioso, pero sí, volví a soñarlo ¿No te es raro compartir con alguien en esas escenas, sin saber quién es? —replico curiosamente, ella aclara su garganta. —No lo sé, la última vez que soñé algo así fue con Patrick, el joven profesor de Psicología ja, ja, ja. Pero a él si le vi el rostro. Obviamente. —explica con algo de sarcasmo. —¡Hablo de algo real Cami! —exclamo mientras le doy otro sorbo al jugo. —¡Oye! Patrick también fue real en mis sueños. Ja, ja, ja —responde, levantando sus cejas asintiendo su rostro. —¡Tú no cambias! —interrumpo, y termino mi jugo de naranja, sonrío cálidamente. —Ya casi llegamos. —advierte. —Así parece. —afirmo mirando la ventanilla de mi lado, se observa el campus universitario, el edificio administrativo y los bloques de cada facultad, a un costado de la entrada principal unas piletas que saludan con la bandera nacional, se ven algunas personas bien arregladas transitando, parece que son del evento de psicología que Cami esta coordinando. —Alice por cierto, hoy no prometo recogerte porque luego de la clausura del evento, van a realizar un coctel, estará la decana y los directores de carrera así que debo quedarme hasta el final. Ambas acabamos de culminar nuestras carreras en la misma universidad, ella estudió psicología organizacional y yo marketing de moda y lujo; además de eso le propusieron trabajar aquí eventualmente por ser una excelente y eficiente ayudante de cátedra, es muy buena con la organización y coordinación de ferias y eventos de su facultad. —Descuida, iré en el metro a casa. —asiento con un rostro comprensivo mientras que Camila se dirige al estacionamiento de la U, baja la ventanilla de su auto. —Buenos días Sr. Gómez. —saludamos al guardia, yo desde mi puesto le agito mi mano. —Buenos días señoritas. —contesta amablemente, nos pide identificación de acceso para el uso del parqueo administrativo, ella saca de su bolsa la tarjeta y la extiende para que éste la pase por el lector, escucho que él digita unos cuantos códigos en el control. —Pueden pasar. —indica, devolviéndonos la tarjeta, vemos como la barra de seguridad del parking se eleva, agradecemos e ingresamos. Camila echa un vistazo rápidamente al lugar, encuentra un puesto libre para el carro a unos metros de la entrada principal. —¡Qué suerte! —sonríe. Nos retiramos los cinturones de seguridad, ella apaga el radio, se cambia de zapatos, ahora sí luce sus tacos; tomamos nuestras cosas y salimos. —¡Nos vemos amiga! —se despide. —Okay Cami, seguro te irá bien. ¡Salúdame al tuyo! —le guiño un ojo. —¡Graciosita eh! —niega con su cabeza mientras se le esboza una sonrisa. Se dirige al auditorio mientras yo voy de camino a mi casillero a retirar algunos materiales de un showroom que hice antes de graduarme y a concluir algunos pendientes. Los portales de la facultad de Marketing, lucen algo desolados, pero su jardín sigue intacto, verde y frondoso como siempre. —suspiro con alivio. Se ve a muy pocos estudiantes por el campus retirando sus últimas pertenencias en el pasillo de los casilleros; coincido con algunos y nos saludamos brevemente, de pronto veo a Don Benito, el jefe de seguridad del lugar, quien parece estar haciendo sus rondas. —Hola Srta. ¿Cómo me le ha ido? —me reconoce como estudiante, aún. —¡Hola Don Benito! Muy bien, vengo a retirar unas cosas del casillero, y de una vez aprovecho devolviendo las llaves, y usted ¿Cómo ha estado? —sonrío mientras le estrecho mi mano, saludándole. —¿Qué novedades han habido luego de que nos graduamos? —pregunto. —Muy bien gracias a Dios, ahorita el único evento funcionando es el de Psicología, como se habrá dado cuenta... —Sí así veo. —le interrumpe un llamado en su radio portátil, —Águila 1. —diríjase al punto Delta, necesitan su ayuda. —Copiado. —responde. —Srta.Alice, me están llamando, un gusto, cuídese mucho, no se olvidará de su universidad, la dejo, el deber me llama. —No se preocupe Don Benito, estaremos en contacto. —Se despide y se retira. Luego de algunas horas, —¡Al fin, libertad! —me digo al haber dejado finiquitado todos los pendientes con la facultad. —Sin duda extrañaré esta casa que me acogió por casi cinco años de carrera. —me digo con algo de nostalgia mientras acomodo un par de bolsas que llevo conmigo luego de vaciar todo mi casillero; ya listas, las cargo con cuidado, revisando el celular. —Un mensaje de texto “Hola Alice, te dejo las invitaciones en el buzón, no faltes. Att. Francis”. —Abro mis ojos como plato. —¡Francis!

editor-pick
Dreame - Selecciones del Editor

bc

¡Serás mío querido hermanastro!

read
9.1K
bc

LA INOCENTE NIÑERA DEL CEO

read
17.5K
bc

La Escort

read
2.9K
bc

CEO, SOLTERO Y ¿CON HIJOS?

read
112.9K
bc

La Amante del Mentiroso Millonario

read
5.6K
bc

AMOR VERDADERO

read
325.3K
bc

Soy Tuya Papi!!!

read
24.8K

Escanee para descargar la aplicación

download_iosApp Store
google icon
Google Play
Facebook