CapítuloXII

1031 Palabras
"Más allá de la mente" Mentiría si dijera que todo pasó en una calma absoluta, pero no fue así, al parecer a las personas como Dylan, Poe y demás les encanta atacar de noche a sus "presas", nos encontramos a mitad del camino donde antes mi amigo había comentado ver el sendero. Cuando llegamos, todo era oscuro y tenebroso, como era de esperarse, el camino lleno de fango y maleza nos rodeaba. —Díganme por favor que trajeron algún repelente. — La voz irritada de la rubia se hizo presente entre tanto silencio incómodo. —Has silencio, ¿quieres que nos escuchen? —bufó, y el camino volvió a ser silencioso, de no ser por los insectos y sus sonidos, estaríamos quizás ante un camino directo al infierno. Dylan iba en frente, llevaba una sudadera negra con pasamontañas que para ser franca le hacía lucir muy bien, en sus bolsillos estaban escondidos algunos cuchillos muy afilados y un arma cargada; le seguía Miguel, quien de su espalda tenía colgada una mochila con su laptop y granadas que según él, es para casos de emergencia, en su bota de combate negra es donde tenía su escopeta, que por muy extraño que parezca era una de esas que se desarmaban y luego armaban antes de su uso. Seguido venía yo, quien solo tenía puesto mi ropa y era mucho; seguía g*****a, en sus bolsillos iban pequeños explosivos, en sus botas unos cuantos cuchillos y en su mochila y mano armas cargadas, listas para ser usadas. Por último Poe, quien traía parte de su rostro adornado por una amplia sonrisa, tenía un pircing que me sorprendió saber, es un interruptor para las granadas de Miguel y la rubia, al parecer se pusieron de acuerdo a defenderse hasta la muerte. —Esta es —la voz de Dylan era un susurro, nos encontrábamos justo frente a una pequeña cabaña muy bien adornada y alumbrada. —Angy, entra y asegúrate de ver con claridad todo para que nos digas si entramos o no. —Asentí y me dirigí a la entrada, metí mi cabeza, mi boca casi cae al suelo, una morena con el cabello n***o azabache y ojos color miel tiene una bazuca apuntando a la puerta. Saqué la cabeza y grité, pero entonces un sonido seco y una explosión silencia a los chicos y se lleva el sonido consigo. — ¿Qué mierda fue eso? —la voz de Poe se escucha lejana, me levanté porque a mí no me ha causado ningún daño, localizó a los demás confundidos y muy molestos mala combinación. — ¡Atrévanse a entrar malditos! —la voz provenía de adentro y me maldije por esa gran tontería que dijo, sólo a ella se le ocurre invitar de esa manera a personas sedientas de sangre. — ¡Que empiece la fiesta! Grita Miguel entusiasmado, lanza una granada dentro de la casa, una segunda explosión se lleva el sonido y hace eco en el lugar; g*****a sube como puede por una de las paredes de la cabaña, rompe una ventana y comienza con ráfagas de balas; Poe entra por la puerta sacando sus espadas y en serio, me sorprende ver cómo logra hacer que cada bala que se dirige a él salga en otra dirección al impactar con sus amigas afiladas. — ¿Planeas quedarte ahí a admirar a los chicos o entraras? —esta vez es Marcus quien se presenta con una sonrisa llena de maldad, que logra crear pánico en mí, si de algo estoy segura es que él nunca se presenta para hacer cosas buenas. —No la lastimen, por favor. Hace una mueca llena de asco y se dirige a la puerta, cuando un grito lleno de ira y dolor se hace presente de los labios de Miguel, el chico había entrado, luego de Poe cubriendo su cuerpo con el de su amigo, pero al parecer una bala se incrustó en su abdomen algo que me alarmó mucho, el gruñido de Marcus se escuchó por el lugar y tanto g*****a como Poe se apartaron sacando al herido de la cabaña. —Toda tuya amigo. Sisea Miguel, tapando su herida, el chico lleno de furia entra corriendo, mientras la rubia saca la bala y lo cura con un botiquín de primeros auxilios que no vi meter en su mochila jamás, los sonidos provenientes de las balas al impactar con las paredes se hicieron presentes. Sentí miedo por el único integrante del equipo adentro quien solo llevaba consigo algunos cuchillos, pero decidí ignorar el hecho de que podía entrar sin ser dañada, porque no quería ver que lo lastimaran. —Ya estás mejor, no vuelvas a quedarte parado admirando la decoración. —La risa del pelinegro me llena de alivio, porque sé que ahora se encuentra fuera de peligro, la puerta de la cabaña se abre y la luz ilumina el lugar, un cuerpo sale volando desde adentro y cae de bruces al suelo emitiendo sonidos de dolor. —Los matare, ¡lo juro! —murmura, se intenta levantar del suelo pero entonces escupe sangre y sus piernas les fallan. — ¿En serio? quiero ver eso. —Marcus toma su cabello y lo olfatea, es repugnante la manera en que lo hace, encesta un golpe en el estómago de la chica y la sube a su hombro inconsciente. —Poe trae a Miguel, ya tenemos lo que queríamos. g*****a quema la cabaña, para cuando terminemos con ella no la va a necesitar más. Mi garganta estaba seca y mis nervios salían a flote ¿Para cuándo terminen?, ¿¡Que rayos le van a hacer!? —Mueve tu trasero bonita —la voz de Poe me trajo de vuelta y noté como la rubia arroja unos explosivos a la cabaña. Al subir al auto todo se vuelve confuso, mi cabeza me comienza a doler, me encuentro luchando contra algo invisible, es como si alguien me tratara de despertar por la fuerza pero yo sigo aferrada al sueño, donde estoy con Dylan mirándome horrorizado. —Angy, ¿qué sucede? —suvoz se vuelve un susurro para mí y caigo en un abismo oscuro, aterrador y lleno de fango.    
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