"Dile adiós a la calma y hola a la tormenta"
Está oscuro, mis pies no tocan el suelo y mi cabeza tiene un dolor constante en la parte trasera, el olor a azufre inunda mi nariz y el sabor a metal mi boca. No sé dónde me encuentro y no comprendo porque siento esa paz tan abrumadora ¿había muerto?, quizás sea eso y aún no me he dado cuenta.
—Bienvenida.
Los ojos de todos en la habitación están puestos en mí, la chica que hasta ahora se llama Trisha, según lo que dice la internet, se encuentra atada en una silla bajo la luz de la luna que pega a través de la ventana, inconsciente y su cabello cae de forma involuntaria sobre su rostro.
— ¿Cuánto tiempo estuve fuera? —el castaño me muestra su dedo índice y medio.
—Dos días, parecías muerta. Tu piel se tornó gris y tus ojos se volvieron blancos por completo, tus labios los cuales tenían una pizca de color rojo dejaron de tenerlo, y tu cuerpo se volvió rígido.
Marcus salió de la cocina con un balde de agua, lo mueve un poco y el sonido de los cubos de hielo chocando entre si llega a mis oídos, se coloca en posición y deja caer el agua helada sobre la morena atada.
El grito proveniente de la chica me deja aturdida, g*****a le tapa la boca con una tela mientras se calma. —Hagamos esto rápido, porque al parecer ya no queda mucho tiempo —me da una mirada rápida y luego vuelve a lo suyo. —Tengo entendido que fuiste la única en saber dónde está la secta Sangre&Libertad y saliste con vida de ella, así que iré directo al grano ¿dónde puedo encontrarlos?
Una risa carente de humor llena el espacio en el que nos encontramos, Trisha se acomoda en su lugar y da una sonrisa muy amplia. —Están locos, bueno eso ya se sabe solo con estar aquí. Pero, deben estar más que enfermos si quieren buscar a esas personas.
Poe saca una sus espadas y con ella corta un poco la mejilla de la chica, logrando un grito de dolor por su parte.
—Vuelvo a preguntar, ¿dónde encuentro a esos inútiles? —las palabras de Marcus salen arrastradas, es como si tuviera sueño y a punto de caer rendido ante el mismo. —No me importa el miedo que les tengas, eso es sólo de ustedes los débiles, lo único que quiero es una dirección, antes de que mi amigo te pique en pedazos.
El castaño tomó el cabello que hasta hace unos momentos le llegaba más abajo de la cintura y lo unió en sus manos, con un movimiento rápido y ágil lo corto hasta dejarlo por sus hombros.
—Para recuerdo —murmuró y con el filo de la espada abrió una abertura en la pierna de la chica, mientras gritaba de dolor. g*****a se levantó y tomó unas pinzas que colocó en la espada que clavó Poe en el brazo de la chica hace unos instantes.
—Te mentiría si dijera que no te va a doler, pero lo hacemos para que te duela así que no tendría sentido. —Ríe como si fuera una adolescente contando un chiste y le hace señas a Miguel, quien da unos clics y a continuación veo como la morena se retuerce en la silla.
— ¿Esto es necesario? —murmuró y Marcus asiente cansado, sus ojos parecen batallar por no cerrarse y cuando doy cuenta cae de cara al suelo. Todos se detienen menos la chica electrocutada, me acerco corriendo al pelinegro y toco con mis manos su rostro.
—Creo que está dormido —Miguel se acerca y lo levanta del suelo arrojándolo a la cama.
—Debe ser por su cambio de personalidad, nunca es tan frecuente eso de que ambos trabajen a la vez. —Recuerdo el momento en que arrojó el balde de agua y doy en cuenta que era Dylan quien lo hacía, por el brillo en sus ojos.
—Ya veo —murmuré, me arreglé a un lado y le tapé con la sabana. Trisha quien dejó de vomitar por las descargas eléctricas tiene sus ojos abiertos de par en par.
—Me debieron haber hecho mucho daño, jamás había visto como una sábana se mueve sola. —Murmura casi inconsciente, una brillante idea para salvarla y obtener información llega a mí, corrí hasta donde se encontraba Poe apuntando a su ojo.
—Poe, ¡Espera! —el chico se detiene y me mira esperando lo que tengo que decir. —Suelta tu espada, creo que sé cómo tenerla de nuestro lado.
Suspira y deja caer el arma, aproveché ese momento para tomarla y colocarla en el cuello de la chica. Ahoga un grito y busca con la mirada algo que pienso es un hilo que pueda sostener la espada.
—g*****a enciende la luz, por favor.
Gruñe molesta a causa de que a ellos les produce placer la oscuridad, cuando dejan de ser cegados por la potente luz del bombillo, alcé la espada y dejé que la chica se confunda mucho más de lo que ya está.
—Poe dile que soy una de las chicas que tienen secuestradas —hace lo que digo y veo como el rostro de Trisha McFire se contrae de pura sorpresa. —Ahora, necesito que le digas que no me queda mucho tiempo y que es posible que sepa la manera en cómo rescatar a las que quedan.
Luego de que el chico comenta lo que le he pedido la morena, no le cree para nada así que con la espada doblada la golpeó en la cabeza y luego la arrojó cerca de donde se encuentra Miguel recuperándose.
—Es imposible, pero dado que he visto cosas que las personas fuera de esta zona creían imposibles, no me sorprendería saber que están en lo correcto. —Se nota cansada y adolorida, g*****a saca la espada de su brazo y ella suelta un sollozo.
—Voy a cerrarte esa herida sólo si me das la dirección que quiero —comentó la rubia y yo le aplaudo, la morena apenas y puede mantenerse despierta, pero usa sus últimas fuerzas antes de caer desmayada para decir lo que todos esperábamos.
—Están más cerca de lo que piensan, son de esta zona por eso la policía dejó de buscarles. Yo los guiaré hasta ellos pero no prometo que volvamos con vida.