LOS MISTERIOS DE LOLA.
Capítulo 10.
LA INTRUSA.
Había pasado una semana desde aquel mal rato que pasé. Esas últimas semanas Juanse andaría muy ocupado con sus exámenes finales, por eso Ilse me recogía todos los días para irnos juntas a la universidad. Salímos de clases y pasamos al centro comercial por un helado. Le conté lo de la amiga de Juanse.
—¿Pero eso quiere decir que trabajarán juntos? —preguntó Ilse.
—Sí, eso creo —respondí.
—Jumm —se quedó en silencio unos segundos.
—A ver dime, conozco esa carita —elevé una ceja.
—Pues él dice que solo son amigos ¿verdad? —indagó.
—Sí, yo confío en él.
— Pero la tipa, ¿Será que si lo ve como un amigo? —se pellizcó el mentón.
—Por lo que me comentó se conocen desde hace mucho.
— Ay amiga, no es por meter cizaña ni nada de eso, pero ves como en las fotos le brillan los ojos a esa tipa.
—Pues tal vez feliz por encontrar a su amigo ¡Ay no lo sé! No me des ideas.
—Porque no vas y lo sorprendes, así conoces a la tipa esa y marcas tu territorio.
—Estás loca Ilse —rodé los ojos.
Soltó una carcajada.
—¿A poco no te da curiosidad, será que él le habló de ti? —inquirió.
—No le pregunté, ay no, ya me dio curiosidad.
—Escríbele y le preguntas cómo va todo, según lo que te diga, nos vamos para la casa te arreglas te pones bien guapa y
le caes de sorpresa.
— No sé porque te hago caso si estás loca —negué.
Cambiamos el tema, seguimos con nuestros helados, pero seguía pensando en esa loca idea de Ilse. Ella tenía razón, tenía que conocer a la tal Carla, solo por curiosidad. Tomé mi celular y entré al w******p.
Chat
Hola cariño, ¿cómo va todo? ??
Extrañándote princesa ?
?Igual yo cariño ¿cómo te fue en el parcial?
Bien amor, eso creo ❤ ️
Tú eres un teso para eso mi vida ¿llegas a comer? ?
?
?¿Eso quiere decir?
Creo que no cariño. El rector me pidió que le ayudara a revisar unas cosas, lo bueno es que Carla se ofreció a ayudarme.
Ay no, la tal Carla. No sabía porqué, pero sin conocerla algo no me gustaba de ella.
Carla, vaya que amable ?
¿Sigues celosa de ella? ?
? Para nada, que bueno que tendrás ayuda. Cuídate te amo. ❤
❤ Te amo
Descargué molesta el celular sobre la mesa.
— ¿Amiga qué pasa? —inquirió Ilse.
—Mira.
Le mostré la conversación.
—¡Qué buena amiga, no! —lo dijo con sarcasmo.
—Sí, tan atenta —hice una mueca de fastidio.
—¿Bien, si vas a ir? —indagó.
— No, hoy no, sería muy obvia, no quiero demostrar nada.
—Tienes razón.
Regresé a mi casa, ya era un poco tarde. Estaba pensando en todo lo que hablamos Ilse y yo, pero no podía dejarme llevar por los celos y hacerme falsas películas en la cabeza. Yo conozco a Juanse, sé que él nunca me diría mentiras ni me ocultaría cosas. Estaba jugando con mi niño cuando sonó mi celular, era un mensaje de Juanse.
Chat
Hermosa te amo, te extraño espero estos días se pasen rápido para poder cumplir nuestro sueño. Falta poco mi bonita ❤
Es lo que más anhelo en mi vida❤ ¿sigues en la universidad?
Sí, de hecho Carla pidió algo para cenar, ya luego seguiremos con los trabajos.
Ok? provecho.
❤ Gracias amor, me olvidaba, apenas salga llevaré a Carla a su casa. Ya por hoy no podré verlos, es muy tarde ?
No te preocupes ?
Otra vez esa maldita sensación de celos. Traté de disimular, no quería que se enterara, pero como evitarlo. Estaba segura en que no me llevaría bien con la tal Carla esa. Como dice Juanse, tal vez solo me estaba imaginando cosas, tenía que calmarme. Otra vez la tipa etiquetó a Juanse en una foto, no la soportaba.
Puse música, algunas canciones me recordaban a Manuel, me quedé dormida. Como a las 10:00 pm recibí un mensaje de Juanse diciendo que ya estaba en casa, pero lo revisé ya en la mañana. Me organicé muy temprano para ir a la universidad. Cuando llegó a la casa me dio un beso cálido y dulce.
—Buen día mi vida.
—Buen día cariño, no te esperaba, creí que andabas muy ocupado.
—Sí, un poco, pero moría por verlos. Los extraño montones
—Nosotros a ti —dejé un pequeño beso en sus labios.
—Vamos, te llevo a la universidad amor. De paso recogemos a Carla, quedé de pasar por ella, así la conoces.
Otra vez esa mujer, sentí un leve ardor en mi rostro, lo abracé y le sonreí para disimular.
—No cariño, no te preocupes, recuerda que hoy tengo cita con el pediatra para chequeo de Manuelito. Además ya quedé de recoger a Ilse, me gustaría conocer a tu amiga, luego será.
— Olvidé por completo la cita del niño. Sí, ya tendrán tiempo de compartir.
—No te preocupes.
Me besó y se fue. Sentía la cara arder de la rabia que tenía. Respiré profundo, salí con Manuelito a nuestra consulta. Más tarde en casa de Ilse, le platiqué lo sucedido.
—¡Qué molestia es esa mujer! ¿Ya decidiste ir de sorpresa?
— Sí, iré hoy. Tengo la excusa perfecta.
Mi excusa era ir a contarle cómo le fue al niño en su revisión. Pasamos a mi casa, Ilse me ayudó a organizar a Manuelito, yo me dí un baño, me puse lo más guapa posible. Una blusa negra con un gran escote en la espalda, una falda rosa, que dejaba al descubierto mis hermosas piernas y unos tacones altos. Me maquillé y me recogí un lado del cabello.
— Owww rayos, estás divina, esa es mi Lola sexy y coqueta. Ve y muéstrale la mujer hermosa que eres.
—Gracias amiga, te amo.
—Yo a ti.
Pasamos por un postre para llevarle a Juanse. Ilse me acompañaría, obvio ella esperaría en el auto. Tomé el niño en brazos, entré a la universidad y empecé a caminar por los pasillos. Sentía las miradas de algunos estudiantes, chiflidos, halagos, cosas como; con esa mamá para qué juguetes, en ese momento Juanse venía con unos papeles y escuchó la algarabía, preguntó.
—¿Eh chicos qué pasa?
—A qué no adivina, acabamos de ver un monumento de mujer — Alguien le respondió—, que digo monumento, un ángel, la perfección.
Caminé en su dirección, él levantó la mirada.
—¡Hola cariño!
Él sonrió orgulloso, se acercó y puso su mano en mi cintura.
»Mucho cuidado, porque este monumento es mío.
—Huy profesor de verdad, mil disculpas.
Dejé un pequeño beso en la comisura de su boca. Todos empezaron a gritar.
—Mejor vamos a la oficina, aquí hay mucho mirón.
Lo último lo dijo en voz alta, entramos al que era su lugar de trabajo, recibió al niño y lo saludó.
—¡Qué linda sorpresa!
Retrocedió un poco sin dejar de mirarme.
»Estás hermosa.
—Solo para ti.
Le guiñe un ojo, me inqué muy sensual. Él seguía cada movimiento con sus ojos, tomé el postre.
»Para ti —Susurré.
—¿Tú, el plato fuerte?
Se acercó, me haló hacia él.
—Si gustas.
Sonreí malvadamente.
—Mi princesa, estás divina, ya viste como estaban embobados esos tontos mirándote.
Me senté, mientras cruzaba las piernas le dejé ver el color de mi ropa interior, él solo mordió su labio inferior.
—¿Estás celoso? —inquirí.
— Mi vida, quién no, si estaban babeando por ti.
Frunce el ceño. Me incorporé y me posicioné frente a él, dejé un beso en sus labios.
—Pero yo soy tuya.
Sonrió.
— Solo mía.
Destapé el postre, empezó a comer y a darle a Manuelito. Le platiqué que nos fue muy bien en la cita, que nuestro pequeño estaba muy bien de salud. Estábamos hablando, él no dejaba de mirarme.
—¿Qué tengo? —Indagué.
— Es que estás hermosa, ese color azul me encanta —sonrió.
—¿Azul? No traigo nada azul.
—Oh sí, esas pequeñas bragas —arqueó una ceja.
—Pervertido mirón —Sonreí.
—Y si te digo que te las quiero quitar.
Sonreí, me acerqué y le di un beso, cuando sentí que la puerta se abrió de golpe.
—Bebé, mira este examen, algo no cuadra.
Venía distraída, cuando levantó la mirada se quedó fría, le subió el color a la cara al vernos tan cerca.
—Carla —Juanse la miró —, Te presento, ella es Lola ¿recuerdas, te hablé de ella?
—La verdad no recuerdo que la mencionaras —respondió y me miró.
—¿Cómo no? Si es mi futura esposa —habló Juanse.
—¿Ella es? No sabía que te vas a casar, ni que tenías un hijo.
Él la miró con un gesto de confusión.
—¿Mi prometida, recuerdas? Te platiqué de la mamá de mi hijo, mi futura esposa, claro que te conté
—Ah, no recuerdo que me platicaras tal vez no le preste atención, o no me pareció tan importante.
Me miraba con una sonrisa fingida, lo sé porque soy mujer. Tendió su mano.
»Mucho gusto, me llamo Carla, soy amiga de Juanse me imagino que te habló de mí
—Mucho gusto —estreché su mano con una sonrisa más hipócrita aún, le dije con sarcasmo—, No recuerdo que me hablara de ti, ah seguro sí, pero no le presté atención.
Juanse sintió lo tenso que era el ambiente entre ambas, interrumpió.
—Mira, este es mi hijo.
Ella se acercó a él y con una sonrisa estúpida le tomó su manita.
—Pero que niño tan guapo, aunque no le sacó nada a su papá, ni siquiera a la mamá. No se parece en nada a ti Juanse.
Lo dijo con sarcasmo, me subió el color al rostro. Me molestó mucho su estúpido comentario, Juanse estaba incómodo, al parecer a mí no es a la única que le cayó mal. Manuelito se puso incómodo y empezó a llorar.
—Salió a la familia de mi prometida.
Esa palabra para ella fue como un golpe en el rostro, se puso roja aunque trataba de disimular. Juanse caminó con él por la oficina hablándole suave para calmarlo, nuestras miradas se encontraron, pero parecían dagas que escurrían veneno.
—¿Lola a qué te dedicas? —preguntó Carla.
—Estoy estudiando en la universidad —respondí.
—Qué bien, yo hace poco me gradué, elegí las matemáticas por Juanse ¿verdad bebé?
Le sonrió, eso me comprobaba que él para ella no era un amigo, había algo más. El rojo de sus mejillas eran celos, esa mujer sentía algo más por él, me chocaba esa mujer.
—Así es —dice Juanse.
— Bueno fue un gusto conocerte Lolita, espero no haber interrumpido nada importante.
—Para ti soy Lola. También fue un gusto, pues qué más da, ya nos interrumpiste, para la próxima toca antes de entrar no vaya ser que.., ya sabes, estemos en algo comprometedor.
Sonreí, a ella le cambió la cara, aunque lo trataba de disimular, Juanse nos observaba.
—Adiós pequeño ¿cómo se llama? —preguntó.
—Manuelito —respondió Juanse.
—Lindo nombre, adiós Manuelito, ahora más tarde nos vemos bebé — se acercó y se despidió de beso en la mejilla—,fue un placer, espero volvernos a encontrar.
—Claro que sí, un día de estos planeamos una salida, ¿verdad cariño?
Me acerqué a Juanse y le di un beso, esa mujer se puso pálida, traté de ser lo más hipócrita posible.
—Claro que sí, hasta luego.
Salió azotando la puerta. Miré a Juanse a los ojos algo molesta. Sentó a Manuelito, le entregó algunas cosas para que jugara y se acercó a mí,
—¿Pasa algo? —indagó.
—No lo sé, dímelo tú ¡bebé ! —Lo dije con sarcasmo.
—Ella siempre me dice así —respondió él.
—¿Por qué esa mujer dice que no le hablaste de mí? —inquirí.
—No sé porqué se comportó así, claro que se lo dije, fue lo primero que hice.
—¡Celos! —afirmé.
—¿Qué? —preguntó confundido.
— Estaba celosa, no te diste cuenta.
—Amor estás exagerando un poco, no crees.
Estaba algo molesta. Me incorporé.
—¿Exagerando dices? Estás ciego, es obvio que ella no te ve como un amigo, en la forma que te mira y te habla. Además mira la cara que puso cuando nos vio juntos.
—Claro que no —lo dijo serio—. Es solo que te cayó mal, por eso lo dices. Desde el mal entendido con las fotos, la traes contra ella, deja de hacerte películas en la cabeza, eres una berrinchuda.
—El comentario que hizo sobre que Manuelito no se parece a ti ¿acaso le tienes tanta confianza que le contaste?
Sé que me pasé con ese comentario, pero en ese momento no razonaba me dejé llevar por el enojo. Además él nunca me había hablado de esa manera, me miró algo molesto.
—¡Parece que no me conoces! —exclamó.
—Parece que últimamente ocultas cosas —respondí.
Sin darle tiempo de nada tomé al niño, salí de la oficina hecha una furia. No podía creerlo, la segunda discusión era por culpa de esa maldita Carla. Salí con tanto enojo, me subí al coche, Ilse me miraba confundida. Me preguntaba qué pasaba, le dije que saliéramos de aquel lugar, así lo hicimos. Mi celular empezó a sonar, era Juanse, rechacé la llamada y apagué mi teléfono.
—¿Fue grave verdad? —inquirió ella—. Para que estés así.
No pude ni responderle, estaba tan enojada que las lágrimas se hicieron presentes. Soy de las personas que cuando está enojada llora.
»Amiga trata de calmarte, asustarás al niño, ellos sienten todo.
Llegamos a mi casa, disimulé lo mejor que pude. Le entregué el niño a mamá y subí a mi cuarto con Ilse.
—Ahora sí ¿por qué estás tan enojada, qué pasó?
—Esa tipa me dió muy mala espina, aparte otra vez terminé discutiendo con Juanse por ella. Antes nunca habíamos tenido problemas, ni una pequeña discusión y mira ahora.
Le conté todo lo que pasó, la reacción de la Carla esa.
—Es una zorra, es más que claro que anda tras de Juanse, ella está enamorada.
—Su cara era de celos, lo que más me molestó fue ese estúpido comentario. Juanse dice que solo son ideas mías, además la conchuda esa le dice ¡bebé!
—Es una descarada, por algo cada ratito le etiqueta fotos. Ella quiere meter cizaña entre ustedes, no le des gusto hermosa.
—Yo disimulé lo mejor que pude, pero algo está claro: ninguna de las dos nos soportamos.
Hablamos mucho, estaba más calmada.
—Amiga Juanse me está marcando —dijo Ilse señalando su celular.
— Dile que no estás conmigo —rodé los ojos.
—¿No crees que te pasaste un poco? Está bien que él no debió defenderla, pero lo conoces, él jamás hablaría de Manuelito, lo adora.
—Eso lo sé, pero ahora no quiero hablar, él también se pasó y eso me dolió.
—Ok —respondió la llamada—, Hola, no ella no está conmigo, creo que se fue a su casa, adiós.
—Gracias —Susurré.
—Estaba triste, se notaba.
Recogí algunas cosas, no pasaría la noche allí, me iría a casa de mi hermana. Recogí a Manuelito, Ilse me dejó en su casa y se fue.
Toqué a la puerta, Leila nos saludó muy feliz.
— Pero que hermosa sorpresa —se hizo a un lado para que entráramos.
—Te extrañé —Le di un abrazo, sentía tanto alivio.
—¿Mi niña algo pasa verdad? —preguntó.
—La verdad sí.
Mi hermana le trajo unos juguetes a Manuelito y unas galletas, empecé a contarle todo lo que había pasado.
—¿Mi Lolita no crees que estás exagerando un poco? —Preguntó.
—¿Te parece? —respondí con otra pregunta.
—Lo digo en el sentido de creer que Juanse le habló del niño, tú lo conoces, él los ama, nunca haría algo así.
—Sí, reconozco que me pasé un poco, pero me dan celos, la sangre me hervía.
—Entonces no le des gusto a esa tipa, si tus sospechas son ciertas y ella siente algo más por él, no le des el gusto de verlos disgustados. Tú eres mucha mujer, esa no te llega ni a los tobillos. Dime quién más hermosa que esta rubia de ojos verdes, mi princesa hermosa.
—Tienes toda la razón, no puedo darle gusto, me hacía tanta falta hablar contigo, mi consejera.
Hablamos mucho. Estaba más tranquila, escuchar sus consejos me ayudaba mucho, nos llevó a nuestra habitación. Manuelito cayó rendido, prendí mi celular, llegaron varias llamadas pérdidas de Juanse. Entré al w******p había un mensaje
Mi vida, por favor responde el teléfono ? no me gusta discutir contigo, hablemos. ¿Dónde estás? Necesito verte, ? te pido una disculpa no quise hacerte sentir mal. Reconozco que me pasé, no debí hablarte así, perdón, perdón. Sabes que te amo más que a mi vida ? tú y mi hijo son mi todo. Te amo mi princesa, perdóname soy un estúpido ?? lo menos que quiero es lastimarte mi bonita.
No respondí nada, tomé mi celular le tomé una foto a Manuelito parece un ángel cuando duerme. La puse en mi estado con algo que decía así.
Ángel que das luz a mi vida.
De inmediato él respondió a ese estado.
¿Me castigarás hoy verdad? No dejarás que los vea, ya sé que no estás en tu casa? Te extraño, hablemos, me estoy muriendo ??
Pensé que estabas muy ocupado, igual ya es tarde, mañana hablamos adiós.
Me desconecté, de nuevo apagué mi celular. No quería hablar con él, no quería seguir discutiendo por esa aparecida. Tenía que pensar las cosas con calma. Estaba equivocada si creía que le daría gusto. Las cosas no serían así, no dejaría que nadie dañara mi felicidad.
Continuará ….
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