LOS MISTERIOS DE LOLA. CAPÍTULO 31. EL PRINCIPIO DEL FIN. Conocía demasiado bien a Juanse para saber que esa llamada lo puso mal, algo pasaba y mi corazón no mentía, tenía que seguir mi corazonada. En ese momento sentí algo que se movió en mi vientre, me quedé pasmada, salí directo al baño. Bajé las manos y acaricié mi vientre. ¿Sería que Ilse tenía razón, sería que estaba embarazada? Otra vez algo se movió dentro de mí. Esa sensación ya la había sentido antes cuando llegó mi rayo de luz. ¿Sería otra luz que llegaría para darme fuerzas? Ay no, al parecer me había dejado contagiar de las bobadas de Ilse. Empecé a hacer cuentas de cuándo fue la última vez de mi periodo. Recordé que fue hace tres meses. Si en realidad estaba embarazada tendría tres meses, ¡Ay no! Era mi imaginación,

