Nahuel. Cinco años después. . —Mmmm. —me cuesta abrir los ojos, hay mucha luz y siento la boca pastosa—. ¿Sonia?. —¡Que alivio que digas mi nombre y no de otra!. —Mmm amor, no hagas esos chistes. —No me aguanté, nono, tómalo con calma amor. —la miro que sonríe—. Tienes anestesia en ti todavía, ya pasa. —¿Los chicos?, ¿Rayen?. —Están todos bien, —sonríe dándome besos en la cara—. Estás sin vesícula pero bien. Con eso ya recuerdo todo, días enteros con mucho dolor y descompostura, Sonia insistía que venga a verme hasta que no di mas, me mandaron enseguida a abrirme al medio, nunca enfermo, siempre comiendo bien para no tener dolores, trabajando con desgaste que no necesité gimnasio, mis músculos y fuerza son por trabajar toda la vida, nunca me pasé de peso, aunque peso mas de cien k
Escanee el código QR para descargar y leer innumerables historias gratis y libros actualizados a diario


