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1563 Palabras

Allegra despertó con el olor de la comida. Se movió en el sofá y sintió el cuello tirante. Quizá había sido porque recientemente se había golpeado en la cabeza, pero en cuanto intentó distraerse leyendo esa revista, se quedó dormida. Era la misma revista, había notado, donde se había descrito el barco donde ahora estaba ella, el Nalla. Masajeándose el cuello se acercó a Duncan, que dominaba la cocina como si estuviera acostumbrado a ello. Y lo estaba, recordó ella. Con dos hermanos pequeños, él había tenido que aprender un poco más que lo básico acerca de cocina. —¿Necesitas ayuda? —No, gracias. –contestó él sin mirarla. Lo miró cruzándose de brazos. —Estoy atrapada aquí porque te negaste a llevarme de vuelta a tierra. Creo que por lo menos deberé ser tratada amablemente. —Creí que

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