—¿Que hizo quéee? –gritó Edna al escuchar a Haggerty contarle las nuevas, deteniéndose en su paseo nervioso por la sala de estar. El anciano se había desplazado hasta la cabaña en la que ahora vivía Allegra para contarle los últimos acontecimientos, de los que en gran parte se sentía responsable. Allegra había escuchado con gran estoicismo cómo Duncan había desaparecido dejando caer que, después de todo, Chrystal le interesaba mucho, y que estaba pensando seriamente quedarse con ella. No venderla como ellos habían temido al principio, sino apoderarse al completo de ella, y todos sabían que ellos ya no tenían la solvencia económica para enfrentarse a esa lucha, así tuviera que intervenir la justicia para ayudarlos. Lo perturbador era pensar que pudiese comprar al completo una empresa como

