Capítulo 15

2025 Palabras
—Mejor, porque se supone que es un regalo atrasado por tu cumpleaños. —Abrió mucho los ojos—. Oh, Dios mío, _______. Tu cumpleaños. Se me olvidó. Lo siento. Ella apretó los dientes. —No lo sientas, ya no lo celebro. Es demasiado duro. No puedo. —¿Has vuelto a saber algo de... él? ______ sintió que se le revolvía el estómago. —Sólo cuando está borracho o enfadado por algo. Pero al venir aquí me cambié de teléfono para que no pueda localizarme. —¡Desgraciado! —Exclamó Rachel—. Sé que no debería haberte dicho que Tom había pagado el maletín, pero no he querido mentirte. Sé lo que duele descubrir que te han engañado y yo no quiero hacerlo. Las dos amigas intercambiaron una significativa mirada. _____se quedó contemplando el maletín, pensando en sus implicaciones, las declaradas y las ocultas. No quería recibir regalos de Tom. Él la había rechazado. ¿Qué sentido tenía tener aquel maletín en un agujero de hobbit? ¿Y cómo podía llevarlo encima todo el día sabiendo que era un regalo suyo? Sabiendo que él lo vería y la miraría con suficiencia, pensando que le había hecho un favor. Ni hablar. Ni por todo el oro del mundo. Rachel se dio cuenta de lo que iba a decir antes de que abriera la boca. —Si no la aceptas, sabrá que algo ha ido mal y me echará las culpas a mí. ______lo maldijo en silencio: «Oh, dioses de los pretenciosos especialistas en Dante que van por el mundo con un palo metido en el culo, haced que le salgan ronchas como rodajas de mozzarella en el pene. Por favor. Algo que pique mucho». Pero ______ haría cualquier cosa por su amiga. —Oh, de acuerdo. Lo haré por ti y sólo por ti. Pero haz el favor de decirle que no se le ocurra comprarme nada más. Estoy empezando a sentirme como uno de los niños de las campañas de Unicef. Rachel asintió sonriendo y se comió otra trufa. Luego se lamió el chocolate que le había quedado en los labios y cerró los ojos. —Hum. Qué buenas. _______ abrazó el maletín y aspiró el aroma a cuero. «Tom ha querido que tenga un regalo. Debe de sentir algo por mí, aunque sólo sea lástima. Y ahora tengo algo suyo, aparte de la foto. Algo que podré conservar para siempre.» Dejó pasar unos momentos antes de cambiar de tema. —¿Qué pasó durante el funeral? Envié unas flores con una tarjeta. Tom la vio, pero no entendió por qué le enviaba flores a su madre. —Sí, algo oí. Vi las gardenias y Scott me dijo que las habías enviado tú, pero la tarjeta desapareció antes de que pudiera explicarle nada a Tom. Estaba destrozada. Mis hermanos se estaban peleando otra vez y en lo único que yo pensaba era en mantenerlos a distancia para que nadie acabara siendo arrojado por una ventana. O encima de una mesita auxiliar... _______ pensó en cristales rotos, sangre y una alfombra blanca y se estremeció. —¿Por qué se pelean tanto? Rachel suspiró. —Antes no era así. Tom cambió cuando se marchó a Harvard... —Dejó la frase inacabada. Ella no quiso presionarla, así que no insistió. —Después de la pelea con Scott, tardó mucho en volver a casa. Y luego, cuando regresaba, sólo se quedaba un par de días. Insistía en dormir siempre en un hotel, aunque sabía que eso le rompía el corazón a mamá. Y Scott se encarga de recordarle lo mucho que la hizo sufrir siempre que puede. —Rachel mordisqueó otra trufa, pensativa—. Scott admiraba mucho a Tom y cuando las cosas empezaron a torcerse se lo tomó muy a pecho. Ahora casi no se dirigen la palabra y cuando lo hacen es aún peor. —Rachel se estremeció—. No sé qué habría hecho yo sin Aarón. Supongo que echar a correr para no volver nunca. —Hasta una familia disfuncional es mejor que no tener familia —dijo ______en voz baja. Su amiga la miró con tristeza. —Sí, antes éramos los Clark. Ahora somos una familia disfuncional: la madre muerta, el padre destrozado por el dolor, una oveja negra irascible y un hermano cabezota llamado Scott. Supongo que yo soy la única normal de la familia. —¿Scott tiene novia? —Salía con una mujer de su oficina, pero rompieron antes de que mamá se pusiera enferma. —Lo siento. Rachel suspiró. —Mi familia es como una novela de Dickens, _______. No, peor. Somos una mezcla retorcida de Arthur Miller y de John Steinbeck, con una pizca de Dostoievski y de Tolstoi para darle sabor. —¿Tan grave es la cosa? —Sí. Me temo que hay también elementos de Thomas Hardy acechando bajo la superficie. Y sabes que odio a ese cabrón manipulador. _______ reflexionó sobre las palabras de Rachel y deseó que se estuviera refiriendo a El alcalde de Casterbridge y no a Tess la de los d’Uberville o, Dios no lo quisiera, a Jude el oscuro. (Lamentablemente, ______no se detuvo a plantearse qué novela de Hardy describía mejor su propia historia.) —Desde que mamá murió, todo está patas arriba. Papá sólo habla de jubilarse y de vender la casa. Quiere trasladarse a Filadelfia para estar más cerca de Scott y de mí. Cuando le preguntó a Tom si le importaría que vendiera la casa, éste salió disparado y desapareció en el bosque. Tardó horas en volver. ______ inspiró hondo y empezó a juguetear con el asa del maletín. Rachel, que estaba dejando la taza de té en la mesa plegable y luego fue un momento al baño, no se dio cuenta, pero sus palabras habían alterado mucho a ______. Cuando regresó, ésta se estaba añadiendo agua al té y se había obligado a tranquilizarse. Su amiga la miró preocupada. —¿Qué te dijo Tom en la pista de baile que te molestó tanto? Ah y, por cierto, mi español está bastante oxidado, pero Bésame mucho ¡es una canción muy caliente! ¿Sabes lo que dice la letra? _______se forzó a respirar lentamente para no hiperventilar. Sabía que no le quedaba otro remedio que mentirle a Rachel, pero no le gustaba hacerlo. —Me dijo que sabía que yo era virgen. —¡Será cabronazo! ¿Por qué hace esas cosas? —La joven negó con la cabeza, incrédula—. Ya verás cuando lo pille por banda. Pienso echarle en cara las fotos que tiene en su dormitorio y... —No te molestes. Es verdad, ¿para qué negarlo? —_____se mordió el labio inferior—. Pero no sé cómo lo adivinó. No es que yo vaya presentándome así por los sitios: «Buenas tardes, profesor Kaulitz. Soy la señorita Mitchell y soy una virgen de Selinsgrove, Pensilvania. Encantada de conocerle». Rachel hizo un gesto con la mano, quitándole importancia. —No le des más vueltas. Piensa que nunca le falta compañía femenina. Estoy segura de que notó que eras distinta de las demás mujeres que estaban allí esa noche. Probablemente eras la única mujer, aparte de mí, que no estaba en celo. A _______ no le hizo ninguna gracia el comentario, pero no dijo nada. —Cuando volviste de la pista de baile parecía que acabaras de ver un fantasma. Tenías el aspecto que me imagino que debías de tener cuando te encontraste a Si... —Por favor, Rachel, no quiero hablar de esa noche. Ni siquiera quiero pensar en esa noche. —Debería haberlo atropellado por lo que te hizo. Aún estoy a tiempo. ¿Está en Filadelfia? Dame su dirección. —Por favor —insistió _______. Rachel le dio un abrazo cariñoso. —No te preocupes. Algún día serás feliz. Te enamorarás de un chico guapo y él se enamorará de ti. Te amará tanto que te dolerá. Os casaréis, tendréis una niña y seréis felices para siempre. Creo que en Nueva Inglaterra. Al menos, ésa es la historia que yo escribiría para ti si pudiera. —Espero que se haga realidad. Me gusta creer que esas cosas son posibles, incluso para mí. Porque si no... Su amiga la interrumpió con una sonrisa. —Si hay alguien que se merezca un final feliz, ésa eres tú. A pesar de todo lo que te ha pasado en la vida, no te has convertido en una persona amargada. Ni fría. Sólo te has vuelto un poco reservada y tímida, pero no hay nada de malo en ello. Si yo fuera una hada madrina, te concedería tu deseo inmediatamente. Te secaría las lágrimas y te diría que no lloraras. Ojalá Tom siguiera tu ejemplo. Podría aprender una o dos cosas de ti sobre cómo enfrentarse al dolor y la frustración. La soltó y la miró de cerca antes de seguir hablando. —Sé que es pedirte mucho, pero ¿cuidarás de Tom, por favor? ______se volvió hacia la tetera y llenó de nuevo las tazas para que no le viera la cara. —Tom me odia y me desprecia. Si ha tolerado mi presencia estos días ha sido por ti. —Eso no es cierto. Tienes que creerme, he visto cómo te mira. Puede ser... frío, pero aparte de a sus padres biológicos, Tom no ha odiado a nadie en su vida. Ni siquiera a Scott. —No sé cómo podría cuidar de él —dijo ______, encogiéndose de hombros. —En realidad no hace falta que hagas nada. Sólo mantener los ojos abiertos. Y si ves que actúa de un modo extraño o que se mete en líos, avisarme. A cualquier hora del día o de la noche. Ella la miró, escéptica. —Lo digo en serio, ______. Ahora que no está mamá, tengo miedo de que vuelva a caer en la oscuridad. No quiero perderlo otra vez. A veces tengo la sensación de que está en el borde de un precipicio y que cualquier movimiento, el menor soplo de aire, pueden hacerlo precipitarse al vacío. Y no puedo permitirlo. ______ frunció el cejo un momento, pero en seguida asintió. —Haré todo lo que esté en mi mano. Rachel cerró los ojos y dejó escapar el aire. —Me voy mucho más tranquila sabiendo que estás cerca. Serás su ángel guardián. —Rió suavemente—. Tal vez se le pegue parte de tu buena suerte. —Yo tengo muy mala suerte y tú lo sabes mejor que nadie. —Has conocido a Paul, que parece un chico estupendo. ______ sonrió. Rachel se alegró al verlo. —No creo que a Paul le importara enterarse de que eres... ya sabes. Aunque no es que sea nada malo. Ella se echó a reír. —Puedes decirlo, Rachel, no es ninguna palabrota. Y tienes razón, seguro que a Paul no le importaría que sea virgen. Pero por suerte no hablamos de esas cosas. Poco después, Rachel le dio un último abrazo de despedida y subió al taxi que la llevaría a casa de su hermano. —Un día de éstos, cuando acabe de poner en orden todos los asuntos que tengo en la cabeza, voy a empezar a planear una boda. Espero que seas mi dama de honor. _______ sintió que los ojos se le llenaban de lágrimas. —Por supuesto. Sólo tienes que decirme cuándo. Y, si quieres, te ayudaré con los preparativos. Su amiga le lanzó un beso desde el interior del taxi. —Cuando vine hace unos días no sabía qué me iba a encontrar. Tenía miedo. Pero ahora estoy muy feliz de haber venido. Al menos dos de las piezas de mi vida rota están volviendo a encajar. Si Tom se mete contigo y te hace sufrir, avísame. Cogeré el primer avión. Con la partida de Rachel, _______ y Tom se vieron obligados a prescindir de la guía de su santa Lucía particular. Pero como si de una auténtica santa se tratara, antes de partir había llevado a cabo todas las misiones que se había propuesto. Y había sembrado semillas que germinarían pronto de maneras inesperadas.
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