Durante algunos instantes, en Lobby, ______había estado segura de que Tom se acordaba de ella. Pero no habían sido más que eso: instantes fugaces y etéreos que habían desaparecido como telarañas arrastradas por el viento. Y ella, que era una persona muy honesta, empezó a dudar de todo.
Tal vez su primer encuentro con Tom no había sido más que un sueño. Tal vez se había enamorado de su fotografía y se había imaginado los acontecimientos que siguieron a la partida de Rachel y Aarón. Tal vez se había quedado dormida sola en el huerto de manzanos y todo había sido la ilusión solitaria y desesperada de una jovencita de un hogar desestructurado que nunca se había sentido amada. Era posible. Cuando todo el mundo cree una cosa y tú eres el único que piensa de otro modo, la tentación de integrarte en el grupo es enorme. Lo único que _____tenía que hacer era olvidar, negar, suprimir. Y volvería a ser una persona como las demás.
Pero ella era demasiado fuerte para rendirse. No había querido montar un número en el club cuando Tom le había echado en cara su virginidad, porque habría sido llamar la atención sobre un hecho del que se sentía un poco avergonzada. Y tampoco había querido obligarlo a reconocerla ni a reconocer que habían pasado una noche juntos, ya que tenía un corazón puro y no le gustaba forzar a nadie a nada.
Cuando vio la confusión en la cara de Tom mientras estaban bailando y se dio cuenta de que su mente no le permitía recordar, _____lo dejó correr. La preocupaba lo que un súbito reconocimiento podía provocar en él y el temor a que su cerebro estallara como la taza de café de Grace la decidió a no decir nada.
_____era una buena persona. Y a veces la bondad no cuenta todo lo que sabe. A veces, la bondad espera el momento adecuado y aguanta como puede hasta entonces.
El profesor Kaulitz no era el hombre del que se había enamorado en el huerto de manzanos. Era fácil darse cuenta de que a El Profesor le pasaba algo. No era sólo que fuera una persona sombría o deprimida; era un ser perturbado. A ______, familiarizada con el alcoholismo de su madre, la preocupaba que tuviera problemas con la bebida. Pero su bondad le impedía hacerle daño, obligándolo a mirar algo que él no quería ver.
Habría hecho cualquier cosa por Tom, el hombre con el que había pasado una noche en el bosque, si él le hubiera dado el más mínimo indicio de que la quería. Habría descendido a los Infiernos y lo habría buscado por todos sus círculos hasta encontrarlo. Habría atravesado con él las puertas y lo habría traído de vuelta, arrastrándolo. Si Tom hubiera sido Frodo, ______habría sido su Sam y lo habría seguido hasta las entrañas del Monte del Destino.
Pero El Profesor ya no era su Tom. Éste estaba muerto.
Había desaparecido dejando tras de sí sólo vestigios en el cuerpo de un clon torturado y cruel. Tom había estado a punto de romperle el corazón una vez y _____no iba a permitir que volviera a hacerlo.
Antes de irse de Toronto y regresar con Aarón y con ese grupo perturbado que tenía por familia, Rachel insistió en visitar el apartamento de ______. Ésta había ido dándole largas y Tom le había aconsejado a su hermana que no se presentase sin avisar. Sabía que en cuanto Rachel viera dónde vivía, se encargaría de hacer sus maletas personalmente y la obligaría a mudarse a un sitio más confortable, a ser posible a la habitación de invitados de Tom.
(Sólo cabía imaginar cuál sería la respuesta de Tom a esa idea, pero sería algo parecido a «¡Ni de puta broma!».)
Y así, el domingo por la tarde, Rachel llegó a casa de ______para tomar el té y despedirse de ella antes de que _____la acompañara al aeropuerto.
______ estaba nerviosa. Como un sobrio monje medieval, tenía la virtud de la fortaleza, así que no la asustaba la falta de comodidades. Al firmar el contrato no le había parecido que su agujero de hobbit estuviera tan mal. Era un lugar seguro, estaba limpio y se lo podía permitir. Pero una cosa era lo que ella pensara y otra muy distinta enseñárselo a su amiga.
—Tengo que advertirte que es muy pequeño. Pero recuerda que vivo gracias a una beca de estudios y que no puedo trabajar para sacarme algo de dinero extra porque no tengo permiso de trabajo. Así que, como comprenderás, no puedo permitirme vivir en un edificio como el de Tom ni nada remotamente parecido —le explicó, mientras Rachel entraba en el apartamento.
Ésta asintió y dejó una gran caja cuadrada encima de la cama. Tom ya la había avisado de lo pequeño que era el sitio. Y le había dicho que no se le ocurriera escandalizarse, porque él todavía se sentía culpable por su horrible reacción.
A pesar de todo, Rachel no estaba preparada para lo que vio. El espacio era diminuto, destartalado y todo lo que contenía era de segunda mano y barato. Todo menos las cortinas, la ropa de cama y las pocas cosas que ______se había traído de casa.
Rachel intentó disimular. Recorrió el estudio, lo que hizo en unos cinco pasos, miró dentro del armario, examinó el lavabo y permaneció en el área de cocinar mirando el patético hornillo eléctrico y el decrépito microondas. Luego se cubrió la cara con las manos y se echó a llorar.
______ se quedó clavada en el suelo, sin saber qué hacer. Sabía que a su amiga la afectaba mucho la fealdad, pero había tratado de que su apartamento estuviera lo más bonito posible. Por eso había usado el lila para la decoración. Pensaba que Rachel sabría apreciarlo.
Poco después, ésta se recuperó. Secándose las lágrimas, se echó a reír, pero era una risa histérica.
—Lo siento. Son las hormonas y la falta de sueño. Desde que murió mamá estoy muy sensible. Y luego está todo el tema de mi padre, Aarón y la boda. Oh, _____. Ojalá pudiera llevarte conmigo a Filadelfia. Hay tanto espacio libre en casa. Sólo la cocina ya es más grande que tu estudio.
Ella la abrazó con fuerza hasta que Rachel se echó a reír.
—Tom me dijo que eras muy exigente con el té. Se quedó impresionado con tu manera de prepararlo. Y ya sabes lo mucho que cuesta impresionarlo. Así que voy a acurrucarme en tu bonita cama lila y a aprender a prepararlo —dijo, dejándose caer sobre la colcha, colocándose la caja sobre las rodillas y tratando de mostrarse contenta para no entristecer a su amiga.
A ______la sorprendió que Tom se acordara del té, después de lo muy ocupado que había estado ese día criticando sus hábitos alimenticios. Pero trató de no pensar en ello y centrarse en Rachel.
Quería que se sintiera cómoda y se olvidara de sus problemas por un rato. Pronto estuvieron las dos sentadas en la cama, con una taza de té en la mano y comiendo trufas que _____ había comprado con los fondos de emergencia.
—Tengo que contarte algo sobre Tom—dijo Rachel, pasando un dedo por el borde de la taza.
—No quiero oírlo.
Su amiga la miró frunciendo el cejo.
—¿Por qué?
—Porque es mi profesor. Es... más seguro fingir que no nos conocemos. Hazme caso.
Rachel negó con la cabeza.
—Él me dijo algo parecido. Pero yo le contesté que me daba igual. Es mi hermano y le quiero. Y hay unas cuantas cosas que deberías saber sobre él.
______ suspiró y asintió.
—Si supiera que te estoy contando esto, me mataría, pero creo que te ayudará a entender su actitud. ¿Te explicó mi madre alguna vez la historia de su adopción?
—Sólo me contaba las cosas buenas: lo orgullosa que estaba de él; lo bien que le iban las cosas en Princeton o en Oxford. Nunca me habló de su infancia.
—Mamá lo encontró cuando tenía nueve años, vagando cerca del hospital de Sunbury. Iba de viaje con su madre, que estaba alcoholizada, y ella se puso enferma. La ingresaron en Sunbury, pero acabó muriendo, de pulmonía, creo. Sea como sea, mamá encontró a Tom, que no tenía ni un dólar. Ni siquiera podía comprarse una lata en la máquina de refrescos. Cuando localizó a sus parientes por teléfono, éstos le dijeron que no querían saber nada del niño. Tom siempre supo que su familia no lo quería. Pero a pesar de lo que mis padres hicieron por él, nunca se sintió a gusto en casa. Nunca se sintió un Clark.
______ pensó en ese niño hambriento y asustado y tuvo que reprimir las lágrimas. Se imaginó sus ojos, grandes y cafés, en su cara angelical. El pelo castaño alborotado, la ropa sucia y la madre loca a causa del alcohol. _____sabía lo que era tener una madre alcohólica. Sabía lo que era irse a la cama llorando cada noche, esperando que alguien, cualquier persona, la amara. Tom y ella tenían más cosas en común de lo que parecía. Muchas más.
—Lo siento, Rachel. No lo sabía.
—No estoy excusando su mala educación. Sólo te estoy contando quién es. Tras la horrible pelea con Scott, mamá dejó una vela encendida en la ventana cada noche. Pensó que si Tom pasaba por allí y no se atrevía a entrar, la vela le diría que ella lo estaba esperando y que lo seguía queriendo.
_____ negó con la cabeza. No le extrañaba. Era típico de Grace. Era la caridad personificada.
—Tom finge ser una persona sana, pero está herido por dentro. En lo más profundo de su alma se odia. Le he pedido que te trate bien, así que espero que de ahora en adelante se comporte mejor. Si no lo hace, dímelo y yo me ocuparé de él.
_____ resopló.
—Básicamente me ignora. No soy más que una estudiante recién licenciada y nunca permite que me olvide de ello.
—Me cuesta creerlo. No creo que se dedique a observar con tanta intensidad a todas las estudiantes recién licenciadas.
______ se entretuvo mirando la trufa para no tener que levantar la cabeza.
—¿Me observa? —preguntó, tratando de parecer relajada, aunque la voz le tembló un poco.
—Te observa constantemente. ¿No te has dado cuenta? No dejó de mirarte durante la cena de la otra noche, ni en el club. Cada vez que bebes, no aparta los ojos de ti. Y cuando le guiño un ojo, frunce el cejo. —Rachel la miró, pensativa—. Cada vez que os veo juntos, pienso que me estoy perdiendo algo. Cuando le dije que iba a ir de compras, no sólo no intentó evitarlo sino que me animó. Hasta me dio dinero.
—¿Y qué? Me parece bien. Para eso están los hermanos mayores. ¿Qué te compraste?
—El dinero no era para mí, era para ti.
______ arrugó la frente y se volvió para mirar a su amiga.
—¿Por qué demonios iba a hacer algo así?
—Dímelo tú.
—No tengo ni idea. Ha sido muy antipático conmigo desde que llegué.
—Bueno, pues el caso es que me dio dinero y me dijo que te comprara un regalo. Fue muy específico. Así que, aquí tienes.
Rachel le acercó la caja al regazo.
—No lo quiero.
______ trató de apartarla, pero su amiga se lo impidió.
—Al menos, ábrela primero.
Ella negó con la cabeza, pero Rachel no se rindió, así que acabó abriendo la caja. Dentro había un precioso maletín de piel color chocolate, de los que pueden llevarse por las asas o en bandolera. Al sacarlo vio la etiqueta de Fendi.
«Mierda», pensó.
—¿Qué te parece?
—No... no lo sé —balbuceó, contemplando el precioso maletín asombrada.
Rachel se lo quitó de las manos y empezó a abrir sus distintos compartimentos, comentando lo bien cosido que estaba y la calidad de sus acabados.
—Es perfecto para llevar el ordenador portátil. Es funcional y femenino. ¡Y es italiano! Las dos sabemos que tanto Tom como tú tenéis debilidad... por todo lo italiano —añadió tras una pausa para ver si ______reaccionaba de alguna manera y se delataba.
El rubor de sus mejillas y su nerviosismo le dijeron todo lo que necesitaba saber, así que decidió no seguir atormentándola.
—Me pidió que no te dijera que era de su parte. Por supuesto, no le he hecho caso —añadió, riéndose.
—Lo que quiere tu hermano es no volver a ver mi vieja mochila. Su sola existencia ofende su patricia sensibilidad, así que te ha usado para que me libres de ella. Pero no pienso hacerlo. Es una mochila L. L. Bean, ¡maldita sea! Está garantizada de por vida. Si la envío a Maine me la cambian por una nueva. Llévate el maletín. Que se lo meta por ese culo suyo demasiado bueno para productos nacionales.
Rachel la miró sorprendida, pero en seguida reaccionó.
—No va a echar de menos el dinero. Lo tiene a montones.
—Los profesores no ganan tanto.
—Es verdad, pero el suyo lo heredó.
—¿De Grace?
—No, de su padre biológico. Hace unos años, un abogado localizó a Tom y le dijo que su padre había muerto y le había dejado un montón de dinero en herencia. Creo que hasta ese momento nunca supo ni de quién era hijo. De entrada, rechazó la herencia pero luego cambió de opinión.
—¿Por qué?
—No estoy segura. Fue después de la pelea con Scott. Después de aquello, pasé bastante tiempo sin hablar con Tom. Hoy en día, creo que se esfuerza en gastárselo rápido, porque no para de acumular intereses. No pienses en el maletín como en un regalo suyo. Piensa que le estás ayudando a pulirse la fortuna de su padre. Él quiere gastársela y que tú tengas algo bonito. Me lo dijo.
________negó con la cabeza.
—No puedo aceptarlo. No me importa de dónde venga el dinero.
Rachel la miró apenada.
—Por favor, ______. Tom nos ha mantenido apartados de su vida durante demasiado tiempo. Justo ahora que empieza a permitirme que me acerque a él otra vez, no quiero perderlo de nuevo —dijo, haciendo una mueca.
—Lo siento, no puede ser. Es mi profesor, podría meterse en un lío por hacerme regalos.
Rachel la cogió de la mano.
—¿Se lo contarías a alguien?
—Claro que no.